miércoles, 12 de junio de 2019

LIMOSNA PARA EL SAGRADITO


Tradición de la parroquia Urdaneta
Una de las tradiciones que aún se mantiene en la parroquia Urdaneta (Paquishapa) perteneciente al cantón Saraguro, en la provincia de Loja, es la colecta de la limosna para El sagrado corazón de Jesús en la fiesta religiosa del 30 de junio.
¡Es una forma sui géneris!   Para ello, en el parque de la parroquia simulan una guerra entre las tropas de los barrios Quillín y Cañaro. ¡Dramatizan la conquista española!, unos se disfrazan de militares y otros de jíbaros.  Después del combate, a todos los prisioneros de guerra los trasladan a un calabozo que lo adecúan en la casa parroquial.   Allí los mantienen encerrados hasta que paguen una multa que luego se convierte en la limosna para El sagrado corazón de Jesús.
Heriberto Ramón Salinas, ex militar, octogenario del barrio Piñán, dice: es una tradición que data más de cien años.   Desde niño recuerdo que mis padres me vestían de soldado para que integre la tropa que va a pelear con los jíbaros.
Quienes se ingeniaron esta particular idea de recaudar limosna, no sabemos; pero si los recuerdo al finado Marcial Silva y Amadeo Martínez que lo hacían.
El escenificar esta batalla es un acto de fe y devoción que realizamos exclusivamente los habitantes de los barrios: Quillin, Piñán y Cañaro. Para presentarnos, con mucha anticipación preparamos la escenografía.   En esta ocasión, con mis ochenta y dos años de edad, lo represento al oficial Ernesto Armijos, quien fue un destacado militar de esta parroquia.
Aproximadamente a las diez de la mañana por las esquinas opuestas de la plaza llegan la tropa de soldados y jíbaros y con gran algarabía y ruido de torpedos simulan los disparos de armas de fuego, pelea cuerpo a cuerpo y huida de los derrotados.   Los vencedores logran aprehender a prisioneros de guerra y son puestos en libertad cuando hayan pagado la limosna para El sagrado corazón de Jesús.    Por lo general entre los prisioneros están: guerreros, ciudadanos y turistas que se han negado a colaborar.
Al final de la jornada contabilizan lo recaudado y le entregan al párroco, que según afirman los devotos logran hasta más de quinientos dólares.
La señora María Alegría Sozoranga, septuagenaria del barrio Cañaro, comunidad auténticamente indígena, dice: los priostes, devotos y mayordomos, son del pueblo, ellos hacen la fiesta para recoger la “limosna para el Sagradito”.   En este año (2018), el prioste mayor es don Yasmani Armijos y el párroco del lugar, el padre Oswaldo González.

Loja, 12 de junio de 2019