jueves, 23 de julio de 2026

“A CHUQUIRIBAMBA VIRGINAL…”

POEMA ESCRITO Y MUSICALIZADO PARA CHUQUIRIBAMBA


 

El poema “A CHUQUIRIBAMBA VIRGINAL…” escrito por el connotado poeta ecuatoriano y orgullosamente lojano: Edwin Antonio Gaona Salinas, considerado como una de las voces poéticas más representativas de la literatura contemporánea nacional e internacional, hace pocos días inmortalizó con sus versos al legendario pueblo Chuquiribamba, Patrimonio Cultural del Ecuador, en el cantón y provincia e Loja.

El poema describe y realza la historia, los paisajes, las tradiciones, las vivencias y el turismo de cada uno de los barrios de Chuquiribamba. Está escrito bajo la estructura lírica Gaonesa Realenga, de cuya distribución estrófica, Edwin Antonio es su creador.

Esta joya poética, la escribió en una visita realizada a Chuquiribamba, a pedido del Lic. Enrique Loarte Caraguay quien fue su profesor en la hoy “Unidad Educativa Miguel Antoliano Salinas Jaramillo” de la parroquia San Antonio de las Aradas en el cantón Quilanga, en la década de los años ochenta. (Es una gala para mi profesor, dice su autor).

Consideramos, como un hermoso regalo poético y gesto de gratitud y nobleza, que un alumno escriba para su maestro por la amistad que conservan.

Enrique Loarte, muy emotivo retrocede su mirada al tiempo y lo recuerda a su alumno, como un estudiante respetuoso, responsable, dedicado, cumplidor de sus tareas y muy amante a la lectura.

Orgullo sano de su maestro, ahora, saber que Edwin Antonio Gaona Salinas haya alcanzado tan


honroso sitial en la literatura ecuatoriana con su inspirada poesía y que en su trajinar poético por algunos lugares del mundo, ha logrado los primeros premios en los concursos literarios convocados en más de 22 países; como también, ha recibido varios reconocimientos, condecoraciones y preseas a nivel nacional e internacional.

Vale resaltar que el poema “A Chuquiribamba virginal…” no se queda allí, sino que, por iniciativa de su autor, tomando como referencia el folclor andino, lo musicaliza a ritmo de huayno peruano: y, de esta manera inmortaliza el nombre de Chuquiribamba o pampa de los chuquiris.

¡“Chuquiribamba virginal…” es un tema a ritmo de huayno, que ya lo estamos escuchando a través de las redes sociales y you tube!

Cuatro canciones populares tiene mi pueblo.  Congratulaciones…

De lo que personalmente conozco, en 1936, César Guaya Orozco, escribió y musicalizó el pasacalle “Chuquiribamba”; y, en 1991, igual lo hizo Wilman Jaramillo Escudero con el pasacalle “Recordando a Chuquiribamba”; en 2025, Danilo Cuenca Aguilar compone el sanjuanito “Mi sombrero blanco”; y, en el 2026, suena el huayno: “A Chuquiribamba virginal…” escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas.

 

DATOS DEL AUTOR

- Edwin Antonio Gaona Salinas, nació en la parroquia San Antonio de las Aradas del cantón Quilanga provincia de Loja, el 16 de septiembre de 1971.

-Poeta y escritor.

-Licenciado en ciencias sociales y políticas.

-Abogado de los juzgados y tribunales del Ecuador,

-Subteniente de Policía de Justicia.

-Cumpliendo el tiempo reglamentario de servicio, se retira de la Policía Nacional con el grado de Capitán, en el 2016.

 

P O E M A:

A CHUQUIRIBAMBA VIRGINAL…

 

Aquí la Tierra se ve de armoas

y en cada paso sone la calle,

el canto siembra la nueva memoria,

la loma fría remembra su valle.

El "Santa Bárbara" pinta los días

y rora el "Santo Domingo" con brisas,

pregona flor de campiña al detalle

y "San Vicente" repinta las risas.

Sostienen verso montañas umbrías

con "San José" de verdor y de historia,

“Pordel” matiza sus claras florlisas

armando el sueño que trina la gloria.

El barrio “Reina del Cisne” es reflejo,

estampa amor “Calucay” con su vino,

“Simón Bolívar” de frescos bancales

“Tesalia” límpido vals de verdino.

Es “Guayllas” vivo, brillante de espejo,

de lis y luz…, “Saracápac” la fiesta

“La Unión” es tris, “Miraflores” el sino,

el haz frutal “Huiñacápac” con cesta.

“La Dolorosa” su ser de azulejo,

de paz y ensueño “El Carmelo” raudales,

con nube pura “El Calvario” la gesta,

con pan y duz “Chaquircuña” vitrales.

El sauce brilla de horchata fundida,

contiene miel, con aromas de flores.

La fuente fiel, “Casachir” de su suelo,

camino al “Barrio Central” los colores.

Metal “Chukir” de la bamba florida,

llanura en “Zañe” la pampa del oro,

del alto velo los ecos de honores

cabales almas de huerto y tesoro.

Es “San Vicente Ferrer” en la vida,

consuelo neto, milagro y modelo,

San Juan Bautista la nota del coro

eterna voz con arcillas de anhelo.

Violín de dulce vuelo…,

recorres mundos de blancos alberos

y en bandas trinas, recuerdos viajeros.

Chuquiribamba cielo...

Te vas de luna con libres jilgueros

y logras sol, en tus nuevos senderos.

 

Escrito el 15 de mayo de 2026.

EDUARDO NARRO, CUMPLIRÁ 103 AÑOS DE EDAD

 

Leyendas y tradiciones andinas / Loja – Ecuador



En la parroquia Limones perteneciente al cantón Zapotillo en la provincia de Loja, vive don José Eduardo Narro Castillo, quien manifiesta que en el mes de noviembre cumplirá 103 años de edad.
 

Nació el 22 de noviembre de 1923 en el barrio Santa Esther muy cerca de la ciudad de Catacocha en el cantón Paltas.

Se casó con la señora Enma Olaya y con ella tuvo 13 hijos: Georgina, Alberto, Luis, Wilmer, Victoria, Santos, Deysy, María, Carmen, Sandra, Rosa, Manuel y Jorge. De ellos 3 fallecieron y están vivos 10.

La familia ahora suma: 44 nietos, 57 bisnietos y 7 tataranietos.

 Enviudó hace 19 años. Los hijos y nietos que viven cerca lo visitan constantemente.

Cuando le preguntamos que, si hay más personas contemporáneas a él, responde que no; de lo que conoce es que su primo Merci Castillo tiene 96 años y vive en Chaquiro cerca de Paletillas y Juan Humberto Castillo tiene 95 años, ahora vive en Loja.

Don José Eduardo Narro es bastante comunicativo y me cuenta, que aún tiene una casita en el barrio Cabeza de Toro y que junto a su madre vino a vivir en esta parroquia en 1943, porque aquí vivía un tío y su abuelita.

Sonriendo dice que su teléfono para comunicarse con la familia y ver el facebook se le dañó y lo mandó a arreglar en Zapotillo.

Pocas personas tienen el privilegio de llegar a la edad que tiene don Eduardo Narro con esa lucidez y salud.

Es un libro abierto a la vida, que actualmente posee la parroquia Limones.

miércoles, 1 de julio de 2026

LA BATUTA DE DANILO CUENCA, PRESENTE EN LA BANDA INTEGRADA DEL EJÉRCITO ECUATORIANO

 


 


El Sargento Wilber Danilo Cuenca Aguilar, actualmente director de la “Banda Integrada del Ejército Ecuatoriano” nació en la parroquia Chuquiribamba, cantón y provincia de Loja, el 8 de junio de 1983.

 Es hijo de don Ángel Moisés Cuenca Valdivieso y María Victoria Aguilar Buri, el segundo de dos hermanos.

 Casado con Andrea Isabel Curipoma Aguinsaca de cuya unión matrimonial nace Milena Ariadned.

 Sus estudios primarios los realizó en la escuela “González Suárez” y los secundarios en colegio “San Vicente Ferrer” de su tierra natal.

 Su padre fue quien desde temprana edad lo encaminó por el amor y gusto por la música; y, en la escuela, fue el profesor Luis Tene Valle.

 En Chuiribamba, los maestros: Ángel Huiracocha y Guido Paccha, profesores de la extensión de la escuela de música de la Universidad Nacional de Loja lo perfeccionan en la ejecución del saxofón alto.

 Ingresó al conservatorio nacional “Salvador Bustamante Celi” de la cuidad de Loja en 1997 y en el año 2003 obtuvo su título de “Bachiller Técnico Musical en la especialidad de Clarinete”.

 Desde sus años de estudiante integró las bandas lojanas: “Santa Cecilia” y “Reina del Cisne”.

 Ingresa a la Escuela de Formación de Soldados en la ciudad de Ambato en el año 2004, graduándose como tal, en el 2006.

  En calidad de soldado obtiene su primer pase a la “Brigada de Selva Nro. 19 Napo” en la ciudad del Coca y posteriormente es trasladado a la “Brigada de las Fuerzas Especiales Nro. 9 Patria” en Latacunga. Aquí, integró y dirigió la banda de músicos de la “Brigada de las Fuerzas Especiales N.º 9 Patria”; y, a partir del 2020 pasó a dirigir la “Banda Integrada del Ejército Ecuatoriano” con sede en Quito.

 Cabe destacar, que la “Banda Integrada” reúne a los mejores músicos de todas las bandas del ejército ecuatoriano y se integra cuando el caso lo amerita para representar eventos importantes de carácter nacional e internacional.

 En el presente año, esta banda con 95 músicos de todo el país, participó en el “Sudamericano y Mundial de Equitación” que se desarrolló en el Ecuador con la participación de 18 países. Interpretaron los himnos de los países participantes y una variedad de música nacional e internacional.

 Su deseo de superación no se queda ahí, en el 2013 ingresa al Instituto Tecnológico Superior de Música “Vicente Anda Aguirre” de la ciudad de Riobamba graduándose de Tecnólogo en medios didácticos musicales y Profesor de educación musical - nivel técnico superior.

 Mediante estudios especializados y cursos internacionales presenciales y virtuales se preparó en dirección orquestal, armonización y composición musical. Fueron sus maestros: Sebastián Carhuas Salazar y Luis Ayala, docentes del Conservatorio Nacional de Música del Perú y de la Universidad San Martín Porres.

 Con su experiencia y dedicación, creó la música del Himno a la parroquia Guaytacama, del cantón Latacunga, provincia de Cotopaxi; la marcha militar “gloriosa y victoriosa” en homenaje al militar de las fuerzas especiales que en ciertas ocasiones han ofrendado su vida por la patria; el sanjuanito “mi sombrero blanco”, inspirando en la vestimenta que utiliza e identifica a Chuquiribamba, entre otras.

 Muy orgulloso en su carrera militar –dice- haber realizado presentaciones para el primer mandatario, a las autoridades militares, civiles y embajadores del país, dirigiendo algunas agrupaciones musicales que existen en el Ejército.

 Su anhelo, después de retirarse, quiere compartir con la juventud todos sus conocimientos musicales y conformar una banda juvenil en Chuquiribamba.

 
¡Felicitaciones maestro Danilo!

jueves, 23 de abril de 2026

TRILOGIA DE MAESTROS DE CHUQUIRIBAMBA

(Que en el siglo anterior, nacieron y prestaron sus servicios en su tierra natal)

 
Leoncio Jaramillo Escudero


En el campo de la docencia, desde las décadas de los años 30, 40, y 50 del siglo anterior, aún se recuerdan con afecto, los nombres de los profesores: Carlos Leoncio Jaramillo Escudero, Pompilio Reinoso y Deifilio Sinche, maestros que nacieron en la parroquia Chuquiribamba (cantón Loja, provincia de Loja – Ecuador) y que hicieron carrera docente e historia, formando muchas generaciones de niños y jóvenes, que con el ejemplo de sus sabias enseñanzas han aportado a la cultura, el arte y el desarrollo del país.

 

Merece también recordar el nombre de José María Pucha Palazo que si bien es cierto no hizo labor docente en las escuelas formales; pero fue un excelente pedagogo musical en nuestra parroquia desde antes de 1891.  Su casa la convirtió en “Escuela de música” y enseñó el solfeo, la simbología musical y a ejecutar diferentes instrumentos de percusión y  viento a la juventud de Chuquiribamba  y  las parroquias vecinas como: Taquil, Santiago, Gualel, El Cisne, en donde preparó a los músicos que posteriormente integraron las bandas populares de sus pueblos.


Creó a su manera una nueva corriente pedagógica musical.

 Me honro el haberlo conocido al profesor Deifilio Sinche, quien fue mi maestro de quinto grado en la escuela “González Suárez” de la parroquia Chuquiribamba, hoy Unidad Educativa.


lunes, 20 de abril de 2026

LA VOZ DE ANTONIO REMACHE, SUENA EN LAS IGLESIAS

 “Chuquiribamba, semillero de músicos”



Manuel Antonio Remache Vásquez, destacado cantor de misas, nació en el barrio Miraflores de la parroquia Chuquiribamba, el 20 de junio de 1967.
  Es hijo de Floresmilo Remache y María Leovina Vásquez.

 Sus estudios primarios los realizó en la escuela González Suárez, los secundarios en el colegio San Vicente Ferrer de su parroquia natal. Hoy se desempeña como auxiliar de servicios en la Unidad Educativa González Suárez y combina su trabajo diario con el arte.

 Desde muy niño sintió aptitud por la música. Guiado por sus maestros en la escuela y luego de terminar sus estudios secundarios viajó a la ciudad de Loja para seguir cursos intensivos de guitarra en la Academia Santa Cecilia, aunque no los terminó, pero fue el comienzo de su carrera musical.

Posteriormente para perfeccionarse, manifiesta que lo hizo a través de “manuales para tocar guitarra” y posteriormente “manuales de piano rápido”, consistente en unos cuadernillos didácticos que se los obtenían en los almacenes musicales para aprender en casa; y, como ya tenía nociones de música todo se le hacía fácil -dice-.

 Soy músico aficionado, me considero un autodidacto. Gracias a mi dedicación y empeño, así como a la orientación desinteresada de los amigos músicos, ahora toco la guitarra y el piano, instrumentos que son la herramienta para ejercer mi trabajo en el campo de la música religiosa.

 Desde mi juventud me dediqué a servir a la comunidad católica en calidad de cantor de misas, lo que más antes se lo conocía como: “maestro de capilla”.

 Canto las misas en las iglesias de las parroquias: Chuquiribamba, Chantaco, Taquil y también he sido invitado a las provincias de: Zamora Chinchipe y El Oro y los Santuarios de El Cisne y Chilla.

 Para estos eventos tengo un repertorio de música religiosa clasificada para cada festividad y cada momento de acuerdo a los tiempos litúrgicos que exige la iglesia católica

 En el año 2006, con mis hijos y Freddy Díaz formamos un grupo musical y con ellos tratando de promocionar y hacer conocer nuestro talento artístico recorrimos la mayoría de los cantones de la provincia de Loja.   También fuimos invitados a Galápagos por el Padre Fidel Pauta y los paisanos que residen allá. Hicimos nuestras presentaciones en la isla Isabela y la Santa Cruz.

 Muy orgulloso recuerda que en sus inicios acompañaba con su guitarra al “Dúo Serenata” integrado por Rigoberto Valle y Milton Jumbo; así como, también hacían música con los reconocidos músicos chuquiribambenses: Cesar Guaya, Ignacio Aguinsaca y Luis Tene Valle.

 También formé el coro “Melodías para el alma”, interpretando música religiosa y lo dirijo hasta ahora

-concluye-.

 

viernes, 27 de junio de 2025

EL MONOLITO DE YANZATZA, SINGULAR ATRACTIVO TURÍSTICO

 Leyendas y tradiciones andinas / Loja – Ecuador


 Monolito, por definición es una roca grande de una sola pieza considerada monumental. El monolito de Yanzatza tiene estas características. Pesa más de una tonelada y mide dos metros y medio de altura

Se encuentra ubicado en un mirador del barrio Las Orquídeas, en la parte alta de la cuidad de Yanzatza, en el restaurant “Las piedras”.

 Hace un año visitamos este lugar y al fondo del patio observamos el curioso monolito al que nos referimos para el disfrute ocular de los visitantes.

Por lo sui géneris de la obra, en las redes sociales publicamos la fotografía de dos monolitos, el uno de la comunidad de Sacachún de la parroquia Julio Moreno en la provincia de Santa Elena y el segundo sin identificar lugar; luego preguntamos: ¿Conoce usted en qué ciudad o lugar del Ecuador se encuentra el segundo monolito?  

De inmediato, el Dr. Benito Suquisupa identificó e hizo su comentario diciendo lo siguiente:

“El segundo monolito se encuentra en la bella y amazónica ciudad de Yanzatza, en la provincia de Zamora Chinchipe, que cómo lo encontraron o quien lo construyó es un enigma… pero que cautiva a muchos es indiscutible… Así que, invitados a visitar este atractivo lugar, los esperamos los hospitalarios yantzacenses”.

Como se desconoce el nombre del autor de la obra, en una segunda visita traté de localizarlo a don David Sarango Jiménez, dueño del restaurant “Las Piedras”, agradable y acogedor lugar, en donde diariamente recibe la visita de muchos turistas y lugareños.

A la pregunta de: ¿quién lo esculpió al monolito?  Don David, muy seguro responde: ¡los gentiles!, amigo.  Los mineros en el sitio Conguime, perteneciente a la parroquia Nuevo Quito en el cantón Paquisha, haciendo excavaciones con maquinaria pesada lo habían encontrado, creo que a una profundidad de unos 30 a 40 metros.  Me interesó el monolito y para llevarlo a Yanzatza y colocarlo en mi restaurant, negocié con ellos.

En estos lugares habitaron culturas antiguas, dicen que los aborígenes los tallaban y los colocaban a los monolitos en diferentes lugares como puntos de referencia para limitar e identificar las zonas auríferas existentes en la amazonía.

Por eso, hay otras piedras y monolitos en Tundayme (El Pangui), en La Zarza (Los Encuentros), en San Pablo (Zumbi) y hace poco tiempo, otra la habían encontrado los mineros después de un deslave en el sitio Chinapintza.  Hay muchas más en otros lugares.

Para traerla hasta aquí tuve que pagar una grúa y amarrarla cuidadosamente con cabos, porque si la asegurábamos con cadenas, se nos destruía. ¡No fue tan fácil!


Además del monolito entre los muebles del restaurant, encontramos macizos juegos de comedor en piedra natural: mesas y sillas. Este material pétreo, -dice don David- que los trajo de las canteras de los ríos y quebradas de: Zumbi, El Pincho, Nangaritza y otros lugares

 

NOTA:   

Don David Sarango Jiménez es oriundo de Sozoranga en la provincia de Loja.  Vive más de 50 años en la ciudad de Yanzatza, provincia de Zamora Chinchipe. Tiene 63 años de edad y trabajó en la Empresa Eléctrica Regional del Sur.

Al monolito lo encontraron los mineros hace unos diez años y se lo exhibe en el patio del restaurant hace seis.

Los turistas aprovechan el lugar para fotografiarse junto al monolito y llevarse un recuerdo de Yanzatza.

Don David, ahora jubilado, dirige su emprendimiento: Bar – restaurante “Las Piedras.

Visite Yanzatza y disfrute de los diferentes atractivos turísticos que ofrece la región.

 

Loja, 23 de junio de 2025

Eduardo Pucha Sivisaca

viernes, 30 de mayo de 2025

 

HERNÁN VISUETE TROYA, CUENTA DE SU VIAJE A ZUMBA EN 1974

Leyendas y tradiciones andinas / Loja – Ecuador


Odisea de viaje de un maestro

Recién graduado en el normal de Guaytacama en 1974, recibí el nombramiento de profesor titular para la escuela “Reino de Quito” de la parroquia Chito, en el cantón Chinchipe, provincia de Zamora, dice: Hernán Visuete Troya, hoy maestro jubilado residente en la ciudad de Zumba.

Recordar el viaje desde Loja a Zumba hace décadas, es una odisea, un sueño…

Había dos formas de llegar a este lugar: 1.- Embarcarse en las avionetas de los militares que hacían viajes esporádicos desde las pistas de Cumbaratza o Catamayo. 2.- O cabalgar en mula desde la población de Yangana en la provincia de Loja. En el primer caso se hacían 30 minutos; y, en el segundo tres días.

Cuando me presenté en Zamora Chinchipe, los profesores Vicente Elías Rivera, Director Provincial de Educación y Luis Amable Duque, Jefe de Supervisión, solamente me indicaron que tengo que viajar a Chito por Loja; llegar primero de la población de Yangana en un bus de la cooperativa “Sur Oriente” que demoraba siete horas, y que desde ese lugar tenía que conseguir una mula para viajar a Zumba.   ¡Nada más me dijeron!

Yo, con el deseo de trabajar, no imaginaba lo que me esperaba después…

Cuando llegué a Yangana, fui a comer en el único saloncito que había.  Su dueña, la señorita Edulia Mendoza, muy gentil y amable me ayudó.  Yo conozco a los dueños de las piaras de mulas que vienen desde Zumba, dijo.  Ya les hablo para que le den un mulita de silla. (Las piaras venían cargadas de café y de aquí se regresaban con víveres).

En verdad, en la tarde, por el angosto camino que entraba a la población vi algunas mulas que llegaban, entonces dijo, esa es la piara de Segundo Mejía, convenga el precio del alquiler con él.   Así lo hice. 

Entonces la señorita Eudulia, al siguiente día muy por la mañana me preparó el desayuno y dijo que vaya comiendo bien; además me puso un fiambre para que coma en el camino.  Luego me advirtió: de aquí, usted monte en la mula y ella le conduce.  Llegará primero a un pueblito que se llama Valladolid, ahí se queda a dormir, no hay adonde perderse.

Entonces, yo como traía más libros que ropa, amarré dos costales como alforja, puse una cobija encima, me subí en la mula e inicié el viaje.

Camina y camina, no llegaba a Valladolid. Cuando le encontraba a alguien, preguntaba: ¿por aquí se va a Zumba?, entonces todos decían, sí.  Siga no más.

Oiga, llego a una planada y veo que los aperos de la mula se habían corrido hasta las orejas del animal, yo sin ninguna experiencia, bajo la carga y la silla para arreglar.  Hago esto y la mula se me va en precipitada carrera.   Con la desesperación que se va el animal, la sigo.   Corre y corre, tras de ella.  Mis cosas se quedaron en el camino, la mula corría, se paraba un instante, me regresaba a ver, cuando ya estaba cerca a cogerla, apretaba nuevamente la carrera. ¡Dios mío!, no sé cómo, entro en un atajo, y por suerte en lo que la mula está queriendo pasar, se espanta en mí y a lo que regresa, logro coger la soga.  La amarré, cargué mis cosas, luego en la soledad de la selva y el claro azul del cielo, me senté a llorar.

De aquí me regreso, dije. ¡No he cometido ningún crimen para que me pase esto! Era, apenas el primer día de viaje.

 No me regresé, porque ya no tenía dinero y para llegar a mi tierra (Guaytacama – Latacunga) estaba muy lejos.  Así que, me resigné a continuar.

Llegué a Valladolid, casi en la noche. ¡Oh sorpresa!, desde el corredor de una casa escuché que gritaron: eeeh, compañerito…  ¿Usted es el profesor Vizuete?  ¡Sí!, respondí.    Va, me dije, cómo me conocen, ¡No puede ser!, ¿estoy soñando?

Lo que pasa, es que informados a través de los chasquis escolares ya sabían que llegaba, por lo que me habían estado esperando.

¡Qué solidaridad, qué hermandad de maestros!  De inmediato me llevaron a merendar, me arreglaron una cama en la casa de señora Lolita, no me acuerdo el apellido, pero parece que era Lolita Luna, después a un trago.   Pasamos lindo entre compañeros, todos habían sido de diferentes lugares: uno de Imbabura, otro e Quito y yo de Latacunga, ya picaditos acompañados de una guitarra cantábamos cada cual a su tierra y, hasta llorábamos también de emoción y nostalgia: el de Imbabura comenzaba: “Imbabura de mi vida / tierra donde yo nací…”; el de Quito cantaba: “Yo soy el chullita quiteño, la vida me paso encantado…” en tanto que yo, remataba: “Tierra, latacungueña / en ti se admira el paisaje andino…”

Antes de las diez de la noche, dijeron, compañero, a dormir, mañana tienes que viajar.

Al siguiente día muy por la mañana golpearon la puerta y dijeron, levántate, ya es hora.

 Hicieron preparar el desayuno y el fiambre.   Me despidieron diciéndome: de aquí te vas hasta Paranumá. 

Salí a las siete de la mañana, a las once y media me acerqué a un pueblito que había sido Palanda. Los niños salían de la escuela al almuerzo porque en ese tiempo se trabajaba en dos jornadas.   Al cruzar el pueblo, escucho un grito que dice: “¡hola, mashcapupo!”, “mashcapupo” nos decían a los de Latacunga.  Miro que se acerca un señor y me dice: tú eres de Latacunga, ¡verdad!, yo también soy de allá, soy el profesor Ernesto Álvarez.   Bájate de la mula paisano, te invito a almorzar, luego nos tomamos unas dos cervecitas y dijo: continúa tu camino y te quedas en Paranumá.  Así fue, llegué a Paranumá.  Había una sola casa que ha sido “tambo” de los militares.  Ahí me quedé.   Le rogué al señor del tambo que me dé posada; él, en tono déspota, dijo: bueno, amarre la mula por ahí, que no se le vaya.

Yo con el cansancio y un hambre devorador, le ruego: señor, me puede preparar algo de comer, ¡no!, respondió; aquí no hay nada.   El señor ya era de algunos años de edad.  Cualquiera cosita, le insisto.  Voy a ver si le hago una sopa de fideo, -dijo-, espere.

Mientras esperaba, en el corredor del “tambo” se me acercó con una biblia en sus manos y me comenzó a leer.  ¡Había sido evangelista!  A un inicio le escuchaba, pero como el cansancio era más, me había dormido.  En eso, me dijo, levántese a comer.  ¡El hambre era tal, que se me hizo riquísima la sopa de fideo!   Luego, fui a dormir y desperté preocupado a la mañana del siguiente día, para continuar el viaje.  En esta ocasión, no hubo desayuno.

Pasé la quebrada de Paranumá, durante dos horas ascendí una cuesta, llegué a un caserío llamado Negro Muerto.  Aquí rogué al que encontré primero que me prepare comida. Me dijo que solamente tenía carne, entonces le dije que está bien.

Cuando me sirvieron, Dios les pague dije, porque era un plato grande con bastante carne, papas chinas y arrocito.  ¡No recuerdo si me cobraron o no! Continué el viaje, ¡oh sorpresa!, más allá, a lado del camino encuentro a una mula muerta ya cercenada una pierna. ¡Me habían dado carne de mula!, (ríe a carcajadas), ¡pero estuvo rica!

Ya en el tercer día, ¿llegaré a Zumba?  ¡nada!  Cuando me encontraba alguien y preguntaba, me decía: siga no más, “a la vueltita está”.  Caminaba y caminaba, pasaba la vueltita y no llegaba.

En eso, llegué al Colorado y desde ahí veo un pueblito, ¡ese había sido Zumba!  La mula comenzó a galopar, por lo que tuve que cogerme de la silla.  Ella ya conocía la casa, por lo que directamente llegó donde don Segundo Mejía, el dueño de la piara.

Un muchacho gritó: Don Segundo, ya llegó la mula.   Mientras yo me bajaba, descargaba mis enseres, no demoraron en llegar: Romel Herrera, Julio Núñez, y Hugo Tapia, profesores del lugar, para luego guiarme a la oficina de la supervisión. En la noche celebramos con comida y trago. Fue un mes de marzo, fecha que nunca olvido.

Aquí cambiaron las cosas, aunque el tramo de viaje que me esperaba, era de un día más.

En la tarde del cuarto día llegué a Chito y aquí me encontré con Servio Santorum, Arnoldo Cueva, Irene Troya, Miguel Romero, Libia Aranda, profesores de la escuela “Reino de Quito”, y la señorita Carmen Valarezo, enfermera de Chito, con quien posteriormente me casé (sonríe).

Hernán Visuete Troya, en la ciudad de Zumba, el día 9 de octubre de 2021, termina esta conversación diciendo: en 1974, para llegar a la parroquia Chito desde Loja, hice 5 días. 

Loja – Yangana, un día; Yangana – Valladolid, un día; Valladolid – Paranumá, un día; Paranumá – Zumba, un día; y de Zumba - Chito, un día.

¡Qué le parece!

 

Eduardo Pucha S.