miércoles, 15 de junio de 2022

TOTUMITOS, LUGAR ENCANTADOR Y MÁGICO



¡Posiblemente, no conocen, pero es un lugar pintoresco y atractivo!

Totumitos es un lugar escondido que se encuentra ubicado aproximadamente a ocho kilómetros de la parroquia Limones en el cantón Zapotillo. Limita con el Perú y está junto a la reserva del bosque seco.  Tiene características muy propias por su entorno natural y paisajístico, convirtiéndolo en un lugar muy apropiado para hacer turismo ecológico y comunitario.

 Habitan en este lugar catorce familias cuya actividad principal es crianza de cabras y en la época de inverno siembran maíz y otros productos de temporal.

Don Eliecer Álvarez, dice que le contó su abuelo, que en la antigüedad aquí vivían los


Huacos, supuestamente una cultura antigua a quienes ellos la denominaban gentiles. Cuando niño encontré en una peña seis hachas de bronce, que lamentablemente después de un tiempo mi padre las vendió.

La vida es muy dura aquí, dijo. Hasta el año 2007 no teníamos agua. Así vivieron nuestros padres y abuelos por décadas. Para proveernos del líquido acudíamos a un pozo que estaba bien distante en una quebrada seca y desde ahí la transportábamos al hombro o en burros en unos recipientes de plástico o en tanques.

A partir del 2007, gracias al Alcalde de Zapotillo el Ab. Ramiro Valdivieso quien realizó un convenio con otra institución nos instalaron una bomba pequeña para succionar el agua desde la profundidad de una quebrada y llenar el tanque grande para luego distribuirle al barrio a través de mangueras. Ellos pusieron los técnicos y la bomba, en tanto que nosotros colaboramos con la mano de obra no calificada.

Ahora, yo me desempeño como operador de la bomba y son los mismos usurarios quienes me pagan la cantidad de cincuenta dólares mensuales para bombear mínimo tres veces al día para que no falte el agua en los domicilios.

Han pasado quince años y el tiempo de vida útil de la bomba se está agotando, cuando deje de funcionar, no sé qué pasará.

Por eso, queremos que las autoridades parroquiales y cantonales pongan la mirada en nosotros, para no regresar al tiempo de antes: acarrear el agua en burros.

  

Nota.- Nuestro agradecimiento imperecedero a la señora Marcia Esther Tankamash y esposo, quienes generosamente nos alojaron en su casa para disfrutar de este hermoso rincón escondido en la línea de frontera con el Perú.

 

 

IGLESIA DE MADERA, PATRIMONIO CULTURAL DE “SAN ANDRÉS”

  Leyendas y tradiciones andinas / Loja – Ecuador

 



A orillas del río Isimanchi, la floreciente parroquia San Andrés perteneciente a la provincia de Zamora Chinchipe, nació como recinto del cantón Chinchipe, el 30 de noviembre de 1961.

Este mágico pueblo, conserva en un costado del parque central, protegidos y resguardados por un techo de zinc, dos inmensos troncos de árboles que son el testimonio mudo de que en algún momento en este lugar existió una montaña virgen con diversidad de árboles centenarios que posteriormente sirvieron de sustento para sus habitantes en la explotación maderera. 

Al preguntarle a don José Miguel Jiménez Abad, uno de los pobladores más antiguos de la localidad, la razón de porqué están esos trocos ahí, él nos dice: “¡esos troncos son de unos árboles bien grandes que estuvieron ahí cuando llegamos y toda su madera nos alcanzó para construir la iglesia !, ¡son de romerillo!”

Una vez que comenzamos a poblar este sitio, sentimos la necesidad espiritual de tener un lugar de oración, porque somos católicos; entonces junto a Leovigildo Gahona, Juan Delgado y toda la comunidad tumbamos los árboles y aserramos con la sierra de aire entre dos, para lo cual armamos un banco grande y el uno de arriba y el otro de abajo deslizábamos la sierra en los tucos.

De esos dos árboles sacamos toda la madera para la construcción de la iglesia antigua: vigas, listones y tabla.  Creo que nos salieron cerca de cuatrocientas tablas.

La iglesia tiene doce metros de frente por quince de fondo y una vez terminada en 1977 la utilizamos por algunos años para realizar el culto religioso.  De acuerdo al avance y necesidades de la población, construimos una nueva iglesia, por eso en la actualidad tenemos dos; pero a la antigua la mantenemos y la cuidamos como heredad y patrimonio cultural de San Andrés.

El P. Abad, no recuerdo su nombre, pero él fue quien celebró la primera misa aquí, luego vino el P. Vicente de la Cruz y después un polaco de nombre Francisco.

¡No tenemos párroco!  Por eso aquí hay misa solamente en las fiestas o cuando vienen los sacerdotes de Zumba cada mes.

Las fiestas más sonadas que realizamos aquí son: las de Santa Marianita de Jesús y la de San Andrés.

La señora Sonia Calva concuerda con don José Miguel y dice: esos troncos que ve en el


parque son de romerillo, de ahí habían sacado toda la madera y la tabla para construir la iglesia.  A los troncos los conservamos ahí porque son el recuerdo de nuestros ancestros.

Yo nací aquí y a la iglesia ya la vi desde que tenía cinco años de edad; así como también los recuerdo a los sacerdotes que veían: el P. Tomás Costa y el P. Jaime Flores.

Como en ese tiempo no había carretera, para las fiestas, la gente venía en acémilas o caminando desde Zumba, La Palma, La Diversión, Los Rubíes, San José y otros lugares. Todos venían más por la misita y la programación que don Peñita, más conocido como Miguel Guayita, que en calidad de síndico organizaba los actos religiosos y el bazar, así como también las veladas literarias y el baile, desde luego sin descuidar la bulla de los juegos pirotécnicos, cohetes, la vaca loca y el brindis del canelazo.

NOTA.- Conozco otra iglesia de similar característica en el sector de Loyola perteneciente al cantón Palanda y seguramente habrán muchas más en la provincia de Zamora Chinchipe, que hoy se constituyen en joyas patrimoniales.

 

Loja, 9 de marzo de 2022.

 

LA BELLA DE PARÍS, EN OÑA

 

Leyendas y tradiciones andinas



Oña es un pintoresco lugar en la provincia del Azuay. Su origen data desde el tiempo de los Cañaris y los Incas.

 El 3 de mayo de 1539, Esteban Morales y Cabrera funda la Villa de San Felipe de Oña, considerado como uno de los asentamientos humanos más antiguos del Azuay.

 Si recorremos sus calles, a la periferia de la ciudad nos encontramos con el barrio San Francisco, lugar agradable y mágico perteneciente a Oña de la época colonial que imaginariamente nos transporta al pasado; aquí, parece que se ha detenido el tiempo.   Llama la atención sus casitas de construcción vernácula: paredes de adobe, corredores y balcones con pasamanos, techos de teja y vigas de madera que han resistido muchísimos años y aún se mantienen en pie a lo largo de la angosta calle diseñada así, en esa época.

 En este conjunto arquitectónico, dice don Jorge Quezada, habitante de este lugar:  entre otras, encontramos “La bella de Paris”, casa antigua que fue construida aproximadamente en 1900 por don Agustín Carrión oriundo de este lugar y luego adquirida por don Segundo Merisalde.  En el año 2002 pasó a pertenecer al Ilustre Municipio, y hoy se constituye en casa museo, patrimonio cultural de Oña.  Al edificio le pusieron este nombre, porque en ese entonces la gente que tenía dinero, la clase pudiente de este lugar viajaba siempre a París y venían maravillados de la belleza de construcciones que observaban ahí; aunque se cree que el dueño de esta casa nunca fue allá, solamente con lo que le contaban, él ideó el diseño y la adecuación de la casa para ponerle este nombre. Tiene más de cien años y en su interior guarda originales pinturas. Los entendidos en bellas artes dicen que encuentran detalles similares a los cuadros y pinturas que hay en la iglesia de Susudel.

 Por esta y otras razones, Oña fue declarada Patrimonio Cultural del Estado, el 28 de marzo de 2013.

 

N.B.- He llegado por dos ocasiones en este lugar; pero lamentablemente no he podido maravillarme del museo y las pinturas que hay en el interior de la casa “La bella de Paris”, porque la he encontrado cerrada.

martes, 15 de marzo de 2022

A MI ABUELITO, LE PUSIERON MARCA COMO A GANADO

Leyendas y tradiciones andinas





Con motivo de cumplirse 87 años de la muerte de Naún Briones el bandolero social más buscado en el sur ecuatoriano, publiqué en mi muro de facebook, un relato que decía; “Soy hija de Naún”, narración literaria que fue muy leída.   A las 24 horas compartieron más de 360 personas e hicieron cerca de 50 comentarios que, entre ellos encontré dos que me gustaron; uno, muy emotivo y sentimental, que desde Loja don Enrique Cisneros decía: “gracias don Eduardo Pucha Sivisaca por escribir sobre mi abuelita, que con el coraje de su padre (Naún), siempre fue una mujer aguerrida y fuerte; este relato me ha arrancado lágrimas de felicidad al recordarla; gracias nuevamente por darle forma a esos recuerdos tan bonitos. Las personas solo dejan de existir cuando dejamos de recordarlas, las raíces se quedan a manera de sangre, corriendo, latiendo… ¡Te quiero mamita Celia!”.

En el otro comentario, con coraje y a manera de denuncia, desde Guayaquil don Ángel Balcázar, decía: “Naún Briones Salcedo se llamó; pero renunció su otro apellido porque lo acusaron de un robo que no cometió.  Este hombre hizo historia.   Respetó y apoyó a los pobres; mi abuelo lo conoció.

Mi abuelo también tiene su historia personal: en Macandamine el patrón le puso marca como a ganado”.

Este comentario me dio tema para escribir otro relato, por lo que no demoré en tomar contacto telefónico con don Ángel Balcázar, el mismo que atento respondió a mi llamada, y dijo: me encantaría que escriba usted sobre mi abuelito, porque la verdad siento rabia y coraje por lo que le hicieron.   Aún, ahora hay algunas personas que siguen maltratando a la gente pobre y humilde.

Así comenzó la conversación y me contó que en su niñez vivió con su abuelito en una choza de caña junto a su madre, ayudando en la agricultura, buscando leña para cocinar y acarreando agua de la quebrada para el consumo de la familia.


Adolfo Marcelino Balcázar Campoverde se llamó mi abuelo, más conocido como Marcelino.  Nació el 10 de octubre de 1910 y falleció a la edad de 90 años en el 2000.  Fue uno de los arrimados en la hacienda Macandamine en el cantón Paltas en la provincia de Loja.

Mi abuelito, aún guambra, cuenta que un día, cuando el patrón iba a poner marca al ganado en el corral que quedaba muy cerca a la casa de hacienda, le ordenó que caliente en una hornilla de leña a rojo vivo el fierro quemador o marca con las iniciales de su nombre.  Él, muy obediente realizó su trabajo, y, de pronto le dijo que ya le pase la marca.   Le pasó. El patrón, de mal carácter  tomó el fierro caliente en sus manos y descontento le recriminó diciendo: esto no vale, ¡esto está bueno para ponerte a voz, pendejo!, y menos pensado, suás le asienta tres veces la marca caliente en su cuerpo, por encima de la ropa. 

Después de que le asentara la marca, -contaba mi abuelo- que le quemaba muchísimo y no resistía el ardor, por lo que desesperado con gritos y quejidos de dolor se revolcaba en el piso en donde estaba el excremento fresco del ganado y se fregó en las partes afectadas.  Parece que esto me enfriaba un poco –decía-.  Una marca me puso en la cabeza, otra en la espalda y otra en la nalga. 

Afirma el nieto de don Marcelino diciendo: por repetidas veces yo sí las vi a las marcas.  Como él era blanco, se le notaba más las cicatrices.  La de la cabeza no estaba completa porque el fierro no asentó bien ya que la cabeza es redonda; la de la espalda si, se veía clarito las letras S.V.

Con nostalgia y cariño lo recuerda y dice: Mi abuelito Marcelino tuvo nueve hijos de los cuales seis están vivos y cuando el patrón le hizo esto, debió haber tenido unos veinticinco años de edad. 

Aunque él no era estudiado se desenvolvía muy bien en una conversación.  Sabía componer coplas, entre ellas una que recuerdo: “Catacocha está con gusto / porque llegan artos carros / tengan cuidado señores / que ya viene el picarón Carlos” (estas coplas las dedicó a mi papá).  Sabía contar cachos y acordarse de las costumbres de sus mayores.  Era lindo conversar con él, especialmente cuando lo mencionaba a Naún Briones. Decía que, si lo conoció, le encontraba siempre en las partes altas de Cangonamá cuando el patrón le mandaba a pastar el ganado; pero no le tenía miedo.  A los pobres nunca los molestaba, al contrario, los apoyaba.

EL SISTEMA HACENDARIO

El sistema hacendario en nuestro país se remonta desde los primeros años de la colonia hasta mediados del siglo anterior.  A partir de 1964 con la aplicación de la Ley de la Reforma Agraria, se puso fin al sistema de trabajo precarista de los arrimados y huasipungueros.

 “Jaime Galarza Zavala en su libro Los campesinos de Loja y Zamora Chinchipe, publicado en 1973, nos proporciona datos importantes sobre la tenencia de la tierra en la provincia de Loja. ¡Nos asombra!  

A través de sus páginas menciona una lista de los dueños de estas tierras en las décadas de los años 60 y 70 del siglo anterior. Según el autor, tres fueron las familias que con mucho poder económico, social y político dominaban la provincia de Loja: los Eguiguren, con 14 haciendas; los Burneo con 10; y los Valdivieso con 4; y añade que no ha sido posible conseguir un registro completo de todas las demás haciendas existentes.

Figúrese usted, en una extensión territorial actual de 11 027 Km2, ¡tres dueños!, ¡tres latifundistas!, el resto de la población, gente pobre, campesinos, peones, arrimados, hortelanos, huasicamas, vaqueros que trabajaban obviamente solo para el patrón y el hacendado”. (Naún Briones, leyenda y tradición, Tomo 2, página 23).

 

Loja, 30 de enero de 2022

Eduardo Pucha Sivisaca


domingo, 6 de marzo de 2022

EL MONUMENTO DE CRISTÓBAL PADILLA COX

 

¡QUE IRÓNICO!


CRISTÓBAL PADILLA COX, es el propulsor del camino que unió a Jimbura en la provincia de Loja con Zumba en la provincia de Zamora Chinchipe.

Nació el 19 de octubre de 1928.   Falleció el 24 de abril de 1968 en el sitio Las Cuevas por la explosión de una dinamita cuando se encontraba barrenando una piedra en la construcción del camino que soñaba.  

En el parque de la parroquia Jimbura, hay un monumento erigido en su memoria por la I. Municipalidad de Espíndola; pero, lastimosamente se encuentra muy descuidado.

¡Así luce!

Las imágenes hablan por sí solas

¿Qué diría don Cristóbal si viera esto?

miércoles, 16 de febrero de 2022

CRISTÓBAL PADILLA COX

“PUERTA A LA ETERNIDAD Y LA GLORIA”

1928 - 1968






Con el título “PUERTA A LA ETERNIDAD Y LA GLORIA.” a la orilla de la carretera que une las parroquias: San Andrés en la provincia de Zamora Chinchipe y Jimbura en la provincia de Loja, encontramos un mural grande cubierto con un techo para preservar de la lluvia a tres gigantografías hermosas con fotografías y texto en la que se relieva la vida y obra de don Cristobal Padilla Cox.  Este curioso mural se encuentra cerca al Parque Nacional Yacurí, a una distancia aproximada de 10 Km. desde San Andrés.

Haciendo un recorrido por estos agrestes lugares, podemos intuir el valor y sacrificio que hicieron nuestros compatriotas en la década de los años 50 para llegar a las riveras el río Isamanchi y fundar la hoy acogedora y progresista parroquia San Andres.

Es por esta razón que Jimbura y San Andrés lo recuerdan con cariño a Cristóbal Padilla Cox, hombre visionario e intrépido, quién, con un grupo de valientes hombres ingresaron por la agreste selva oriental para fundar el hoy floreciente pueblo de San Andrés y luego trabajar en la construcción de la carretera JIMBURA – ZUMBA.

A la edad de 40 años, el 24 de abril de 1968, Cristóbal Padilla Cox murió fulminado por una dinamita en el sitio Las Cuevas cuando se encontraba barrenando una piedra para construir el camino que él soñaba.   Posteriormente más compatriotas murieron en la construcción de la carretera Jimbura – Zumba, y su único testimonio son las silenciosas cruces que han colocado sus amigos y compañeros para: Leoncio Rafael Ordóñez Luna, Roque Demetrio Campoverde Jumbo y otros.

Esta historia solamente está viva en la memoria del pueblo.  No la encontramos en los libros oficiales; pero sí a la orilla de la carretera en un mural grande que le han colocado dos pueblos hermanos: Jimbura y San Andrés, recordando a estos anónimos personajes.


El contenido de la gigantografía dice lo siguiente:

“En julio de 1946, llegó desde tierras lejanas, al campo de Calvas, el señor Cristóbal Padilla Cox, era un verano caluroso, como ardientes serían las acciones que luego irradiaría a toda una comarca, que parecía lo estaba esperando.   Vivió entre encantados campesinos tres años y luego se radicó en la generosa ciudad de Cariamanga, suelo que lo hizo adoptivo y predilecto; el joven se dedicó apasionado a sanar el dolor ajeno, con sabios conocimientos místicos y empíricos que sorprendían a todos.   Mientras cumplía el servicio militar conoció, sin pensarlo, Amaluza, de hermosa geografía, y más allá, un pequeño pueblito: Jimbura, pedestal y tumba de sus anhelos.  En 1953 organiza y dirige la “I expedición” Amaluza – Zumba – Amaluza, una real epopeya; para 1955 conduce la “II expedición” Jimbura – Zumba – Jimbura, donde corrobora que es factible la colonización del valle bañado por el río Isimanchi; a ese fin consagró el resto de su existencia y nació San Andrés.  En 1956 contrae matrimonio con la señorita profesora Vilma Yolanda Torres Rivera, de aquel amor brotan cuatro hijos y uno más por adopción.


Se vivía una época de increíble civismo, por los años 60 en adelante, todos empuñaron una herramienta para abrirse paso al oriente, cual tierra prometida la observaban cerca y lejana a la vez.  El 24 de abril de 1968, a unos pasos en donde usted se encuentra, el señor Padilla Cox y un núcleo de colonizadores, bregaban para romper una roca que impedía el paso de hombres y bestias, en esa acción sobreviene un trágico accidente de explosivos, que deja mortalmente herido al gran idealista, muere cuatro horas después en brazos de un compañero y ante la mirada impotente de los amigos que nada podían hacer para salvarlo, sino ayudarlo a bien morir.  Falleció como un valiente, sin quejidos ni lamentos, en una noche negra, que no tenía fin.

Inmolado por la patria y los necesitados, hoy es un recuerdo eterno entre quienes lo conocieron, cientos lo admiran, él fue un verdadero “Médico rural”, voluntario social número uno, explorador, benefactor, humanista, creyente, enemigo de las injusticias, conductor de masas, amante incansable del progreso de ciudades y caseríos, luchador infatigable por las causas comunes; por ello será que vive en el corazón de los pueblos donde batalló; aquel invencible espíritu todavía recorre la vasta región sur oriental, cual viento que nunca ha dejado de soplar.”

 Loja, 5 de febrero de 2022

Eduardo Pucha Sivisaca

jueves, 13 de enero de 2022

SOY HIJA DE NAÚN BRIONES

Leyendas y tradiciones andinas / Loja – Ecuador


 

Hace 87 años, en la ciudad de Sozoranga, falleció Naún Briones, el bandolero social más buscado en el sur ecuatoriano, hecho acaecido en el sector Piedra Liza, el 13 de enero de 1935 a las siete de la mañana. Sus  restos mortales descansan en el cementerio general de Sozoranga.

 Con este motivo publicamos el relato “Soy hija de Naún”, que consta en el libro: Naún Briones leyenda y tradición, tomo 1, página 50.  También incluimos las fotografías de la hija y su descendencia, por lo que, de acuerdo a este seguimiento, de lo que se conoce hasta ahora, Naún Briones tiene: 1 hija: Celia Rosa Chamba; 6 nietos: Ruth, Ximena, Cleopatra, Zulay, Jawar y Diego Criollo Chamba; 18 bisnietos y 2 tataranietos.

RELATO 

 La señora Celia Rosa Chamba, nació en Cangonamá el 8 de marzo de 1923, va a cumplir 85 años de edad y en la actualidad (2008) vive en la ciudad de Loja.   Al preguntarle sobre Naún Briones, nos dice:

¡Verá! Mi abuelita se llamó Facunda Velitama, había sido madre soltera.   Era una señora pobre, por eso se iba a trabajar donde don Abel Salcedo.   Trabajaba por quincenas, cocinando para los peones.    Entonces mi mamacita se quedaba sola en la casa, cuando en eso, Naún Briones la había embarazado, y a los 16 años ya me tuvo a mí.

  Antes que suceda esto con Naún, mi mamá había tenido un novio; un señor que la quería mucho y le había propuesto matrimonio.  Ella dice que le contó a su prometido que iba a tener un hijo de Naún y que por eso no se casaba; pero él le había dicho, “eso no importa, yo me caso contigo”, ¡y se casó! 

 Adela se llamó mi mamá.   Naún ya se había enterado que se iba a casar, entonces dice que un día cuando pasaba con la señora Aurora Pambi por la tranca de la casa del finado Emilio Bustos, la encontró y le dijo: “Adela, Adela, no te cases, después vas a sufrir, porque el hijo que esperas, es mío”.   ¡Ella no le hizo caso! 

Como nací bajo matrimonio (dice doña Celia), tengo el apellido Chamba.   Norberto Chamba fue el esposo de mi mamá; él me crió, no me quejo, porque jamás me dijo nada, fue bueno conmigo.   Yo a él le decía papá.

 Me enteré que Naún Briones era mi verdadero papá, cuando ya estuve grandecita.      Vivíamos en el sitio Lando, a unas dos horas de camino desde Cangonamá y desde ahí me iba a la escuela todos los días.   Una mañana me encontró una señora y me preguntó: ¿qué Norberto si te quiere? ¿Qué Norberto no te trata mal?  ¡No!, le dije, ¿por qué? ¡Porque vos no eres hija de él! ¡Eres hija de Naún Briones! ¡Así me dijo!   Ahí, en ese momento me enteré.

 En la tarde cuando regresé a la casa, le pregunté a mi mamá, que si era verdad lo que me había dicho la señora, entonces ella se puso a llorar y me dijo: ¡sí!  ¡Es verdad hijita!

 

Ella es mi hija, dijo Naún

Yo si lo conocí a mi papá.   Un día de mañanita llegó a Lando, con don Ignacio Román.   En ese momento recién me levantaba de la cama y apenas me vio, le escuché que le dijo a don Ignacio: ¡ve, esta chica es mi hijita!  

 ¿Y tu papi?   ¿Y tu mami?   ¡Me preguntó!   Yo le dije que en la cocina están.    Pasó enseguida a verlos.    Conversaron y luego ellos le brindaron el desayuno.  

 Ese día recuerdo que la profesora nos dijo que nos iba a llevar de paseo a Yamana.   Cuando le estaba diciendo esto a mi mamá, Naún le preguntó ¿qué dice la chica? y ella le contestó ¡dice que quiere irse al paseo!, entonces él le recomendó, que no valía que me manden porque estoy muy pequeña.

 Su fisonomía la tengo tan presente: era blanco y tenía los ojos azules.   Ese día estaba puesto un bonito sombrero.  

 

Me había querido ayudar

 Naún me había querido llevar a ponerme en una escuela de Loja.  A su prima, la señora Romelia Bustos le había rogado para que me tenga y me matricule en la escuela.       Como antes no había carreteras ni carros, le había contratado al señor Isaac Villano para que en una acémila me lleve a Loja donde la señora Romelia.   A mi mamá le había propuesto esto y al enterarse mi padrastro, no había aceptado.

 En otra ocasión cuando mi mamá pasaba cerca de la casa de la señora Laura Briones, en el sitio El Tuno, menos pensado dice que le encontró Naún y le dijo, toma este dinero y estos zarcillos de oro; pero ella no le recibió, creyendo que ha de querer estar con ella; él bien respetuoso, continuó, no son para vos, sino para la chica, que guardes para cuando esté grande. ¡Así le había dicho!

 ¡En Cangonamá, todos saben que soy hija de Naún!   La señora Etelvina Briones, mamá de Naún, la señora Agripina y toda la familia me querían.   Yo sabía irme donde ellas o ellas venían a la casa de mi madre.   La señora Agripina me quería más.

 Le rezo a mi padre en el día de difuntos

 Cuando había muerto Naún, yo todavía estaba pequeña.   De él, unos hablan en bien, otros hablan en mal.   Unos dicen que él era ladrón; en cambio otros afirman que robaba a los ricos para darles a los pobres.   ¡Eso creo más!   Recuerdo, había una señora llamada Melchora Guevara que cuando murió Naún, lloraba diciendo que él fue más que un miembro de su familia.    Como era pobre, entonces él le regalaba dinero y le llevaba ropita.   ¡Era bien generoso!

 Una vez dicen que saliendo a Catacocha en un sitio que se llama Tierra Morada, le encontró un señor que bajaba puesto un sombrero nuevo, entonces él le dijo: préstame el sombrero porque está haciendo mucho sol.   El señor un poco temeroso le dio, Naún dizque sacó de uno de sus bolsillos unos billetes y le dio diciéndole: toma este dinero para que te compres dos.

 Hace unos dos años con la señora Amadita Luzuriaga me fui a Sozoranga a conocer el lugar en donde había muerto mi padre, y en donde está ahora su tumba.

 En el Día de Difuntos, le paso una misa y rezo por él.    En noviembre del año anterior le pasé una en Cangonamá.   Aquí en Loja también.    El padre Segarra, una vez me dijo, ¿Por qué, tú pasándole misas a Naún Briones?   ¡Es que él es mi papá! le respondí.

 También tocaba la guitarra

 Don Heriberto Loayza contaba que mi papá cantaba y tocaba la guitarra.   Una vez que había estado tomando unas copitas donde él, allá en Buena Vista, dice que escuchó estos versos:

Si alguna vez la suerte

me arrastra hacia el abismo

siempre soy el mismo

y acuérdense de mí.

 

NOTA.-  La señora Celia Rosa Chamba Velitama, falleció en la ciudad de Loja, el 10 de julio de 2013 a la edad de 90 años.