miércoles, 16 de febrero de 2022

CRISTÓBAL PADILLA COX

“PUERTA A LA ETERNIDAD Y LA GLORIA”

1928 - 1968






Con el título “PUERTA A LA ETERNIDAD Y LA GLORIA.” a la orilla de la carretera que une las parroquias: San Andrés en la provincia de Zamora Chinchipe y Jimbura en la provincia de Loja, encontramos un mural grande cubierto con un techo para preservar de la lluvia a tres gigantografías hermosas con fotografías y texto en la que se relieva la vida y obra de don Cristobal Padilla Cox.  Este curioso mural se encuentra cerca al Parque Nacional Yacurí, a una distancia aproximada de 10 Km. desde San Andrés.

Haciendo un recorrido por estos agrestes lugares, podemos intuir el valor y sacrificio que hicieron nuestros compatriotas en la década de los años 50 para llegar a las riveras el río Isamanchi y fundar la hoy acogedora y progresista parroquia San Andres.

Es por esta razón que Jimbura y San Andrés lo recuerdan con cariño a Cristóbal Padilla Cox, hombre visionario e intrépido, quién, con un grupo de valientes hombres ingresaron por la agreste selva oriental para fundar el hoy floreciente pueblo de San Andrés y luego trabajar en la construcción de la carretera JIMBURA – ZUMBA.

A la edad de 40 años, el 24 de abril de 1968, Cristóbal Padilla Cox murió fulminado por una dinamita en el sitio Las Cuevas cuando se encontraba barrenando una piedra para construir el camino que él soñaba.   Posteriormente más compatriotas murieron en la construcción de la carretera Jimbura – Zumba, y su único testimonio son las silenciosas cruces que han colocado sus amigos y compañeros para: Leoncio Rafael Ordóñez Luna, Roque Demetrio Campoverde Jumbo y otros.

Esta historia solamente está viva en la memoria del pueblo.  No la encontramos en los libros oficiales; pero sí a la orilla de la carretera en un mural grande que le han colocado dos pueblos hermanos: Jimbura y San Andrés, recordando a estos anónimos personajes.


El contenido de la gigantografía dice lo siguiente:

“En julio de 1946, llegó desde tierras lejanas, al campo de Calvas, el señor Cristóbal Padilla Cox, era un verano caluroso, como ardientes serían las acciones que luego irradiaría a toda una comarca, que parecía lo estaba esperando.   Vivió entre encantados campesinos tres años y luego se radicó en la generosa ciudad de Cariamanga, suelo que lo hizo adoptivo y predilecto; el joven se dedicó apasionado a sanar el dolor ajeno, con sabios conocimientos místicos y empíricos que sorprendían a todos.   Mientras cumplía el servicio militar conoció, sin pensarlo, Amaluza, de hermosa geografía, y más allá, un pequeño pueblito: Jimbura, pedestal y tumba de sus anhelos.  En 1953 organiza y dirige la “I expedición” Amaluza – Zumba – Amaluza, una real epopeya; para 1955 conduce la “II expedición” Jimbura – Zumba – Jimbura, donde corrobora que es factible la colonización del valle bañado por el río Isimanchi; a ese fin consagró el resto de su existencia y nació San Andrés.  En 1956 contrae matrimonio con la señorita profesora Vilma Yolanda Torres Rivera, de aquel amor brotan cuatro hijos y uno más por adopción.


Se vivía una época de increíble civismo, por los años 60 en adelante, todos empuñaron una herramienta para abrirse paso al oriente, cual tierra prometida la observaban cerca y lejana a la vez.  El 24 de abril de 1968, a unos pasos en donde usted se encuentra, el señor Padilla Cox y un núcleo de colonizadores, bregaban para romper una roca que impedía el paso de hombres y bestias, en esa acción sobreviene un trágico accidente de explosivos, que deja mortalmente herido al gran idealista, muere cuatro horas después en brazos de un compañero y ante la mirada impotente de los amigos que nada podían hacer para salvarlo, sino ayudarlo a bien morir.  Falleció como un valiente, sin quejidos ni lamentos, en una noche negra, que no tenía fin.

Inmolado por la patria y los necesitados, hoy es un recuerdo eterno entre quienes lo conocieron, cientos lo admiran, él fue un verdadero “Médico rural”, voluntario social número uno, explorador, benefactor, humanista, creyente, enemigo de las injusticias, conductor de masas, amante incansable del progreso de ciudades y caseríos, luchador infatigable por las causas comunes; por ello será que vive en el corazón de los pueblos donde batalló; aquel invencible espíritu todavía recorre la vasta región sur oriental, cual viento que nunca ha dejado de soplar.”

 Loja, 5 de febrero de 2022

Eduardo Pucha Sivisaca

jueves, 13 de enero de 2022

SOY HIJA DE NAÚN BRIONES

Leyendas y tradiciones andinas / Loja – Ecuador


 

Hace 87 años, en la ciudad de Sozoranga, falleció Naún Briones, el bandolero social más buscado en el sur ecuatoriano, hecho acaecido en el sector Piedra Liza, el 13 de enero de 1935 a las siete de la mañana. Sus  restos mortales descansan en el cementerio general de Sozoranga.

 Con este motivo publicamos el relato “Soy hija de Naún”, que consta en el libro: Naún Briones leyenda y tradición, tomo 1, página 50.  También incluimos las fotografías de la hija y su descendencia, por lo que, de acuerdo a este seguimiento, de lo que se conoce hasta ahora, Naún Briones tiene: 1 hija: Celia Rosa Chamba; 6 nietos: Ruth, Ximena, Cleopatra, Zulay, Jawar y Diego Criollo Chamba; 18 bisnietos y 2 tataranietos.

RELATO 

 La señora Celia Rosa Chamba, nació en Cangonamá el 8 de marzo de 1923, va a cumplir 85 años de edad y en la actualidad (2008) vive en la ciudad de Loja.   Al preguntarle sobre Naún Briones, nos dice:

¡Verá! Mi abuelita se llamó Facunda Velitama, había sido madre soltera.   Era una señora pobre, por eso se iba a trabajar donde don Abel Salcedo.   Trabajaba por quincenas, cocinando para los peones.    Entonces mi mamacita se quedaba sola en la casa, cuando en eso, Naún Briones la había embarazado, y a los 16 años ya me tuvo a mí.

  Antes que suceda esto con Naún, mi mamá había tenido un novio; un señor que la quería mucho y le había propuesto matrimonio.  Ella dice que le contó a su prometido que iba a tener un hijo de Naún y que por eso no se casaba; pero él le había dicho, “eso no importa, yo me caso contigo”, ¡y se casó! 

 Adela se llamó mi mamá.   Naún ya se había enterado que se iba a casar, entonces dice que un día cuando pasaba con la señora Aurora Pambi por la tranca de la casa del finado Emilio Bustos, la encontró y le dijo: “Adela, Adela, no te cases, después vas a sufrir, porque el hijo que esperas, es mío”.   ¡Ella no le hizo caso! 

Como nací bajo matrimonio (dice doña Celia), tengo el apellido Chamba.   Norberto Chamba fue el esposo de mi mamá; él me crió, no me quejo, porque jamás me dijo nada, fue bueno conmigo.   Yo a él le decía papá.

 Me enteré que Naún Briones era mi verdadero papá, cuando ya estuve grandecita.      Vivíamos en el sitio Lando, a unas dos horas de camino desde Cangonamá y desde ahí me iba a la escuela todos los días.   Una mañana me encontró una señora y me preguntó: ¿qué Norberto si te quiere? ¿Qué Norberto no te trata mal?  ¡No!, le dije, ¿por qué? ¡Porque vos no eres hija de él! ¡Eres hija de Naún Briones! ¡Así me dijo!   Ahí, en ese momento me enteré.

 En la tarde cuando regresé a la casa, le pregunté a mi mamá, que si era verdad lo que me había dicho la señora, entonces ella se puso a llorar y me dijo: ¡sí!  ¡Es verdad hijita!

 

Ella es mi hija, dijo Naún

Yo si lo conocí a mi papá.   Un día de mañanita llegó a Lando, con don Ignacio Román.   En ese momento recién me levantaba de la cama y apenas me vio, le escuché que le dijo a don Ignacio: ¡ve, esta chica es mi hijita!  

 ¿Y tu papi?   ¿Y tu mami?   ¡Me preguntó!   Yo le dije que en la cocina están.    Pasó enseguida a verlos.    Conversaron y luego ellos le brindaron el desayuno.  

 Ese día recuerdo que la profesora nos dijo que nos iba a llevar de paseo a Yamana.   Cuando le estaba diciendo esto a mi mamá, Naún le preguntó ¿qué dice la chica? y ella le contestó ¡dice que quiere irse al paseo!, entonces él le recomendó, que no valía que me manden porque estoy muy pequeña.

 Su fisonomía la tengo tan presente: era blanco y tenía los ojos azules.   Ese día estaba puesto un bonito sombrero.  

 

Me había querido ayudar

 Naún me había querido llevar a ponerme en una escuela de Loja.  A su prima, la señora Romelia Bustos le había rogado para que me tenga y me matricule en la escuela.       Como antes no había carreteras ni carros, le había contratado al señor Isaac Villano para que en una acémila me lleve a Loja donde la señora Romelia.   A mi mamá le había propuesto esto y al enterarse mi padrastro, no había aceptado.

 En otra ocasión cuando mi mamá pasaba cerca de la casa de la señora Laura Briones, en el sitio El Tuno, menos pensado dice que le encontró Naún y le dijo, toma este dinero y estos zarcillos de oro; pero ella no le recibió, creyendo que ha de querer estar con ella; él bien respetuoso, continuó, no son para vos, sino para la chica, que guardes para cuando esté grande. ¡Así le había dicho!

 ¡En Cangonamá, todos saben que soy hija de Naún!   La señora Etelvina Briones, mamá de Naún, la señora Agripina y toda la familia me querían.   Yo sabía irme donde ellas o ellas venían a la casa de mi madre.   La señora Agripina me quería más.

 Le rezo a mi padre en el día de difuntos

 Cuando había muerto Naún, yo todavía estaba pequeña.   De él, unos hablan en bien, otros hablan en mal.   Unos dicen que él era ladrón; en cambio otros afirman que robaba a los ricos para darles a los pobres.   ¡Eso creo más!   Recuerdo, había una señora llamada Melchora Guevara que cuando murió Naún, lloraba diciendo que él fue más que un miembro de su familia.    Como era pobre, entonces él le regalaba dinero y le llevaba ropita.   ¡Era bien generoso!

 Una vez dicen que saliendo a Catacocha en un sitio que se llama Tierra Morada, le encontró un señor que bajaba puesto un sombrero nuevo, entonces él le dijo: préstame el sombrero porque está haciendo mucho sol.   El señor un poco temeroso le dio, Naún dizque sacó de uno de sus bolsillos unos billetes y le dio diciéndole: toma este dinero para que te compres dos.

 Hace unos dos años con la señora Amadita Luzuriaga me fui a Sozoranga a conocer el lugar en donde había muerto mi padre, y en donde está ahora su tumba.

 En el Día de Difuntos, le paso una misa y rezo por él.    En noviembre del año anterior le pasé una en Cangonamá.   Aquí en Loja también.    El padre Segarra, una vez me dijo, ¿Por qué, tú pasándole misas a Naún Briones?   ¡Es que él es mi papá! le respondí.

 También tocaba la guitarra

 Don Heriberto Loayza contaba que mi papá cantaba y tocaba la guitarra.   Una vez que había estado tomando unas copitas donde él, allá en Buena Vista, dice que escuchó estos versos:

Si alguna vez la suerte

me arrastra hacia el abismo

siempre soy el mismo

y acuérdense de mí.

 

NOTA.-  La señora Celia Rosa Chamba Velitama, falleció en la ciudad de Loja, el 10 de julio de 2013 a la edad de 90 años.

lunes, 6 de diciembre de 2021

LA BANDA DE PUEBLO MÁS ANTIGUA DEL ECUADOR SERÁ CONDECORADA POR EL I. MUNICIPIO DE LOJA

 


Chuquiribamba, semillero de músicos y artistas, Patrimonio Cultural del Ecuador

 


La nota informativa que escribimos con el título: “La banda más antigua del Ecuador está en Chuquiribamba”, se divulgó en la provincia de Loja y el país a través del diario LA HORA de la ciudad de Loja, el día 23 de abril de 2016.

Luego de cinco años de conocer esta información, el Cabildo lojano en sesión extraordinaria del 15 de noviembre de 2021, resolvió galardonar a la “Banda de pueblo más antigua del Ecuador” el día 8 de diciembre de 2021, en el Salón del Cabildo, a las diez de la mañana, con un reconocimiento que sin duda eleva la autoestima a sus integrantes y también a quienes somos parte de Chuquiribamba.

Afirmamos que es la banda más antigua del Ecuador, porque, no se conoce hasta el momento a un pueblo en el país, que se manifieste y mantenga una banda así, durante 130 años sin desintegrarse, cuya vocación musical la han heredado y transmitido de generación en generación.

Fue, José María Pucha Palazo, quien tuvo la iniciativa en 1891 de fundar la banda “DIOS Y PATRIA”, y que gracias a la constancia y perseverancia de sus integrantes se mantiene aún.


Su fundador, la dirigió más de treinta años.   Se conoce que en la década de los años treinta del siglo anterior, entra en un corto receso; pero en 1941 se reactiva bajo la coordinación del sacerdote Dr. Víctor Manuel Reyes Azanza, fortaleciéndola con más integrantes, entre ellos: Víctor Granda, Teófilo Granda, Juan de la Cruz Tene, Sixto Tene, Porfirio Tene, Ladislao Tene, Reginaldo Tene, Antonio Tene, Pompilio Sinche, Manuel I. Sinche, Isaias Bautista Tene, Apolinario Sinche, José María Guachisaca y Roberto Granda.

Posterior a 1941 se suceden algunos directores, entre ellos: Emilio Jaramillo Escudero, Manuel Sinche, Reginaldo Tene, Luis Cuenca Gutiérrez (1951), Luis Tene Sinche (1955), y desde 1965 hasta el 2020, el señor Virgilio Sinche.


A la muerte de Virgilio Sinche el 29 de enero de 2020 le sucede su hermano Floresmilo dirigiéndola hasta hace pocos días, pero justificando su avanzada edad, en la actualidad lo reemplaza Segundo Manuel Medina Aguinsaca, un joven músico, quien, en calidad de director, muy optimista dice: “Si la banda DIOS Y PATRIA” es la más antigua del Ecuador, por ese mismo motivo trabajaremos para no dejarla morir, seguiremos adelante fortaleciéndola y haciéndola crecer con nuevos y más integrantes”.

La banda “DIOS Y PATRIA” está integrada por talentosos músicos nativos de Chuquiribamba, quienes, a más de deleitar con sus presentaciones en los diferentes pueblos de la provincia y otras, la mayor parte de su tiempo la dedican al trabajo diario en la agricultura y las artesanías. Para ellos el amor a la música es una vocación y un regalo de Dios.


Por ahora, son nueve integrantes, tres saxofonistas, tres trompetistas y tres bateristas, ellos son: Floresmilo Sinche (saxo), Wilman Loarte Valle (saxo), Aníbal Pugo Sivisapa (saxo) Raúl Sinche (trompeta), José Manuel Agüinsaca Morocho (tromepeta) Johnny Puchaicela Sinche (trompeta), Manuel Medina Agüinsaca (bombo), Cristian Puchaicela Sinche (percusión), Manuel Asunción Enríquez (platillos), de los cuales, la mayor parte está entre los treinta a cincuenta años de edad a excepción de los hermanos Floresmilo y Raúl que sobrepasan los setenta.

Merece resaltar el trabajo silencioso del Dr. Bolívar Loarte Caraguay, quien desinteresadamente desde hace tiempo, documentadamente ha realizado los trámites correspondientes en el I. Municipio de Loja para cristalizar este muy merecido reconocimiento a nuestros coterráneos.  También a don Nixon Puchaicela Pinta y otros ciudadanos chuquiribambenses, quienes han trabajado denodadamente hasta lograr el objetivo propuesto.


Nos sumamos al regocijo de los integrantes de la “Banda más antigua del Ecuador”, augurándoles toda clase de éxitos en el devenir de los años y que sus integrantes actuales conserven este patrimonio cultural intangible de Chuquiribamba, para gloria de las generaciones actuales y venideras.

 


Loja, 6 de diciembre de 2021

 Eduardo Pucha Sivisaca.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

PETROGLIFO DE ANGANUMA EN QUILANGA.

 


Entre, el sinnúmero de piedras de formas caprichosas que se encuentran en el sitio Pailapamba, del barrio Anganuma en el cantón Quilanga provincia de Loja, se encuentra un petrograbado antropomorfo, que, sin duda, se trata de una reliquia cultural prehispánica que ha resistido al tiempo por cientos de años.


Según sus habitantes, creen que en este petrograbado se encuentra contada la historia de los Matalas y Colambos, parcialidades indígenas que habitaron Gonzanamá, y en una de sus líneas diseñadas en la piedra se puede observar claramente la figura de un Colambo.

El petroglifo está ubicado muy cerca de Quilanga por la carretera principal que une con Gonzanamá.

LA LAGUNA CURIQUINGUE EN NABÓN

 


La laguna Curiquingue se encuentra ubicada en el sector Chunasana en el cantón Nabón, provincia del Azuay, a una altura de 3.100 msnm.


Para llegar a este lugar, si va de Loja, tome la vía Panamericana y cerca de Cuenca en la entrada a Nabón desvíe a mano izquierda y a una distancia de tres kilómetros y medio se encuentra la pintoresca y mágica laguna Curiquingue.

Don Claudio Carchi, guía de esa localidad, dice: esta laguna no es natural, es producto de un deslave que se produjo en el mes de mayo del 2008. Ese año se taponó la quebrada Curiquingue y la de Tihuaico, dando lugar a la formación de una inmensa laguna que para embalsar toda esa cantidad de agua demoró más de tres meses.

Tiene dos kilómetros de largo, doscientos cincuenta de ancho y treinta de profundidad aproximadamente.

El deslave no causó ningún daño humano porque esta zona era un pajonal de pastoreo; lo que sí afectó es a la conexión vial entre el cantón Girón y Nabón.  Como usted ve, por donde ahora es la laguna pasaba la carretera que se sepultó en una extensión de quinientos metros, dejándolos incomunicados hasta la presente fecha.  Esperamos que las instituciones que tienen que ver en este asunto, la rehabilitan haciendo una nueva variante.


Actualmente, este atractivo turístico está administrado por los directivos de la comuna CHUNASANA, integrada por los sectores de Tiopamba, Chunasana, Guanduloma, Ramada y la Playa, ya que ellos por ancestro han heredado  estos terrenos.

Si usted llega a la laguna Curiquinga, podrá hacer senderismo, disfrutar del servicio de canoas y realizar la pesca de trucha y salmón, así como visitar la cascada en el río Curiquingue y servirse el típico curiquingazo en agua de tipo.

REPRESA LOS CRISTALES EN QUILANGA

 


La Represa los Cristales es un atractivo turístico escondido en el barrio Anganuma del cantón Quilanga, provincia de Loja.  Al llegar a este lugar, usted se va a maravillar de su paisaje y la tranquilidad que guarda.

Está, a nueve kilómetros aproximadamente desde la cabecera cantonal. 

Para llegar a la represa, en vehículo, usted toma la vía principal que conduce desde Quilanga a Gonzanamá, entra por un desvío cerca de la capilla Cristo Pobre que dura pocos minutos y llega a esta reserva ecológica.

Don Luis Alfredo Calle, uno de los administradores en la actualidad, cuenta que esta represa fue un proyecto de riego construido hace 46 años por la desaparecida Institución de PREDESUR cuyo propósito era irrigar las comunidades de:  Anganuma, Quilanga y Palotillo.


Pero como lamentablemente no funcionó, ahora los moradores del lugar conformamos una Junta y desde hace dos años la convertimos en un atractivo turístico que pocos conocen.

Lo que fue una poza seca nosotros la llenamos para dar el servicio actual.

Diariamente llegan unas veinticinco personas y en los días feriados llegan más.

 Para el disfrute de los visitantes contamos con el servicio de dos lanchas a motor para recorrer el perímetro de la represa y un bote de remo para alquilar.

Conozca este nuevo destino.

jueves, 4 de noviembre de 2021

CARLITOS, CHOFER DEL CARRO DEL DIABLO

 


De la literatura popular se han recogido hermosas y curiosas leyendas sobre “el carro del diablo”; en esta ocasión vamos a conocer al chofer.

Don Jorge Narváez Jaramillo, lleno de sinceridad y sano orgullo, dice: Carlitos, el chofer al que usted menciona en el relato anterior: (“Sin carretera aún… llegó el primer camión a Chuquiribamba en la década del cincuenta”), es mi padre.



Carlos Domingo Narváez se llamó; y, por esta increíble hazaña realizada hace 70 años, los amigos de Chuquiribamba le apodaron como el “chofer del carro del Diablo”, aunque verdaderamente, el carro no era propiedad del Diablo, sino de su tío, el cura José Alfredo Narváez.

¡Claro!, por qué no podía el imaginario popular crear este personaje, cuando por estos lugares en ese entonces a los vehículos los conocían solamente por referencias y revistas.  

Mi padre, fue muy audaz y un excelente profesional del volante –continúa-, a sus veinte y dos años de edad, sorprendió a la población, llevando el vehículo de su tío, desde el valle de Catamayo a Chuquiribamba, solamente abriendo huella por una trocha que hacían los mingados en el empinado peñasco de El Atillo y la leve planicie del Sauce a la altura de Chichaca.

Él nos contaba, que por algunas veces las vetas atadas a las yuntas que arrastraban al vehículo y las que sostenía la gente se arrancaban, y entonces, pensaba que hasta ahí llegó y ahí terminó todo. El carro por algunas ocasiones se deslizaba al barranco, pero milagrosamente se quedaba atrancado en algún tronco o chope de monte.  

Cuando todos se reanimaban del susto, con más ñeque continuaban la jornada.

Yo le decía, pero papá, porque no se lanzaba del carro y lo dejaba que ruede solo, entonces él me contestaba, no podía, porque: “el deber de un chofer en ese tiempo, era vencer o morir en su carro”, corroboraba mi madre diciendo, Carlos era un hombre muy audaz y muy valiente que desafiaba sin temor a todos los peligros que encontraba en su camino.

Cuando contaba esta historia, sonriendo y orgulloso presumía, que después de esta hazaña, todas las chicas de Chuquiribamba querían salir con él, pero fue mi madre, Florinda Jaramillo Escudero la única escogida, con quien contrajo matrimonio el 15 de agosto de 1953.  Con ella tuvo 3 hijos: Yolanda del Carmen, Jorge Alfredo y Julio César.

VIDA

Carlos Domingo Narváez, nació en Sozoranga el 4 de agosto de 1929. Es hijo de Teodora Narváez. 

Se gradúa como chofer profesional en 1947.

A más de chofer, fue músico y cantor de Iglesia al servicio de su tío, el Padre José Alfredo Narváez, en Malacatos, Chuquiribamba, Cangonamá y Celica.

En 1969 con la finalidad de educar a sus hijos se traslada a vivir en la ciudad de Loja. Trabajó de chofer en la Cooperativa Loja, en el Banco Ecuatoriano de la Vivienda y se jubila en el Ministerio de Obras Públicas el año 2008

Falleció en la ciudad de Loja, el 1ro de enero de 2020, a los 90 años de edad.

Chuquiribamba, parroquia rural del cantón Loja, hoy declarada Patrimonio Cultural del Ecuador, se honra con la hazaña realizada por Carlitos.

Dedicamos estas líneas, para perennizar el nombre de don Carlos Domingo Narváez, personaje muy importante en la historia y tradición chuquiribambense.

Loja, 19 de agosto de 2021

Lic. Eduardo Pucha S.