lunes, 31 de agosto de 2020

ALEJANDRO VELÁZQUEZ LLEGÓ A LOS ENCUENTROS EN 1965

 


Trabajé en el colegio Diez de Noviembre de la parroquia Los Encuentros, cantón Yanzatza, provincia de Zamora Chinchipe, en la década de los años ochenta.   Concretamente, desde 1980 a 1983.  Ahí conocí a mucha gente del lugar, entre ellos a don Alejandro Velázquez, quien educaba a sus hijos en el indicado colegio. 


Ahora radico en la ciudad de Loja.   Antes de la pandemia de la Covid 19, pasé por este lugar y me encontré con don Alejandro, a los 37 años. 

Emocionados conversamos y a la pregunta de cómo llegó a esta parroquia, él dice:  Yo fui policía, me desempeñaba como peluquero.   Como tal, vine a Zamora en 1957.  Ahí escuchaba que están colonizando río adentro y que la Junta de Recuperación Económica de Loja y Zamora Chinchipe a los colonos les entregaba un terreno de hasta de 50 hectáreas.   Como provengo de un hogar humilde, tenía la idea de que una superficie así poseían solamente los hacendados.

Ya en Zamora, me hice amigo de los nativos, y ellos me invitaban a remar en sus canoas.   Luego de algunas salidas, me llevaron hasta Las Peñas, límite con Morona Santiago navegando un día y de regreso dos porque remábamos a contracorriente. 

Más, hice amistad con el shuarita Miguel Andrade, entonces, él me llevaba siempre en su canoa y así poco a poco fui conociendo todas las comunidades que se encontraban al margen del río Zamora pasando por Cumbaratza, Zumbi, Yanzatza, Los Encuentros, El Pangui, Chuchumblrtza.

Los policías no podíamos estar en un solo lugar, por lo que me dieron el pase a otra ciudad y por mi oficio de peluquero recorrí casi todo el Ecuador.   

Poco me gustó la carrera, por lo que a los cuatro años de servicio pedí la baja y vine a vivir en Zamora, luego pasé a Cumbaratza.   Aquí me casé con Luz Elena González, y como la construcción de la carretera desde Loja avanzaba y el negocio en estos lugares era bueno, pusimos un puesto de comida para servir a los ingenieros y trabajadores, esto fue en 1959.  De aquí el Ing. Iván Riofrío, contratista de la carretera, me llevó a trabajar de cadenero en el barrio Muchimi, cerca de Los Encuentros.   En este lugar trabajé más de un año y como ya encontré el terrenito que soñaba tener en Los Encuentros, le agradecí al ingeniero la oportunidad que me dio de trabajar con él.   Aquí construí mi casita en 1965; recuerdo que este lugar en ese entonces era selva virgen aún y los únicos finqueros que había hasta el sitio El Padmi, eran: don Segundo Ortiz, don Japón, Manuel Esparza, Luis Páez (nativo), Alfonso Aguirre y la familia Cabrera.

Ya con dos hijos, el gran problema era la educación, quería ponerlos en la escuela, no había en dónde, la única posibilidad era en Yanzatza y no había como mandarlos porque eran pequeños y el transponte público solamente llegaba hasta la altura de Chicaña.

Entonces nos reunimos siete padres de familia que teníamos el mismo problema e interés de educar a nuestros hijos: Alfonso Aguirre, Baltazar Espinosa, Manuel León, Manuel Castillo, Gaspar Ortiz, Miguel Zumba y yo.  

Para que viaje a la ciudad de Zamora a hacer gestiones y conseguir un terreno a través del IERAC (Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización), los compañeros me apoyaban con uno o dos sucres cuando podían.  

El trámite demoró en viajes y gestiones, hasta que un día, el Ing. Hítalo Moreno de origen manabita y que en ese día se hacía cargo de las oficinas del IERAC, atendió mi pedido y me ofreció personalmente viajar a Los Encuentros, como efectivamente así lo hizo.  De esta manera y a través de este funcionario logramos la donación del terreno, desmembrando un pedazo de la finca de don Segundo Ortiz.

Enseguida iniciamos los trámites y la construcción de la escuela, hoy Gabriela Mistral.  Como carecíamos de dinero, entonces en un inicio, hicimos un salón provisional de tablas de tres por cuatro metros en donde albergaba a siete alumnos.

El primer profesor, fue un quiteño de nombre Miguel Valencia, y como no había en la escuela un lugar apropiado para que pernocte, entonces venía a dormir en mi casa hasta que don Serafín González construyó la suya y le cedió un cuartito.


Durante mi permanencia en este lugar, los amigos me contaban que estas tierras fueron de propiedad del nativo José Antonio Mangasho y que las negoció a unos por dinero y a otros les cambió por animales, escopetas o radios, por lo que antes de terminar la conversación bromeando le digo: Don Alejandro, ¿es verdad que usted cambió la finca con una vaca a José Antonio Mangasho ?  Ríe y dice, ¡eso no es cierto! Cinco mil sucres le pagué por trece hectáreas de terreno.  Esa finca la trabajé por largo tiempo, la vendí y compre la que tengo ahora. 

Las fincas, en verdad, en ese tiempo eran de los nativos, pero ellos poco a poco fueron vendiendo y se alejaron de aquí.  Se iban por las márgenes del río Nangaritza, pasaban Paquisha, Guaysimi y llegaban a Shaimi.   Decían que por ahí hay tierras baldías y que a ellos les gusta la libertad.

Termina nuestra conversación y dice: con registro oficial Nro 388, el 26 de febrero de 1981 se creó la parroquia Los Encuentros, siendo su primer Teniente Político, el señor Antonio Torres.

 

Loja, 31 de agosto de 2020

miércoles, 5 de agosto de 2020

RECORRIDO DE LA VIRGEN DEL CISNE: Chuquiribamba - Chantaco

e intercambio de tortillas en el barrio Carmelo

Leyendas y tradiciones andinas

 


La peregrinación de la Virgen del Cisne que realizan los pobladores de las parroquias Chuquiribamba y Chantaco, la hacen todos los años el penúltimo domingo del mes de agosto.  Esto, data desde 1935.

Recorrido

Recorren con la Virgen durante un día. Caminan aproximadamente quince kilómetros desde la parroquia Chuquiribamba hasta la de Chantaco, haciendo su descanso en el barrio El Carmelo, lugar intermedio entre las dos, en donde los devotos de Chantaco la esperan para llevarla y los de Chuquiribamba para entregarla.

Acto protocolario

La Virgen del Cisne llega hasta El Carmelo a las 10h00, en hombros de sus devotos y acompañada con más de un millar de peregrinos, en donde la esperan autoridades, síndicos, priostes, reinas, organizaciones barriales y más devotos de las dos parroquias para darle la bienvenida.

Luego en la pequeña plaza, junto a la iglesia del barrio, en una ceremonia especial, separados por una línea imaginaria, las autoridades y pobladores de Chantaco ubicados a un lado y los de Chuquiribamba en otro, realizan un acto protocolario, en donde cada uno de ellos hacen la entrega de ofrendas a la Virgen, e intercambian mensajes, augurando siempre mejores días para nuestros pueblos y la necesidad de integrarnos más, estrechando nuestros lazos de amistad.

Terminado este acto entre las autoridades de las dos parroquias, da inicio la ceremonia religiosa, con la celebración de la Santa Eucaristía.

Intercambio de tortillas


Una vez terminada la misa, los grupos juveniles del barrio El Carmelo presentan un acto cultural con representaciones propias del lugar, y concluye el programa con la participación de los integrantes de la Sindicatura de Chuquiribamba, haciendo el intercambio de tortillas de harina de maíz entre todos los asistentes al lugar, costumbre instituida en el barrio por iniciativa del  Padre Víctor Yanangómez en 1997 cuando fue párroco de Chuquiribamba, para finalmente terminar brindando un vaso de horchata y una tortilla a todos los peregrinos que llegaron con la Virgen y a los que se preparan para continuar la marcha a la otra parroquia.

La Reina del Cisne permanece en este barrio hasta las 14h00, momentos en que, con repique de campanas, ruido de cohetes y ritmos de las bandas de músicos, se encaminan por la carretera que conduce a Chantaco, despidiéndose para retornar el primero de noviembre.

Tomado del libro de leyendas y tradiciones: Cántaro de eternidad Tomo 1, primera edición, página 22, publicado en el año 2004 con el título original Virgen del Cisne: de Chuquiribamba a Chantaco.

Autor del libro: Eduardo Pucha Sivisaca. 




domingo, 26 de julio de 2020

Naún Briones: comentario Carlos Santiago Quizhpe


Comentario: Carlos Santiago Quizhpe Silva

Si se pierde la memoria de los pueblos, el país habrá perdido su identidad.
¿Qué sería de un pueblo sin los duendes, los pactos con satanás, las historias de amor que terminan en la horca? No sería lo mismo el café de chuspa por las tardes con tortillas de gualo sin el rumor de los abuelos, de los vecinos, que a Artemio Loaiza se le apareció el diablo por mujeriego y que ahora se lo ve todos los días en misa de cinco de la mañana. Sería aburrida nuestra vida sino coexistimos con los fantasmas que nos visitan por las noches, que nos halan los pies o que descubren su rostro cadavérico detrás de un velo.
Nuestras abuelas no rezarían el rosario por las tardes para alejar a los gagones, a las almas en pena que no quieren dejar la vida terrenal. De repente en el almuerzo sale a flote que un bandolero sin dios ni ley está robando a los ricos para darle a los más desposeídos, pero que nadie lo conoce. Se especula que es de estatura mediana, otros que es un gringo, de apellido rimbombante, que se esconde en una caverna, que es de Catacocha, pero por su valentía se presume que sea de la Costa, porque hay que tener agallas para ser un delincuente honrado.
La vieja Lucrecia dice que es alto, mujeriego y ya tiene como cincuenta hijos en diferentes mujeres, por eso echa la bendición a sus hijas y ya muy temprano cierra las puertas de su casa, no vaya a ser que ese bandolero del que todos hablan las perjudique, aunque una de ellas desea con el alma ser desposada por él.
¿Qué cómo se llama ese bandolero?, ¿de dónde vino y adónde va? Naún repite el populacho, es chazo de Cangonamá, es peruano especulan los de Macará y Zapotillo; es un ladrón gritan otros, es un héroe musitan con un suspiro las solteronas, rezándole a San Antonio de cabeza para que les haga el milagrito y hoy quizás ese furtivo ladrón pase por su casa y se quede a dormir con alguna de ellas.
Esta recreación de hechos reales con imaginarios se denomina leyenda y nació con la necesidad del hombre de buscar respuestas a los fenómenos naturales, a su soledad en el vasto universo, a la urgencia de sentirse protegidos por seres sobrenaturales, poderosos, invencibles.
De carácter folclórico, las leyendas cumplen un rol fundamental en la sociedad, pues a través de ellas se puede conocer las costumbres y tradiciones de un pueblo, de ahí que las leyendas trataron de explicar cosas que sucedieron en el pasado y que sirven para entender mejor nuestro presente.
Pero el devenir de los años y el boom de la tecnología han puesto en peligro de extinción no solo a las leyendas, sino a los diversos géneros literarios, pues cada vez la sociedad timorata prefiere estar sumida horas enteras en un dispositivo electrónico que leer un buen libro.
De ahí que juegan un papel preponderante aquellos nómadas culturales, esos investigadores e historiadores que recorren los pueblos con una grabadora y una cámara en mano, muchas veces de rollo, para hurgar la memoria colectiva de los pueblos, sus tradiciones, sus costumbres, para perpetuar la idiosincrasia de una nación, tan rica culturalmente hablando, como la nuestra.
Por lo antes expuesto es encomiable la labor del catedrático Eduardo Pucha, un infatigable investigador, un coleccionista de relatos propios del corazón de nuestro cantón y provincia, que hoy nos presenta su obra cumbre: Naùn Briones, leyenda y tradición.
En esta obra se recopilan entrevistas, anécdotas, datos históricos, que corroboran la existencia de este famoso bandolero lojano, cuya popularidad traspasó los linderos de nuestro país, por su astucia y su sagacidad, pero sobre todo por su filantropía, ya que son pocos los individuos capaces de despojarse de su egoísmo para buscar el bien común, aunque exista discrepancias con un grupo minoritario de personas que lo tildaron como un hombre malvado y cruel.
Con un lenguaje coloquial y sencillo, libre de muletillas, característica de los textos actuales, Eduardo incluye los testimonios de figuras octogenarias, en su mayoría, como don Antonio Luzuriaga, Hermes Minga, Vicente Villavicencio Mejía, Pepe Freire Ochoa, Enriqueta Tenesaca, Marcelo Reyes Orellana, Sebastián Lapo, que dan fe de las peripecias de Naùn Briones por los confines de nuestra provincia, sus amoríos y las penurias que le tocó vivir.
Libro necesario en escuelas y colegios por su valioso aporte antropológico – social, que merece ser degustado con una buena taza de café caliente, pues nos permite escrudiñar datos interesantes, como la muerte de Naùn, acaecida en Sozoranga en 1935, exactamente en la quebrada de Piedra Liza, en manos de Deifilio Morocho, otrora compañero de escuela y por aquellos días su acérrimo enemigo.
Que el libro de Eduardo Pucha esté en la biblioteca del excomandante cubano ya fallecido, Fidel Castro, no es de extrañar, pues recordemos que los que comulgan con la izquierda y el socialismo tienen como referentes a líderes patriotas que han librado grandes batallas por el bien de sus pueblos, teniendo como consigna acabar con la riqueza acumulada por unos pocos y distribuirla por igual al resto de sus colindantes. No es de extrañar, pero sí de felicitar, pues el trabajo de Eduardo Pucha es infatigable, labor que solo los amantes a este apasionado mundo de las letras son capaces de realizar y no son muchos.
Además, la obra de Eduardo Pucha nos permite recorrer paisajes de ensueño de nuestra geografía lojana, así como también los mismos suelos polvorientos, que hace ya casi un siglo anduvo el bandolero de Cangonamà. Es fácil advertir lugares como La Ceiba, Yamana, Lalamor, Zhucata, Chantaco, Amaluza, Umanchi, Pampa Larga, Briones, que validan el trabajo de campo realizado por el autor de esta valiosa obra.
Necesitamos de más autores comprometidos con la idiosincrasia de los pueblos, que no dejen morir la memoria colectiva, la tradición oral, la gastronomía, solo así salvaremos y no dejaremos morir la identidad de nuestro país. Celebro la publicación el libro Naùn Briones, leyenda y tradición. Para finalizar tomo una estrofa de la tonada compuesta por Eduardo:
En los cantones lojanos
Sin miedo camina aún
Tranquilo, valiente, ufano
El bandolero Naùn,

jueves, 9 de julio de 2020

RELIQUIA CULTURAL DEL BARRIO CARMELO EN CHUQUIRIBAMBA


Leyendas y tradiciones andinas


Antes de llegar a la parroquia de Chuquiribamba, está ubicado el alegre barrio Carmelo.    Este antiguo asentamiento humano era conocido con el nombre de Zhima.   Se cree que aquí habitaron los Shallicuñas y Suimalas, grupos étnicos que formaban parte de los Chucum bambas.
Don Ventura Loarte, que en la actualidad tiene 76 años de edad, cuando le preguntamos ¿por qué le denominan “Carmelo” al barrio?, un poco sonreído dice: “Así he escuchado desde que me acuerdo.   Los mayores le han dado este nombre, desde cuando taita Ángel María Pucha, mandó a tallar la imagen de la Virgen del Carmen para venerarla aquí.   Desde ahí, cuentan que le comenzaron a llamar así.
Cuando era niño, recuerdo que había en el barrio talvez unas 20 casas; pero ahora se pasan de las 100.   Aquí vivían don Venancio Cuenca, Adriano Caraguay, Miche Landín, Juana Vanegas, José María Pucha, Ambrosio Tene, Arsenio Sinche, Apolinario Sinche y otros.   Todos ya murieron.
Reliquia cultural: La Virgen de El Carmen
No sabemos con exactitud cuándo la esculpieron a la Virgen de El Carmen, pero de lo que podemos deducir con claridad es que fue antes de 1922, por la referencia que encontramos en su manto y que dice: “Recuerdo – 1922”
Por la información de algunos moradores del lugar y barrios vecinos, conocemos que, a inicios del siglo anterior, los hermanos Ángel María, José María y Alegría Pucha Palazo, mandaron a tallar cada uno una imagen: Ángel María a la Virgen de El Carmen; José María a la Virgen del Perpetuo Socorro; y Alegría, a María Auxiliadora.   Posteriormente cada uno por separado construyó su propia capilla, y les hacían la fiesta en su mismo lugar.   A María auxiliadora le correspondía el 24 de mayo: a la del Perpetuo Socorro, el 27 de junio; y a la Virgen de El Carmen el 16 de julio.
La señora Ofelia Jaramillo, que en la actualidad tiene más de 90 años de edad y es oriunda de Chuquiribamba (vive en Loja), al preguntársele sobre el asunto, dice: “me parece que a las tres vírgenes las esculpieron los hermanos Berrú en la ciudad de Loja.   Ellos eran unos excelentes escultores”.
La señora Elvia Cuenca, quien nació y vivió en el barrio “Carmelo” refiriéndose a los adornos y la ropa de la imagen, manifiesta: “la virgencita tiene bastante ropa que le han dado de recuerdo sus devotos desde hace muchos años.   Tiene una corona, un sombrero, velos, vestidos, mantos, escapulario y muchas prendas más”.
El manto que luce elegante y hermosos hasta hoy, se supone que fue confeccionado por las hermanitas Conceptas de la ciudad de Loja.   Es una reliquia que conserva nuestro barrio.   Tiene filo de oro, apliques y adornos de oro, lentejuelas y mullos dorados, y todos los bordados, son hechos a mano y con hilo de oro.
La capilla
Don Venancio Loarte, vecino del barrio Pordel, un longevo que tiene más de 105 años de edad, dice que él recuerda que por el año de 1920 ya había una capilla pequeña de unas 10 varas de largo por unas 6 de ancho.   Era de adobe, pintada de blanco, bonita y “bien arregladita”.
Para celebrar la misa en la capilla, don Ángel María Pucha pidió autorización al señor Obispo de Loja.   Desde allí se lo bautizó al barrio con el nombre de Carmelo.
A la capilla actual la comenzaron a construir en 1935, le ayudaron a levantar las paredes de tapia los vecinos de los barrios.   A la anterior, Ángel María Pucha la construyó con sus propios recursos.
Agustín Banegas fue el albañil que diseñó y trabajó la obra, él fue de aquí mismo. 
Don Ventura Loarte, actual Síndico de la fiesta de la Virgen de El Carmen dice: recuerdo cuando aún era niño, que los albañiles golpeaban los cajones de las paredes de tapia en la construcción de la capilla.   Yo le acompañaba a mi mamá cuando ella acudía a darles el almuerzo.   Cuatro muchachos y yo, mientras los albañiles comían, nos subíamos a los cajones para coger los pisones y golpear las paredes.   Eran cajones bien grandes, por eso se golpeaba entre cuatro hombres.   Los que golpeaban las tapias eran: don Juan Caraguay, Arsenio Sinche, Nicasio Loarte, Sacramento Guaya y otros.  
Ángel María Pucha, por devoción a la Virgen hizo todo esto.
La capilla tiene: 30 metros de largo por 10 de ancho, sus paredes son bien anchas: todos los lados tienen 80 centímetros de espesor y la parte de las torres un metro.
 El retablo
Una vez que terminaron de construir la capilla contrataron a un carpintero para que decore la parte interior, y vino el ebanista Raúl Contento desde la ciudad de Loja para hacer estos trabajos.   Aquí pasaron él y toda su familia cerca de seis meses.   Hicieron el retablo en madera de cedro, así como las puertas, el tumbado y el coro.  Esto sería por el año de 1955.
La fiesta
Las fiestas en el barrio Carmelo eran bien novedosas dice la señora Ofelia Jaramillo.    Bajaba casi toda la población de Chuquiribamba: Los Jaramillo, Reinoso, Espinosa, Cobos, Gálvez, Granda, Silva, Sinche, Curipoma, Cuenca y más.
Recuerda que don Benjamín Cuenca, obsequiaba una cabeza de ganado para que la desposten y den de comer a toda la gente que acudía a la fiesta.   El Síndico don José María Pucha, como era tan generoso, pelaba bastantes cuyes, gallinas y exclusivamente para la fiesta sembraba un maíz especial para preparar el mote.
En las vísperas había los juegos pirotécnicos, globos, cohetes, vaca loca y los castillos que hacía don Rubén Banegas.   El día propio de la fiesta había la misa y comuniones; luego la procesión acompañada de la banda de músicos.   En la tarde los juegos recreativos, palo encebado, el baile del sarao y las escaramuzas.
Síndicos
El primer Síndico para realizar la fiesta de la Virgen, fue su dueño, don Ángel María Pucha, función que la desempeñó hasta que murió en 1967; luego le sucede su hija Benigna Pucha, cerca de 20 años; continúa don Juan Caraguay unos 10 años; después de él se hizo cargo el barrio y desde ahí se nombra el síndico cada año.  Han pasado algunos, y ahora le correspondió a Ventura Loarte.

Tomado el libro de leyendas y tradiciones: HUELLAS, publicado en el año 2006, página 24.
AUTOR: Eduardo Pucha Sivisaca.

NOTA.- La fotografía familiar que ilustramos, fue lograda en el año 1930 aproximadamente y en ella constan Ángel María Pucha, primer Síndico de la Virgen de El Carmen y su esposa Zoila Aurora Izquierdo.

Publicamos este relato con motivo de las fiestas barriales de Carmelo.

Loja, 9 de julio de 2020.


viernes, 26 de junio de 2020

SAN PEDRO, PATRONO DE SARAGURO


Leyendas y tradiciones




 El 28 de junio de 2017, vísperas de la fiesta de San Pedro, Patrono de Saraguro, Lolita Cañar y Lucho Jaramillo me comentaron que están invitados a la casa de don Modesto Ordóñez, el mayordomo principal.  Fui con ellos. 
Caminamos algunas cuadras, luego ascendimos un tramo pequeño hasta llegar a la casa de un lugar con amplia vista a la ciudad, ahí estaba congregada mucha gente y los anfitriones bastante ocupados, en unos platos grandes repartían comida a todos los que llegaban. Manifestaban los presentes, que desde las tres de la tarde ya habían servido a decenas de invitados.  Eran las cinco, y en un corredor de la casa no descansaba de tocar una “banda de pueblo” que a la vez provocaba y hacía bailar a los asistentes, para luego encaminarse en desfile hasta la iglesia matriz llevando los castillos y las vacas locas para quemar en la noche, en honor a su Santo Patrono. 
La fiesta es novedosa, dice el octogenario Olmedo Jaramillo, mucho mejor que la del Diez de marzo.  ¡La recuerdo así, desde mi niñez!  Comienza con el rezo de la novena en la casa del mayordomo y los priostes. Es muy bonita especialmente cuando pasan por la calle los disfrazados con las bandas de músicos que golpeando el bombo y los platillos despiertan la curiosidad del pueblo.  En este año han venido dos bandas, una de Cuenca y otra de Chuquiribamba. ¡Son muy buenas!  Desde Tungurahua también ha venido la Diablada de Píllaro, que es un grupo de personajes populares disfrazados con atuendos rojos y máscaras grandes sobresaliendo dientes y cuernos de animales para sumarse a nuestro folclor. ¡Va a estar lindo!  Son más de treinta integrantes y han venido con músicos propios.  
Un hijo de don Modesto, dice: la fiesta la celebramos por tradición, es una devoción grande que tiene la familia y esto viene desde mis bisabuelos, hoy está cumpliendo este compromiso mi papá. Damos gracias a Dios por tenernos con vida y salud.
Dura de cinco a seis días, por lo que resulta un poco onerosa ya que hay que sufragar gastos en comida, castillos, disfraces, banda de músicos y otros; pero es gratificante servir a Dios y recibir milagros.

Por ejemplo, el día de hoy junto con los integrantes del Club San Pedro de Saraguro salimos de nuestra casa con las vacas locas, los disfraces y castillos, hay uno de diez pisos que lo llevan los devotos hasta la iglesia matriz y van por las calles de la ciudad con los músicos adelante para quemarlo en la noche.  Esto hacemos por el cariño que le tenemos al Santo.
Mañana es la misa de fiesta, el templo y la plaza se llena.  La devoción es tan grande, que los feligreses que desean ser mayordomos solicitan al señor cura párroco con mucha anticipación.  Conocemos que ya están nombrados los principales y secundarios hasta el año 2022.
San Pedrito es milagroso, por lo que no le fallamos.

Loja, 26 de junio de 2020 / edup.

domingo, 14 de junio de 2020

MANGAHURCO:


NOS CONOCEN EN EL MUNDO, POR LOS GUAYACANES


Hemos vivido abandonados toda la vida.   Ninguna autoridad nos tomaba en cuenta.   Recién conocen que existimos.   Ahora, por el florecimiento de los guayacanes somos conocidos a nivel nacional.   Así se pronuncia con énfasis el nonagenario Alfonso Correa, quien habita en la quebrada El Chorro, cerca de Mangahurco, en el cantón Zapotillo.  
Al adulto mayor zapotillano, en verdad, no le llama la atención el espectáculo natural porque, según dice, el florecimiento lo viene observando desde su niñez, es ahora que acuden a este lugar turistas de diferentes partes del Ecuador y el mundo.  
Las parroquias Bolaspamba, Mangahurco y Cazaderos del cantón Zapotillo son tierras pródigas en guayacanes.   Alfonso Correa comenta que, años atrás, hubo más, hasta que una fábrica taló la mayor parte del bosque y se llevó al Perú.  Hasta hace pocos años todavía los negociantes de madera rondaban estos lugares.  
El bosque actual tiene árboles tiernos y los que aún han quedado deben tener más de cien años.   Tengo 87 y a algunos de ellos los conocí desde niño. 
En la espesura de los guayacanes que se calcula en más de 40 hectáreas encontramos variada fauna como: venado blanco; de tres, cuatro y cinco cachos; puerco de campo, aves, etc.
Confirma este dato don Felipe Romero quien dice: para nosotros la floración de los guayacanes es normal, no nos llama la atención, eso hemos visto siempre y con ellas jugábamos felices.
La floración de estos árboles nativos se hizo novedad desde el 2012 gracias al profesor Afranio Sánchez quien ha luchado para conservar el bosque.  
¿Cómo se inicia la floración?, curiosamente pregunto.  El bosque durante todo el año permanece seco, a los árboles en su totalidad se los observa sin hojas.   Turistas que vienen de otros lugares, ven solamente árboles muertos.  Esto permanece así hasta cuando se produce la primera lluvia.  De ahí empiezan a brotar pequeños botoncitos que poco a poco se van llenando en las puntas de las ramas hasta que revienta la flor para vestir de amarillo intenso toda la zona.  La floración dura ocho días, pero desde el quinto comienza a caer a tierra formando inmensas alfombras de pétalos.   Luego a ello brotan las hojas que sirve de forraje para los animales.
Esto sucede todos los años, nunca se tiene fecha precisa porque las lluvias pueden comenzar en diciembre, enero o febrero.  

Loja, 8 de junio de 2020

NOTA.-  (Con el sorpresivo florecimiento de los guayacanes ahora en junio de 2020, comparto a los amigos y lectores este relato recogido el 25 de enero de 2014 en Mangahurco. 
Las fotografías corresponden a ese año.)

Tomado del libro inédito de leyendas y tradiciones: Cántaro de eternidad Tomo 3.
Autor: Eduardo Pucha Sivisaca.

martes, 26 de mayo de 2020

UN VIAJE A IGUAZÚ: en coplas



Beatriz Moreno Rovegno
artífice de este viaje
queda guardado tu nombre
por siempre en nuestro equipaje.


 Narramos a través de coplas e imágenes, la travesía para llegar al XXIV Encuentro Internacional de Escritores y Artistas realizado en Puerto Iguazú–Argentina, del 4 al 7 de agosto de 2016, bajo la coordinación de la Dra. Beatriz Moreno de Rovegno, Presidenta del Consejo Internacional “Todas las Sangres”.
Fueron seis días de inolvidable viaje.  Desde la ciudad de Lima (Perú) hasta Oruro (Bolivia) en bus; luego de Oruro a Villazón en tren; y continuamos en bus desde Quiaca a Puerto Iguazú (Argentina).
¡Un viaje para no olvidar!

“La vida es un continuo viaje”





Estas son coplas que nacen
una a una en el camino
voy por la primera en Lima
y al regreso, las termino.



Todos listos y contentos
para iniciar la jornada
el destino es Argentina
nuestra última parada.


 Vamos a Puerto  Iguazú
al encuentro de escritores
de músicos, declamadores
danzarines y pintores.



 Es el vigésimo cuarto
evento internacional
en las pampas de Argentina
un suceso sin igual.



Del cuatro al siete de agosto
estrecharemos las manos:
españoles, argentinos
peruanos y ecuatorianos.



Y nos vamos a Arequipa
en la “Flores” desde Lima
invocando una oración
por el viaje y por el clima.


Antes que se oculte el sol
ya se duermen las mujeres
entonces Víctor La Chira
acomoda sus enseres.


 A las nueve de la noche
en el Ica merendamos
platos típicos peruanos
luego el viaje continuamos.



Después del alba en Camana
se conversa y se disipa
ya cruzamos el desierto
y muy cerca está Arequipa.


Más de una hora esperamos
hasta que llegue Rufino
con repuestos para el bus
que se dañó en el camino.



Se arribó a la Ciudad Blanca
a las diez de la mañana
quince horas de camino
y el cansancio, no nos gana.


Con la maleta en su mano
todos ya en la terminal
una sobre otra acomoda
¡espectáculo especial!


Llega la noche otra vez
hay que viajar hasta Puno,
luego a Desaguaderos
dijo el compañero Bruno.


En el bus van muy contentos,
Abilio, Víctor, Ricardo
cantan, declaman y ríen,
cuenta cachitos Gallardo.


Cuando estamos en Juliaca
no se resiste el frío
todos sacan sus bufandas
para evitar un resfrío.


¡El soroche!, exclamó Isabel
ahora un vaso de mate
unas hojitas de coca
que al frío así se combate.


Pasamos Desaguadero
y a Bolivia en apuro
dos horas hasta La Paz
luego tres para Oruro.


Qué problema en los controles
con los indocumentados
que no pudieron pasar
y se quedaron plantados.


Dicen que mañana iremos
de Oruro a Villazón
dieciséis horas en tren
y hasta más dicen que son.


Paisajes inolvidables
al pasar por la llanura
lagos, planicies, gaviotas
aves que incitan ternura.


Ya va desmayando el día
comienza a oscurecer
otra vez los de Ayacucho
ríen, cantan como ayer.


Que llegamos a Oyune
nos dijo el guardia del tren
son las nueve de la noche
bueno, que descansen bien.


Antes de que amanezca
estamos ya en la frontera
cruzando el puente de Quiaca
mirando ya otra bandera.


En migración de Argentina
se armó otro problema
que mejor ya no quisiera
hablar de este dilema.


Y Faride en el camino
hizo un ofrecimiento
de escribir una novela
¡verdad!, que yo no miento.


Algunos días de viaje
parece que ya llegamos
a la ciudad de Iguazú
que contentos ya estamos.


Somos gente de Ecuador
y también de Ayacucho
tierra linda del Perù
a la cual admiro mucho.


 |Vienen con música andina
también con danza y folclor
es la esencia de su pueblo
que la ofertan con amor.


En Argentina escuchamos
a Antonia y Mario Vidal
Marcelo y otros colegas
un discurso muy genial.


La correntada del río
Paraná e Iguazú
maravilla natural
que la admiro yo y tú.


Un viaje para el recuerdo
grabado en nuestra retina
las cataratas mas bellas
que Dios puso en Argentina.


Terminado ya el evento
el retorno se aproxima
cada cual a su terruño
pero, primero a Lima.


El día siete de agosto
a las tres de la mañana
todos arreglan maletas,
desocupan la cabaña.


A Posadas ya nos vamos
dijo apurado Gallardo
suban pronto el equipaje
y el bandolín de Ricardo.


Al pasar por El Dorado
nos vendieron una “chipa”
que con agüita endulzada
la engañamos a la tripa.


Chabela cada momento
pregunta a los compañeros
cómo les va en el viaje
y también a forasteros.


Entonces como una madre
de su bolso ayacuchano
saca el caputo y la cancha
matambre sabroso y sano.


La energía no se agota
ni tampoco la prudencia
recorriendo doce horas
llegamos a Resistencia.


Y de aquí hasta Guemey
dicen que hay doce horas más
seguimos de largo el viaje
sin dar la mirada atrás.


Cuando estamos ya en Jujuy
dijo Víctor preocupado
qué distancia hay para Quiaca
porque estoy medio cansado.


Sigue el camino de largo
estamos cerca a Bolivia
divisamos Villazón
una alegría que alivia.


Ahora desde Villazón
territorio Boliviano
rumbo a Desaguadero
el camino es más liviano.


Un detalle que no olvido
de Bolivia y Argentina
cómo nos sangran la plata
pidiendo en micros propina.


Por descansar en la acera
pagamos en Villazón
un impuesto al Municipio
con razón o sin razón.


Abilio por molestarlo
en Bolivia a un gendarme
le dijo que es cóndor viejo
“y solo huele la carne”.


Ya van dos días de ruta
de Argentina hasta la Paz
qué cansados por el viaje
y nadie da un paso atrás.


Estamos ya en la frontera
de Bolivia con Perú
ahora todos contentos
regresando de Iguazú.


La travesía que larga
sin tiempo pa descansar
se desayuna al apuro
porque hay que avanzar.


En la calle las maletas
mientras en emigración
presentamos documentos
de regreso a mi nación.


Se siente un frío cortante
cuando ya pasamos Puno
para que caliente el cuerpo
nos reparte un trago, Bruno.


Las cuatro de la mañana
tiritando en Arequipa
para que pase el frío
Lucho se fuma una pipa.


De Arequipa hasta Lima
son dieciséis horas más
último tramo esperado
por Abilio y los demás.


Mientras los ecuatorianos
desde Lima a Macará
unos llegarán a Loja
otros a Gonzanamá.


Cien horas de viaje hicimos
de mi tierra a la Argentina
con los hermanos peruanos
una experiencia divina.


Beatriz Moreno Rovegno
artífice de este viaje
queda guardado tu nombre
por siempre en nuestro equipaje.


Se me ocurrió escribir coplas,
así como Juan José
eh aquí, que ya están listas
bien o mal  … eso no sé.


PARTICIPANTES EN EL XXIV ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES Y ARTISTAS EN IGUAZÚ-MISIONES- ARGENTINA
PERÚ
Beatriz Moreno de Rovegno, Margoth Berrío, Luzmila Cárdenas, Isabel de la Cruz, Víctor Manuel, José La Chira, Liliana Lazo, Faride Sansur, Abilio Soto Yupanqui, Marciana Bravo, David Castillo, Bruno Córdoba, Ricardo Huaranca, Luis Yance Guerra, Carmen Rosa,Huamaní, Gualberto Huilcahuari, Zenobia Moreno, Carlos Figueroa, Tomasa Menacho, Marco Navarro, Waldir Andía,Teodosio Olarte, Angelita Grandez, Sebastián Vásquez

ARGENTINA
Antonia Russo, Mario Vidal, Marcelo Moreyra

ECUADOR
Héctor Flores, María Inés Naranjo, Paco Gallardo Ayala, Marcia Aguirre, Eduardo Pucha Sivisaca.


Nota.- Este material se publicó en un folleto que fue presentado y distribuido  en el XXVII ENCUENTRO INTERNACIONAL DEL CONSEJO "TODAS LAS SANGRES"  en la ciudad del Pasaje, provincia de El Oro - Ecuador, del 13 al 15 de enero de 2020.