jueves, 19 de junio de 2014

EL BANDOLERO NAÚN: Tonada - ranchera





C A N C I Ó N
 
Tonada - ranchera

Loja, 8 de mayo de 2014


 

Letra: Eduardo Pucha S.
Música: Víctor Quezada G.

 


Sesenta carabineros
a Naún lo emboscaron
con Deifilio a la cabeza
la peña dinamitaron.

 
Dijeron que lo mataron,
pero eso no sucedió
los pobres aseguraron
que él mismo se suicidó.

 
Murió el amigo del pueblo
cerca de la Piedra Liza
la gente angustiada llora
el cielo truena y graniza.

 
En los cantones lojanos
sin miedo camina aún
tranquilo, valiente, ufano,
el bandolero Naún.
 
 
 

 

jueves, 12 de junio de 2014

Eduardo Pucha S: Libros que enriquecen

LIBROS QUE ENRIQUECEN LA CULTURA LOJANA

Diario Centinela / Loja
17 de mayo de 2014

En días anteriores, en nuestra ciudad, se hizo el lanzamiento del libro de leyendas denominado “Naún Briones, leyenda y tradición” del autor lojano Eduardo Pucha.  Aquí se narra con exquisitez la vida de uno de los personajes más populares de nuestra provincia, el bandolero Naún Briones.

Y es que llama la atención la vida de este famoso chazo lojano, oriundo de la de Cangonamá, tierra del bocadillo y el aguardiente, a quien se lo considera el Robin Hood criollo, ya que tenía fama de robar a los ricos para dar a los pobres; aunque haya muchos investigadores que refutan esta teoría.

Eduardo Pucha, investigador incansable,  ha recorrido muchos parajes lojanos, en especial de la provincia, para conocer más sobre la vida de Naún Briones y romper el mito y verificar la leyenda. Lo más curiosos de esta obra es la foto, que según Eduardo, corresponde a Naún, y sería la muestra más palpable que este ser de antología, es parte de nuestra tradición y leyenda.

Obras como las que nos presenta Eduardo Pucha son las que permite mantener viva la memoria de un pueblo, sus tradiciones, sus leyendas, gastronomía…, pero en especial aquellos personajes que se insertaron para siempre en el alma de los lojanos.

La leyenda, que se transmite de forma oral, de generación en generación, rescata a aquellos héroes olvidados, revive a los lugres más recónditos, da fama a la gastronomía de nuestros pueblos, pero, en especial, nos permite seguir fantaseando a través del maravilloso mundo de la lectura.

 

sábado, 24 de mayo de 2014

NAÚN BRIONES: (Libro se presentó en Trujillo)

LIBRO NAÚN BRIONES, SE PRESENTÓ EN TRUJILLO


 
Con la presencia de escritoras, escritores, músicos y comunicadores sociales de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Uruguay y Perú, se presentó el libro: NAÚN BRIONES, leyenda y tradición, de la autoría de Eduardo Pucha Sivisaca, en el XXIII FESTIVAL DE ARTE Y CULTURA, realizado en la ciudad de Trujillo (Perú) del 14 al 18 de mayo de 2014.

Dicho acto fue organizado por la Casa Museo “Juan Félix Cortés Espinosa” y se desarrolló en la Casa de la Emancipación de Trujillo el día 17 de mayo.

NAÚN BRIONES: Libro que revive la historia

LIBRO QUE REVIVE LA HISTORIA Y LEYENDA DE NAÚN BRIONES

 
 
Nota de prensa de:
Diario "EL MERCURIO" de la ciudad de Cuenca
Lunes 5 de mayo de 2014
Según cuenta la historia, Naún Briones fue un hombre de la parroquia Cangonamá, cantón Paltas, que se caracterizó por ayudar  a los más necesitados, robaba a los grandes hacendados de aquella época y daba dinero a los pobres.
Eduardo Pucha Sivisaca, obrero de la literatura popular, revive la historia con la segunda edición de “Naún Briones, leyenda y tradición”, obra hecha a base de criterios recogidos donde habitó este personaje.  Es un trabajo que desarrolla desde 1998.   Su objetivo es mantener vivo el recuerdo de Briones en la juventud actual, bajo el principio de que siempre buscó la equidad.
El material con que se armó el libro, según contó Pucha, lo recogió de la tradición oral  de los habitantes de Cangonamá, intervienen personas de la tercera edad, abuelos, abuelas, que aún tienen fresca en la mente el accionar de Briones, “ellos conocieron de cerca cómo se desarrolló esta historia”, refirió.
Naún Briones nació en 1902 en Cangonamá y murió en 1935, a la edad de 33 años.   Fue conocido como un bandolero, según Eduardo Pucha, éste robaba a los ricos para entregarse dinero a los pobres, “no es un ladrón cualquiera, un ladrón común que roba para beneficiarse él, pero esto no fue este caso” dijo.
El joven de Cangonamá jamás estuvo de acuerdo con la desigualdad, su robo fue una manera de protesta social.   Según la historia, Briones vivió en una hacienda.  “Él vio cómo era la vida de los suyos y la de su patrón” agregó Pucha, por tal razón intentó, a su manera, ayudar a los más necesitados.
Según cuenta el escritor popular, no solo en Loja hubo un personaje de este tipo: por ejemplo, en México, Pancho Villa, tuvo una trayectoria similar a la de Briones; lo mismo ocurrió en Perú, con Froilán Alama.  “Cada ciudad tiene sus bandoleros”, en cada una, la leyenda se escribe.
En su época, la provincia de Loja estaba en manos de tres familias poderosas: los Valdivieso, Burneo y Eguiguren; ellos eran los propietarios de las haciendas señaló Pucha, el resto de pobladores estaba a merced de los que tenían el poder, “era una injusticia terrible”.
Naún Briones fue buscado incansablemente por los grandes hacendados y la policía para acabar con su vida, hasta que lo consiguieron dinamitando una peña en donde él se refugiaba, pero “hay testimonios de que a Briones no lo mataron” acotó.
Eduardo Pucha contó que su pasión es la literatura, en esta ocasión en su afán de dar a las nuevas generaciones la leyenda y la tradición lojana, presenta la segunda edición de “Naún Briones”, trabajo que lleva desde 1998 y cuya primera edición se publicó en el año 2008.
DETALLES
§  De profesión maestro en Lengua y Literatura, Pucha es el autor de varias obras literarias, entre las que se resaltan: “El Valle de las Luciérnagas”, “El Hombre del Taburete”, “Cántaro de Eternidad”, “Huellas”, “Chuquiribamba semillero de músicos y artistas”, entre otras.
 §  La segunda edición del libro “Naún Briones” será presentada el próximo 8 de mayo en el auditorio Pablo Palacio de la Casa de la Cultura.
§  Eduardo Pucha Sivisaca, nació en la parroquia Chuquiribamba.
§  Actualmente es miembro de la Casa de la Cultura Lojana, y  miembro de Número del Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras.
(JMG)
 

miércoles, 2 de abril de 2014

NAÚN BRIONES JUGÓ CON NOSOTRAS


Cuando estamos bordeando el año 2014, quedan pocos nonagenarios y mayores que  conocieron o escucharon sobre las andanzas del bandolero Naún Briones.

En esta ciudad, la señora Flora Aguirre Vidal que al momento tiene cerca de los noventa, dice, yo estaba pequeña, pero si me acuerdo, cuando vivíamos en la finca El Vergel cerca de Macará.   El sólo saber que Naún  andaba por ahí, inquietaba  a la gente.   Pensábamos que nos va a robar.   

Cuando en la noche los perros se alborotaban, asustados decían: ¡Madre Santísima, son los ladrones, no será Naún Briones el que viene!, entonces todos corrían a esconder las cosas.  

Recuerdo que una noche los perros ladraban y ladraban, entonces mi mamá le dijo a mi papá: Albertano, Albertano, los perros ladran en la pampa del compadre Felipe.   Mi papá se levantó de inmediato, luego de darse la vuelta alrededor de la casa regresó diciendo, ¡no Juana!, es la gente que está pasando por ahí; pero mi mamá no se convenció y asustada se levantó y escondió debajo de la cama y en unas ollas sus joyitas y algunas monedas de plata blanca que tenía.  Pasado el susto, al otro día buscaba las cosas para volverlas a su lugar y de algunas no se acordaba en dónde las dejó (ríe).   Nosotras como éramos chiquitas nos temblábamos de miedo, hasta llorábamos, total, a Naún Briones ni lo conocíamos.

Si el rumor se daba en el día, el escondite, era en una huecadita que la llamaba Los Higuerones, ahí ponía a buen recaudo sus cositas y a nosotras también.  En tanto que mi papá se quedaba en la casa para cuidar disque.   Decía, si viene, qué se lleve pues lo que quiera.   ¡Qué puedo hacer yo solo!  ¡Nada!   Pero él aseguraba que sí lo conoce a Naún, inclusive había conversado. 

Una vez llegó a la casa un señor cargado una caña y terciado un buen “garantizado”.   Le preguntó a mi mamá que en dónde estaba Albertano.   Como mi papá no estaba, se quedó esperándolo.   En el campo se tiene la costumbre de colocar en el corredor una banca larga de madera para recibir a los forasteros, entonces él se sentó y luego se recostó a descansar.  

En eso mi papá llegó de la huerta con su burrito cargado de yucas, camotes y guineos.   Se saludaron.   Luego que lo descarga al burrito, entra a la cocina y le dice calladito a mi mamá, ¡es Naún Briones el que está afuera!, prepárale el almuerzo, que ya le invité.   Ella casi se desmaya de la sorpresa y como de costumbre disimuladamente esconde las cosas.  

Mientras ella preparaba la comida, Naún jugaba con nosotras en el patio.   Luego pelando la caña nos daba tajaditas.   Nosotras, felices entretenidas con él.

Conversando con mi papá le decía, que guaguas tan lindas que tienes.   Mi hermana María como era más grandecita, tenía  ojos verdes, churonita y alhajita, bromeando continuaba, ella va a ser mi esposa.

Luego, almorzamos juntos.   Se levantó, agradeció, preguntó cuánto vale y se fue.   ¡No pasó nada!
 
Tomado del libro: "NAÚN BRIONES, leyenda y tradición" (Segunda edición - 2014)

miércoles, 22 de enero de 2014

NAÚN BRIONES, leyenda y tradición (Libro)

SEGUNDA EDICIÓN CORREGIDA Y AUMENTADA DE: NAÚN BRIONES, leyenda y tradición.   Interesante libro  que contiene 60 relatos recogidos de la tradición oral de personas que lo conocieron o escucharon sobre las andanzas de él.

AUTOR: Eduardo Pucha S.
 


“A mí, no me han de coger vivo; si logran, lo harán de muerto.   Cuando se me acaban las balas, ¡por si acaso!, hago quedar dos”.
                                                                  Naún Briones
 
Algunos relatos que constan en el libro Naún Briones:

Fotografía de Naún, una verdadera reliquia
Yo lo conocí a Naún Briones
Soy hija de Naún
Olmedo Briones, sobrino de Naún
Mi tío lo casó a Naún
Naún se disfrazó de mujer
La última noche de Naún
La cueva en donde murió Naún
El cadáver de Naún en el corredor del cabildo der Sozoranga
El cerro Pico, escondite de Naún
Naún Briones en Zaruma
El peluquero de Naún
Yo la cedulé a la mamá de Naún
Deifilio Morocho, maestro de capilla
entre otros
 
PUNTOS DE VENTA:
Librerías en la ciudad de Loja:
- Librería Aguilar.
- Librería de La Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja.
- Librería Ecuador.
- Librería Palacio.

OTRAS PUBLICACIONES:
 
- CÁNTARO DE ETERNIDAD Tomo I
- CÁNTARO DE ETERNIDAD Tomo II
- HUELLAS.
- NAÚN BRIONES, leyenda y tradición.
- SAINETES ESCOLARES.
- CUENTOS FOLCLÓRICOS ANDINOS (folleto)
 

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL ARTE DE CONTAR (Motivación a la creación literaria)



MOTIVACIÓN A LA CREACIÓN LITERARIA
Y EL AMOR A LA LECTURA
C O N F E R E N C I A   S U S T E N T A D A   E N   C H A N C A Y,   
C I U D A D   C E R C A N A   A   L I M A 
CON LA PARTICIPACIÓN DE ESCRITORES 
DE ARGENTINA, PERÚ Y ECUADOR  
XX ENCUENTRO INTERNACIONAL – NACIONAL PERUANO 
DE ESCRITORES Y ARTISTAS
INTEGRACIÓN CULTURAL – EJE: HUARAL – AUCALLANA – CHANCAY
del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 2013
                                                              
Entre uno de mis entretenimientos en el campo de la literatura, especialmente en el de la literatura popular, es el de visitar recintos, pueblos y ciudades; perderme entre su gente, conversar y recoger la información oral muy rica en  leyendas, tradiciones y costumbres, que por ventaja las hay en el colectivo de cada lugar, para posteriormente sin alterar el fondo de cada historia recogida, pulirlas y plasmarlas en narraciones escritas.
Iniciaré leyendo una narración corta, que corresponde a la leyenda y tradición de un bandolero muy conocido en mi patria, pero que sus acciones desde luego no justificadas lo hicieron merecer el cariño por el sector de los menos favorecidos y el odio por los ricos y terratenientes de la provincia de Loja
Su nombre: Naún  Briones.  En la actualidad cuando preguntamos a los campesinos del cordón fronterizo entre Ecuador y Perú, todos coinciden en decir que él vivió en carne propia el dolor, la miseria y la injusticia social, por lo que desde muy joven se convirtió en bandolero, para robarles algo de las fortunas a los terratenientes y luego regalar a los pobres.
La presencia de él la ubicamos en la década de los años 20 y 30 del siglo anterior, cuando el bandolerismo se convirtió en una especie de protesta social de nuestros pueblos.
También, aquí en el Perú, en la parte norte, concretamente en Piura lo ubicamos a Froilán Alama, y que según la tradición, aseguran que los dos eran amigos y se encontraban en Sullana y otros lugares de la frontera.   Además cuando Foilán cometía sus fechorías en territorio peruano, se refugiaba en el Ecuador, en las inmediaciones de Zapotillo o Sabiango. 
Este legendario personaje ha dado tema para que narradores y poetas creen y recreen sus acciones y andanzas.  
Para el libro NAÚN BRIONES, LEYENDA Y TRADICIÓN, cuya segunda edición está en preparación, he logrado recoger cerca de 60 relatos contados con mucha originalidad por algunos abuelitos que por ventaja aún viven y en su niñez lo conocieron o escucharon de boca de sus padres muchas vivencias y anécdotas de este singular personaje.
El relato que voy a compartir el día de hoy, me fue contado por don Luis Díaz Chamba, nonagenario de la parroquia Cangonamá que en su infancia lo conoció a Naún Briones porque era su vecino.

La narración en referencia dice así:
NAÚN ME MANDÓ A COMPRAR GALLETAS

Era un día sábado cuando llegó Naún a la casa de mi papá.   Como de costumbre dijo: Pepito presta un vaso para tomarnos un trago.   Mientras  mi padre buscaba el vaso, continuó Naún diciendo: facilítamelo a Luis para que se vaya a Cangonamá a comprar unas galletas.  ¡Bueno!, le contestó mi papá.   Entonces don Naún sacó un papelito del bolsillo de su camisa, escribió y me lo entregó diciendo, ¡Lucho!, anda con este papelito y entrégale a  Segundo Ramón.  ¡Cogí el papel y me fui!   Llegué en Cangonamá a la tienda de don Segundo y le digo, ¡este papelito le mandó don Naún!; don Segundo cogió, lo leyó y me dijo, ¡espera un momento muchacho!   Entró a un cuarto que estaba al fondo y luego salió con dos cartones pequeños y me dice, lleva las galletas que me manda a pedir.   Entonces, metí en mi alforja un cartoncito a cada lado y regresé.   ¡Estaban pesadas las galletas!, y como todo muchacho es curioso, en el camino cerca al cementerio me senté para ver que diantres es lo que pesa tanto, ¡porque estas no parecían ser galletas!; entonces abro un cartón y en vez de galletas encuentro proyectiles, por eso pesaban tanto.   ¡Proyectiles de revolver, amigo!   Mientras fui a comprar las galletas, ellos ya se habían tomado una botella de mallorca.   Bueno, llegué a la casa y le digo, aquí le traigo lo que me recomendó.   ¡Ya Lucho, muchas gracias!, dijo.   Sacó del bolsillo unos billetes y me regaló cien sucres, ¡en ese tiempo era plaata!   ¡Yo contentísimo!    Me palmeo y dijo ¡muchas gracias Lucho!  ¡Muchas gracias!   Se puso la cananas, su revolver al cinto, cabalgó en su mula y se fue…
¿Cuándo vuelves Naún?, le dijo mi papá, ¡no sé! Respondió.    ¡No he de volver pronto!

hora

 ¿QUIÉN ESCRIBE CUENTOS?
 
¡Narrar, es contar algo!, y por supuesto, ¡todos tenemos algo que contar!  No necesariamente las cosas maravillosos; también las cosas sencillas se vuelven maravillosas.
Eduardo Carrión González, distinguido escritor lojano, refiriéndose al apasionante arte de contar, dice: “El cuento es hermoso cuando simplemente es hermoso y no porque necesariamente haya recurrido a meditaciones filosóficas como Borges, ni al barroquismo de Lazama Lima, ni a los desafíos y rupturas técnicas de Cortázar, sino que más bien como Juan Rulfo, como José María Arguedas, nos ha recordado que la simplicidad con la que se relata una anécdota le da un sentido de limpidez que nos hace pensar en la totalidad de escribir un cuento”. (Sur idea pag. 16, Nro 7 / abril 1997)
¡Bueno! y ¿quién escribe cuentos?   La mayoría de los mortales, pensamos que los que escriben novelas, cuentos, relatos o cualesquier tema literario, lo hacen solamente gente privilegiada, personas que han nacido con ese don, y que para el resto les resulta complicado. 
Otros en cambio creen, que quienes hacen literatura, tienen que estudiar años de años en escuelas, colegios especializados, o seguir una carrera universitaria con especialidad en esta rama, para obtener un título de novelista, cuentista, relatista o narrador.   ¡No, nada de esto!    Dicha sea la verdad, en nuestro país hasta el momento no se conoce a una sola escuela, un solo colegio y ninguna Universidad en donde se prepare y forme a los estudiantes en una carrera para: escritor, novelista, cuentista o poeta.
Quien gusta de este maravilloso arte, desde luego que, a más de tener conocimientos de cultura general, debe tener buen gusto y una gran sensibilidad estética para conmoverse ante todos los acontecimientos y contrastes que se presentan en nuestra vida cuotidiana, para así enfocar con profundidad los problemas sociales y las inquietudes del hombre, utilizando un lenguaje artístico.
Creo que también surge la pregunta, ¿de dónde salen los argumentos y las historias de las narraciones?    Si partimos del concepto, que “cuento es una narración breve de sucesos reales o  imaginarios o ambos a la vez”,  entonces como verá usted, ahí está el hilo del asunto.   Algunos cuentos o novelas,  son el producto de la fantasía, en tanto que otros y porque no, la mayoría, son historias reales de nuestro diario vivir.  
Nuestro trabajo, nuestra condición socioeconómica, nuestro entorno natural, y nuestras vivencias, nos dan los temas y argumentos para escribir un relato.   Las alegrías y las tristezas; los desengaños y las esperanzas son elementos que se plasman en la creación literaria, toda vez que la literatura es el reflejo de la realidad.
¡Entonces, se preguntará usted! ¿Puedo escribir un cuento?   ¡Claro que si!   Todos tenemos capacidad para hacerlo, porque tenemos mucho que contar y  por su puesto mucho que escribir; lamentablemente, no nos atrevemos a borronear en un papel todo  lo que pensamos, sentimos o imaginamos.   
¡Haga la prueba y verá que sí puede!

 ¿PARA QUÉ ESCRIBIR CUENTOS?

Ya lo manifestamos en líneas anteriores que cuento es una narración breve de sucesos reales o  imaginarios o ambos a la vez”, cuyo propósito es el de entretener y deleitar a los lectores; y, cuando nos referimos a la educación básica, escribimos para los niños y los jóvenes con la finalidad de estimular el amor por la lectura.
Luis A. Cárdenas, educador cuencano, en su libro “Cuentos Populares” (publicado en 1984), en un párrafo de su parte introductoria dice: La escuela debería usar, entre otros libros, un texto de lectura elaborado por los niños y sus padres.   Los educandos deben leer e interpretar una historia viva, de su comunidad; conocer primero lo cercano, lo nuestro, para apreciar más tarde los valores que se hallan tras el horizonte”.
En tanto que Fausto Abad Zúñiga, en su libro ¡Cuentos y Cosas!, (Publicado en el año 2005), comienza en su prólogo diciendo: Esta obra nació con la observación del poco interés de mis hijos adolescentes en la lectura (…).
Me dije, quizá pretencioso, luego de haber fracasado con algunas argucias e incentivos, que si su padre escribía algo que les pudiese motivar, los atraería definitivamente hacia una costumbre insustituible para la formación integral de la juventud.
Y como eso creí beneficioso para mis hijos, juzgué que también podría ayudar a los demás (…)”.
En verdad, el libro es motivador.   El padre escribiendo un texto para incentivar el gusto a la lectura a sus hijos.    Creo que los dos autores citados están en lo cierto.   Es que en la actualidad poco leemos, poco nos interesamos en la lectura; entonces es necesario buscar nuevos mecanismos pedagógicas para interesar el amor a la lectura en nuestros niños y jóvenes.
Ésta, juzgo ser la razón por la que algunos obreros de la cultura nos hemos comprometido a escribir literatura popular, como: cuentos, leyendas, tradiciones y otras narraciones, para por una parte divulgar la cosmovisión de nuestros pueblos y por otra proporcionar a los compañeros maestros, mediadores de lectura como material de apoyo para el desempeño docente.
Para terminar, me permito hacerles conocer otro relato corto  en el género de la leyenda y la tradición, el mismo que será incluido, en la segunda edición del libro NAÚN BRIONES, cuya primera edición se la realizó en el año 2008.

NAÚN  NACIÓ EN YANZARA

Don Luis Emilio  Díaz es el único sobreviviente en la parroquia de Cangonamá, que conoció en su infancia al legendario bandolero Naún Briones.  
Al frente es Yanzara, dice, allí vivía la señora Etelvina Briones, en esa casa nació Naún.   Yo tenía nueve años cuando él venía a visitarlo a mi papá porque eran bien amigos.   Como mi papá se llamaba José María, entonces le decía, ¡Pepito!, vengo a visitare y a que me cuentes las novedades de aquí.   Sácate un vaso, para tomarnos un trago.   Mi papá sacaba el vaso y se sentaban en el corredor y se tomaban una botella de Mallorca, porque él tomaba solo embotellados peruanos.   Luego, se despedía, la espoleaba a su mula en dirección a la casa de doña Etelvina y se perdía por la inverna.
¡Poco pasaba aquí!, pero era querido por todos.   Decían que robaba, ¡yo no puedo afirmar esto  porque no he visto!, y si robaba lo hacía en otros lugares pero nada trajo acá.   Cuando venía se portaba muy bien con todos y a nadie le hizo daño.   Aquí se pasaba visitándola a su mamá,  unos quince  días, de repente hasta un mes, luego no se lo veía por alguna temporada.   Al frente vivía su tía Laura, a ella la visitaba, y luego  salía a Cangonamá y otros lugares.  
Recuerdo que sabía llegar en una mula bien aperada.   Portaba un revolver al cinto, otro terciado al hombro ¡y las cananas llenecitas de proyectiles!; además una carabina de desgonce colgaba del cabezal de la silla de la mula. 
A nadie le llamaba la atención verlo así porque ya estábamos acostumbrados.   Era buen amigo, buen hombre, muy generoso.   Una vez bajábamos de la escuela de Cangonamá  por el caminito que han venido ustedes, entonces había estado subiendo la señora Zoila Cuenca desde Utumine y al encontrarla le dijo, ¿a dónde va abuelita?, ¡a Cangonamá a comprar la comidita para las guaguas! le responde, ¡está bien!, le dijo, metió la mano al bolsillo, sacó unos billetes, no vimos cuánto, pero le dio y le dijo: toma abuelita, lleva para que compres algo más y si los encuentras a los compadres, no les dirás nada ( a los policías les decía compadres).  
En otra ocasión le quiso regalar a mi papá un revolver.  ¡Le dice!, Pepe, hazlo quedar el revolver para que tengas de recuerdo, yo mañana o pasado me he de morir.   Mi papá le dijo, no Naún, te agradezco, ¡pero no!   Él insistía que lo haga quedar y mi papá no quiso y no quiso.   ¡Yo que era muchacho, decía en mis adentros, ¡a mí mejor me lo regalara!, (ríe). 
Volviendo a lo de la mula, le contaba a mi papá que esa mula era veloz, hacía cinco horas desde Catacocha a Celica.  ¡Qué linda mula!   ¡Es de Máncora!, afirmaba.  En ese tiempo hacer cinco horas desde  Catacocha a Celica era una hazaña porque normalmente  había día y medio de camino.  

“No cabe duda que Naún Briones fue un bandido, pero un bandido muy decente”.

Hago mías las palabras de Cordobés Maure, escritor colombiano que dice:

“El pueblo me lo contó
y yo al pueblo se lo cuento
y pues la historia no invento
responda el pueblo y no yo”

Chancay, 30 de noviembre de 2013

Eduardo Pucha S.
ecuatoriano