sábado, 18 de febrero de 2012

PRESENTACIÓN DEL PERIÓDICO "LA VOZ MIGUELINA"

Con la presencia de profesores, alumos, invitados especiales y medios de comunicación, el día 16 de febrero de 2012, en la sala de profesores de la escuela Miguel Riofrío Nro. 1, de la ciudad de Loja, se realizó el programa de presentación del periódico estudiantil "LA VOZ MIGUELINA", órgano de difusión informativa y cultural, para difundir el pensamiento de los maestros y estudiantes de la institución.


El programa fue el siguiente:

1. Himno Nacional del Ecuador, coreado por los asistentes.
2. Presentación del acto a cargo del Lic. Juan Ontaneda, Director de la escuela “Miguel Riofrío” Nro. 1.
3. Presentación Periódico Estudiantil, LA VOZ MIGUELINA., a cargo de la Dra. Carlota Ortega.
4. Palabras del Sr. Estudiante Franklin Granda, Director del Periódico Estudiantil, LA VOZ MIGUELINA.
5. Participación del Lic. Eduardo Pucha Sivisaca, profesor de Lengua y Literatura de nuestra institución y Coordinador General de LA VOZ MIGUELINA.
6. Entrega de un ejemplar de LA VOZ MIGUELINA a todos los asistentes.
7. Himno a la escuela “Miguel Riofrío”.

SEGUNDA PARTE:

Brindis de una copa de Champangne, por el Lic. Víctor Pinzón, docente de nuestra institución


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EN DIARIO LA HORA - LOJA




Rodríguez pasó por su segundo hogar

Lunes, 13 de Febrero de 2012

Visita. Estudiantes miguelinos saludaron al asambleísta César Rodríguez.
“Regreso a la casa que nos vio jugar, a la escuela Miguel Riofrío”, dijo el asambleísta de origen lojano César Rodríguez, quien aprovechó su presencia en la ciudad para volver a visitar el plantel en el que estudió. Allí compartió sus experiencias con docentes y estudiantes. “Estar en la escuela Miguel Riofrío nos conmueve, nos sobrecoge, nos interpela, nos transporta en el tiempo a los años del 70 y nos hace ser partícipes de los sueños de los niños, de los sueños de los jóvenes que se están educando en el establecimiento, que para mí siempre será el mejor centro de formación de la niñez lojana”, aseguró. Entre las anécdotas que compartió hizo un alto para destacar a su profesora, Luz Piedra, a quien agradeció por haber marcado su vida y lo condujera a lo que es en la actualidad. Habló del balón de trapo con el que jugaban fútbol junto a “Yuri, Simancas, Jaramillo, Ortega, Ruiz y a algunos que se los llamaba por sus apodos como el Seco, el Bicharanga, el Virolo”, comentó recordando a sus compañeros. En esta escuela Rodríguez ganó su primer concurso de libro leído, y utilizó el dinero del premio para invitar a todos sus compañeros a una guata donde El Manaba. También ganó la primera medalla de oro, como reconocimiento a su dedicación por el estudio, que lo motivó en gran medida.Aseguró que para surgir no se necesita más que voluntad. Dijo a la niñez que él viene de una generación con fuertes limitaciones económicas y pocas comodidades, pero con muchas ganas de salir adelante. Así, les dejó como mensaje: “Debemos entender que somos herederos de la más grande tradición cultural lojana al formarnos en la escuela Miguel Riofrío. Seamos extremadamente rigurosos en nuestro compromiso como estudiantes. Creo que los niños de la Miguel, como los niños del Ecuador, deben tener presente que cada uno de nosotros somos libres para alcanzar nuestros sueños”.

domingo, 5 de febrero de 2012

ASAMBLEISTA CÉSAR RODRÍGUEZ: somos libres para alcanzar nuestros sueños.

  Asambleísta César Rodríguez dijo:
REGRESO A LA CASA QUE NOS VIO JUGAR…
LA ESCUELA MIGUEL RIOFRÍO


Texto y fotografías: Eduardo Pucha S.


Así se expresó el Dr. César Rodríguez, ex alumno de la escuela, Miguel Riofrío de la ciudad de Loja, hoy Asambleísta por la provincia de Pichincha, el 3 de febrero de 2012 cuando visitó la escuela en la que se educó. Compartió unos minutos con los alumnos, maestros y autoridades.
Muy emotivo dijo: Quiero saludar a los maestros, a los padres de familia y a ustedes queridos niños, por la oportunidad de volver a la casa que nos vio correr, que nos vio jugar, de hacer lo que todos los niños hacemos en esa edad.


Recordó a los maestros de su época
Estar en la escuela Miguel Riofrío nos conmueve, nos sobrecoge, nos interpela, nos transporta en el tiempo a los años del 70 y nos hace ser partícipes de los sueños de los niños, de los sueños de los jóvenes que se están educando en el establecimiento, que para mí siempre será el mejor centro de formación de la niñez lojana.
Aquí aprendimos nuestras primeras letras –continúa-, en ese tiempo el director de la escuela, era el profesor David Pacheco, y en estas aulas la Profesora Luz Piedra marcó mi vida para ser lo que soy.
Recuerdo a los maestros en ese tiempo, a la Dra. Ketty, quien era jugadora de Básquet, creo que era Ketty Guerrero o Ketty Andrade; también estaba un profesor de apellido Santín, y algunos maestros que venían de otras provincias.


Compañeros
En estas aulas estudiamos, aquí nos formamos; por estos patios correteábamos tras un balón de trapo porque no teníamos dinero para comprar un balón de bleris. Aquí nacieron nuestras primeras inquietudes, nuestras ideas, nuestras ilusiones.
Recuerdo a los compañeros: Yuri, Simancas, Jaramillo, Ortega, Ruiz y a algunos que se los llamaba por sus apodos como: El Seco, El Bicharanga, El Virolo, entre otros, y al que todos le teníamos miedo, era al Oreja Mocha Simancas. Bueno, esa es parte de la historia de nuestras vidas.


EstudiosEn esta escuela gané mi primer concurso de libro leído. Recuerdo que esto me permitió financiar una guata donde El Manaba para todos los compañeros del curso. Gané la primera medalla de oro en reconocimiento a mi preocupación por el estudio, condecoración que marcó mi vida como estudiante.
Una vez concluida la instrucción primaria, ingresé al colegio Bernardo Valdivieso. Aquí junto a otros compañeros fundamos La Asociación Cultural “Manuel Benjamín Carrión”, creo que todavía existe.
En este colegio lo recuerdo a un gran impulsor y suscitador de juventudes, que cariñosamente lo llamábamos El Pajarito Vásquez; también al profesor Klever Simáncas, quién nos enseñó el valor de la disciplina, de la responsabilidad para cumplir nuestras tareas. Fueron estrictos y rigurosos en el cumplimiento de las normas estudiantiles, pero valió mucho.
Una vez concluidos los estudios secundarios, recibí una beca para estudiar en la Escuela Superior Militar de Quito; pero como no nací para ser militar, pasé a estudiar en la Universidad Central del Ecuador.
En el Frontispicio de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central, Guayasamín escribió en un mural lo siguiente: “Tú eres libre para alcanzar tus sueños”, y esta fue nuestra inspiración para estudiar, ser dirigente universitario y vincularnos a las luchas populares para construir un país nuevo.


En lo políticoAl terminar nuestra conversación, le pregunto que si para ser político necesitamos tener posición social y económica, a lo que el Asambleísta me responde: “ En mi caso no, soy de una generación de estudiantes que teníamos limitaciones económicas muy fuertes. Llegué a esta escuela sin zapatos. Jugábamos fútbol con balones de trapo y sin zapatos en canchas de tierra improvisadas.
Somos parte de una generación que no teníamos recursos económicos ni comodidades, pero sí una gran voluntad de surg
ir y salir adelante


Mensaje a los niños y jóvenes de la Miguel

Debemos entender que somos herederos de la más grande tradición cultural lojana formados en la escuela Miguel Riofrío. Seamos extremadamente rigurosos en nuestro compromiso como estudiantes, porque ser egresado de esta escuela es una responsabilidad histórica.
Creo que los niños de la Miguel, como los niños del Ecuador, deben tener presente que cada uno de nosotros somos libres para alcanzar nuestros sueños.

Loja, 5 de febrero de 2012

jueves, 1 de diciembre de 2011

MACARÁ: Yo no fui pasador


¡YO NO FUI PASADOR!

Leyenda y tradición


SEGUNDO PREMIO INTERNACIONAL

EN EL PRIMER CONCURSO DE CUENTO
ORGANIZADO POR EL
“CONSEJO HISPANOAMERICANO
DE ARTES Y LETRAS”
EN LA CIUDAD DE MACARÁ, El 26 DE NOV. DE 2011

Por: Eduardo Pucha S.


Se me ocurrió escribir,
lo que don Efrén nos cuenta
dice que es historia cierta
deslindo, si la inventa.




Don Efrén Sánchez vive en el barrio El Coco a 10 kilómetros de distancia desde la ciudad de Macará. Tiene en la actualidad 84 años y dice que es uno de los primeros que llegó aquí, en 1942.
En su humilde casa a filo de carretera y muy cerca al Río Macará, sentado en una silla plástica, junto a una mesa de madera perdiendo el color, puesto un pantalón café oscuro, camisa celeste clara y una gorrita blanca,
se apresta a conversar con un dejo lento, que parece cuidar las palabras cuando responde; y con una penetrante mirada dominando a su interlocutor, continúa: mi madre era de San Antonio de Cariamanga y mi padre de la tierra de Naún Briones, Cangonamá. Decía que por ahí la gente era jodida, cuando se iban a las fiestas, se tomaban unas cuatro copas y armaban el relajo: puñetes, cuchillo y pun, pun… bala. Como no había ley, hacían lo que les daba la gana y nadie les juzgaba. Cansado de vivir en esta zozobra, decide irse a trabajar en la hacienda La Tina de propiedad de don Felipe Burneo, en el Perú. Van con él otros cangonameños de apellido Bustos y Jaramillo.
Esto es más o menos en 1925; y por este tiempo la conoce a mi mamá, se casan y en la localidad de Chirinos, nazco yo.
¿En dónde queda Chirinos?, ¡en el Perú, amigo!, ¡en el Perú! ¿Entonces, es usted peruano?, ¡peruano, yo! ¡No carajo! ¡Nací en Chirinos por casualidad! Soy bien ecuatoriano.
Cuando tenía diez años vine a Macará y me fui a vivir en la hacienda El Coco que en ese tiempo no tenía dueño, estaba embargada por el fisco, los dueños no habían pagado los impuestos, entonces como es natural, era del Estado.
¿Entonces usted es agricultor? Claro que sí, responde.
¿A más de agricultor, usted trabajó como pasador? –le digo-.
¡Quién le ha dicho semejante barbaridad!, -me responde enojado-.
¡Yorqui Llacxaguanga! –continúo-
¡Esas son invenciones de él! Dígale que no sea majadero y calumniador. Es más, él es muchacho para mí. ¡No sé cómo se inventa estas cosas!
Luego de insistir y dándome cuenta que el término pasador no le gustó en absoluto, porque intuí, se refería a otra cosa, cambié de estrategia y seguimos conversando, pero siempre exhortando en el tema de los pasadores y entonces dice: ¡Ah!, ¡es que yo le entendí que me preguntaba de los pasadores de la blanca!, -sonríe– ¡o, los pasadores de gasolina!
Usted me ha estado preguntando de los Pasadores del río Macará. ¡Claro! –le digo-, de ellos.
Bueno, no trabajé en eso, pero desde muchacho vi. Cuando la población era pequeña, pasaba la gente de una orilla a la otra en potos, porque el río era caudaloso. Conforme el comercio aumentaba, comenzaron a pasar: harina, sal, pescado, algodón, latas de kerosén y manteca desde el otro lado, en tanto que nosotros pasábamos al Perú: maíz, zarandaja y chancaca.
Ser pasador del río, era una forma de trabajo que realizaban algunos paisanos para trasladar a personas y productos de la una orilla del río Macará a la otra orilla allá en el Perú; decían que el río es el lindero, pero para nosotros no había.
Yo era niño aún, ahí conocí algunos pasadores, creo que eran los primeros: El Gato, Chopaso, Çhacles y Palapas. Eran, buenos nadadores, es que para ser pasador tenían que saber nadar. ¡Ellos así trabajaban para ganarse la vida!
Con curiosidad le pregunto ¿Quién era El Gato? Con toda naturalidad responde: es el sobrenombre de Rogel Jaramillo; Chopaso, era Arturo Jaramillo; a Manuel, Lucho y Modesto Rodríguez le decían los Chacles; y a unos señores Herreras que eran cuatro, les decían Palapas.
A un inicio pasaban el río utilizando unos potos grandes, como el negocio era bueno, se inventaron una especie de troje con palos de balsa que traían de Sabiango y por último hicieron canoas, ¡más moderno!
Siempre don Efrén me dejaba con la curiosidad, entonces le pregunto, ¿cómo es eso de pasar el río con potos? -dice -. Allá en el Perú, en los poblados de Catacaos, Vice y Sechura, sembraban y cosechaban esta especie de potos que no se da aquí. Eran unos potos bien grandes del tamaño de un chimbuzo de unos cinco galones más o menos, los mismos que los utilizaban como boyas.
Habían dos clases de potos, los unos los llamaban los chicheros, porque eran pequeños y servían como vasija para tomar chicha, y los grandes servían para las boyas. Esos potos eran bien buscados; los peruanos venían a vendernos y de aquí avanzaban de Sabiango para arriba.
Para utilizar el poto hacían una ranurita que entre la mano y de ahí se cogían bien; el pasador iba adelante a nado halándolo y el otro atrás chapaleando. Además metía en el interior del poto la ropa del interesado para que no se moje.
El trabajo era rentable, entonces se idearon una especie de lancha construida con palos de balsa, era una casetita parecida a un troje, palos cruzados y amarrados con sogas o unidos con clavos o pernos, y entonces ahí metían las cosas.
A este troje lo halaban con sogas entre tres o cuatro personas según como esté el río. ahí ya podían meter más carga y personas. ¡Llenaban y pasaban!
Este sistema del poto con la aparición del troje, desapareció; pero el troje duró poco porque conforme crecía la población de ambos lados aumentaban los pasadores y se idearon construir los botes de madera.
Antes del año cuarenta había los potos. ¡El bote fue el último modelo que utilizaron los pasadores!
Cuando construyeron el Puente Internacional, se terminaron los pasadores y se quedaron sin trabajo.
Habían pasadores: muy buenos, buenos, regulares y malitos también. Cuando el río estaba crecido, no descansaban los pasadores buenos; y en verano, tenían trabajo los malitos, y claro, la paga no era mala, ¡cinco sucres!
¡Ah, olvidaba un detalle! -le digo- ¿Cómo recuerda a Macará en su niñez?
Cuando tenía 10 años conocí Macará, esto fue en 1937, era un caserío pequeño, solo había una calle larga, la principal desde la iglesia hasta bien abajo. Las casas eran dispersas, unas por aquí, otras por allá, más de unas cincuenta no habían.
Comienza a oscurecer y trato de despedirme, entonces don Efrén me dice, ¡caramba!, usted debe estar ganando un buen billete por hacer esto.
¡Quién me va a pagar, le digo!
¿El Municipio pes, dice?
¡Noo don Efrén, a mí no me paga nadie!, este es mi oficio como el de los pasadores del río.
Sonríe y termina diciéndome: ¡Ah, pícaro!, a usted si le pagan, ¡yo que le doy la información, tenga por seguro, no he de recibir nada!



N.B.- El mérito del presente concurso es que se lo tuvo que escribir en la ciudad de Macará ese mismo momento, es decir, desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde, hora tope en que se cerraba el concurso, y el tema tenía que ser exclusivo de la historia y el patrimonio cultural de Macará.



Macará 26 de noviembre de 2011




COMENTARIOS PERIODÍSTICOS

Diario “Centinela” – Loja
Viernes 2 de diciembre de 2011

ESCRITOR LOJANO TRIUNFA EN CONCURSO

El escritor lojano Eduardo Pucha Sivisaca, miembro del taller de literatura Pa´labrar de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo de Loja, ganó el concurso de cuento, en el marco del III Encuentro Hispanoamericano de Artes y Letras, realizado en Macará los días 25 y 26 de noviembre.
Según las reglas del concurso, debían escribir in situ y en un tiempo determinado, previo a un recorrido por los lugares turísticos e históricos de Macará o a través de entrevistas con miembros de la comunidad, o simplemente mirando la belleza de los paisajes, la hermosura de sus mujeres o algo por el estilo.
En el caso del escritor Pucha elaboró su cuento en base a una entrevista con Efrén Sánchez, octogenario que vive en Macará desde hace más de 70 años. La historia que narra está estructurada como cualquier cuento folclórico: introducción, nudo y desenlace.
Pero, como es su estilo, en este caso hace hablar al personaje central, justo para que la narración se torne interesante y creíble. Por eso, con mucha naturalidad corre el verbo de don Efrén Sánchez que es el protagonista central. La trama está bien encadenada y todos los recursos narrativos coadyuvan a dar un trabajo coherente.
El fallo del jurado determinó que el cuento “¡Yo no fui pasador!”, de Eduardo Pucha sea el ganador del concurso que en este caso ya resulta un triunfo internacional.
Los talleristas se congratulan con tan valioso premio y de este modo el taller de literatura continúa cosechando triunfos.

Noticias Loja

LA HORA
Obtiene premio
Domingo, 4 de Diciembre de 2011


Con el cuento “¡Yo no fui pasador!”, Eduardo Pucha Sivisaca, se hizo acreedor al Segundo Premio, en el concurso internacional de relato que organizó “El Consejo Hispanoamericano de Artes y Letras” en su III Encuentro de escritores, poetas, pintores y músicos realizado en la ciudad de Loja, en su primera fase y en la ciudad de Macará, en la segunda, los días 23, 24, 25 y 26 de noviembre de este año.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CHUQUIRIBAMBA: Leyenda, La guagua aparishca

LA GUAGUA APARISHCA


¿Adoratorio aborigen o monumento natural?
La Guagua Aparishca está ahí. No se sabe desde cuándo, pero está allí
Es un hermoso monumento que sobresale en la peña, ubicada en el cerro Santa Bárbara, y que al mirarla desde un determinado ángulo, sin lugar a equivocarnos, observamos la forma de una mujer bien grande cargando en su espalda un bebé. Se calcula una altura aproximada de cien metros desde su base. Aseguran los mayores que, es un Adoratorio construido por nuestros aborígenes hace cientos de años, para rendir culto a la Pacha Mama; así mismo se comenta que por el pie de la Guagua pasaba el camino real que lo utilizaron nuestros antepasados hasta y después de la llegada de los españoles. Se dice que aún se pueden observar en los bordes de la peña, jeroglíficos y escritos que nos dejaron a su paso.
El comentario va más allá, y se cuenta que algunas personas cuando han llegado a ella, se les abre una hermosa puerta, que mirando desde afuera se quedan deslumbrados, pero que cuando quieren ingresar no han podido.
Del cerro Santa Bárbara para atrás existe una gran planada cubierta de pajonales, en donde también aseguran muchas personas, haber visto un hermoso jardín de plantas medicinales y exóticas como: caña del cerro, chuquiragua, canchalagua, trencilla, cedrón, tipillo, congona, orégano, entre otras, las mismas que son utilizadas por los curanderos de Gualel, San Lucas y aun de Chulucana que llegan en busca de estos vegetales milagrosos.
Don José Pucha, octogenario del lugar, cuenta que cuando era joven, a este lugar llegaba cada quince días para rodear el ganado suelto que tenían sus familiares, y que un día cuando estuvo en el Plan de Santa Bárbara, se dirigió por un sendero que al parecer iba a dar al camino que conduce a Santiago, y se encontró con una infinidad de piedras grandes talladas, unas con figuras humanas, otras con figuras de objetos como: cántaros y botellas. Continuó camino adentro y cuando sorpresivamente se encontró con una hermosa pirámide a la que se la conoce como: “La Piedra Paltada”. No sé quiénes la construyeron ¡Si lo gentiles o los incas! -dice- pero estaba allí. ¡Era linda, ancha, más o menos como el umbral de una puerta y sobre él se asentaba una bola de piedra de unas doce arrobas más o menos! ¡Tenía un ensamble que no se veía! Yo la iba a ver siempre, porque La Piedra Paltada era mi curiosidad.
Me fui tantas veces, hasta que en una ocasión ya no la encontré porque la habían tumbado, y a la bola de piedra la habían hecho rodar para el lado de Santiago. ¡Tampoco se supo quiénes la destruyeron! Concluyó
También dicen que los cerros: Yanatronco y la Guagua Aparishca se parecen a una pareja de casados, y que por motivos tan simples pelean, botándose barretas y varillas de plata y oro. ¡Pero siempre pierde Yanatronco!

sábado, 29 de octubre de 2011

MANÚ: Cerro de Arcos

CERRO DE ARCOS, MONUMENTO NATURAL

 
 Por: Eduardo Pucha S.
 
A quien guste del turismo ecológico, tiene una nueva alternativa, visite el Cerro de Arcos, que se encuentra ubicado en la parroquia Manú, perteneciente al cantón Saraguro. Se llega a este lugar desde la ciudad de Loja en cinco horas, y desde aquí con un guía puede ascender en una camioneta por un camino piloto hasta las cercanías del cerro. Se hace hasta ahí, hora y media.
Nuestro guía, Baudilio Macas, muy orgulloso cuenta que nació en Río Negro lugar cercano al Cerro de Arcos; esta es la razón por la que se precia conocer los secretos del páramo y los misterios del cerro. Antes como no había carretera, cuenta que hacían cinco horas caminando en acémila. En la actualidad se llega hasta la Cordillera de Sabadel en carro y de ahí se camina un poco hasta llegar al monumento natural de Arcos.
Se llama así porque su formación rocosa está compuesta de algunos arcos naturales y los turistas pasan por debajo de ellos. Es un lugar muy bonito, se lo conoce íntegramente conducido por un guía del lugar. No intente ir solo, porque si la neblina baja, corre el peligro de perderse.
El trayecto para llegar al cerro es el siguiente: desde Manú por una carretera angosta pasamos por, El Salado, Mirador de Bellavista, Valle Hermoso, Huambusari, Río Negro, La Encrucijada, Las Cuevas, Cordillera de Sabadel Alto y la Laguna de las Curiquingas. Desde este lugar se observa la caprichosa orografía del Cerro; al fondo grandes pajonales, bosques de pino y moles de piedra que le da una fisonomía singular. El frío y la espesa neblina son característicos de la zona.
Ya en el cerro, el recorrido se lo realiza por un amplio sendero que pasa por los arcos y los refugios en donde los turistas hacen su descanso. Luego se llega a la Cueva Sonora y a la Plaza de Piedra; de ahí se puede divisar un hermoso mirador y gran cantidad de peñas de formas vistosas, por ejemplo hay una inmensa que se parece a tortuga, otra que la llaman Nariz del Elefante, El Sacerdote, y así… Luego se continúa a la Cueva del Diablo, otros arcos y más. Toda la belleza de este monumento natural se puede observar cuando el cielo está despejado y el clima bueno.
Leyenda del cerro de arcos
Ángel Armijos Tituana, es un septuagenario que vive en la parroquia de Manú; le gusta mucho conversar sobre las cosas de su tierra. Cuando le preguntamos sobre el cerro dice, es muy bonito, unos piensan que es obra de los Incas, otros no. Sea como sea, el cerro está ahí, y ahora es muy visitado por los turistas.
Hay algunos relatos. Dicen que cuando no había carreteras los zarumeños venían por los caminos de herradura con sus productos a venderlos acá; entonces en una ocasión cuando pasaban por ese lugar vieron en los arcos unas hermosas campanas de bronce; pero que los cabos que cuelgan para tocar no eran cabos, sino chorritos de agua cristalina. Eso veían unos, mientras que otros no.
De Arcos para abajo, hay un camino que se llama Chinchapal, en otra ocasión dicen que los negociantes venían a vender panela, de pronto uno se adelantó y cuando se dio cuenta estaba perdido en una gran ciudad; sorprendido en el lugar que estaba, decidió vender sus productos y regresarse. Con el dinero que obtuvo compró todo lo que necesitaba y regresó maravillado de la bondad de su gente y la belleza de la ciudad. Como en esta vez le fue muy bien, regresó con más productos, pero lastimosamente a dicha ciudad no la pudo localizar. Dicen que hace cientos de años en Arcos se encantó una ciudad.
¿Hace qué tiempo se perdió el zarumeño en la ciudad encantada? ¡Hace unos noventa años!, concluye don Ángel Armijos

martes, 20 de septiembre de 2011

EL BANDOLERO LOJANO: NAÚN BRIONES


Por Eduardo Pucha S.

A más de 76 años de su muerte, la gente del medio rural, especialmente de la zona fronteriza Ecuador – Perú, lo recuerda con nostalgia y guarda aún en su memoria relatos muy interesantes que a través de la tradición oral nos traslada a un realismo mágico del siglo anterior. Cuentan que Naún, viviendo en carne propia el dolor, la miseria y la injusticia social, desde muy joven se convirtió en bandolero y se propuso arrebatar algo de las fortunas a los ricos y terratenientes para entregar a los pobres.
Claro está, que la mala distribución de la riqueza, lo encaminó a tomar estas decisiones; y cómo no iba a sentirse marginado, si para él estaba clara la injusticia y desigualdad social; ¡la realidad histórica así lo demuestra! Toda la provincia de Loja, en ese entonces, me refiero al siglo anterior, estaba dividida en grandes latifundios, posesionados solamente por tres familias pudientes: los Eguiguren con 14 haciendas; los Burneo con 10; y los Valdivieso con 6; y con latifundios menores, pero significativos, también los Arias, Samaniego y Riofrío.
Naún Briones vivió en una sociedad llena de desigualdades muy parecida a la actual, la riqueza del país concentrada en pocas familias y grupos de poder.
Los campesinos, especialmente los chazos lojanos que habitan en el cordón fronterizo, son los que más lo recuerdan, y alrededor de él se han tejido historias y ficciones que son parte de nuestro patrimonio narrativo cultural, relatos que tienen algo de verdad, algo de historia y algo de fantasía; pero ante todo, más de leyenda y tradición que resistiendo al tiempo se niegan a borrarse de la memoria colectiva.
En el pueblo lojano, sigue presente el recuerdo de Naún. Pero, ¿Quien fue realmente Naún Briones?, ¡se preguntará la juventud actual! Naún Briones, fue un hombre de carne y hueso que vivió en el siglo anterior. Nació el 26 de noviembre de 1902, allá en Cangonamá perteneciente al cantón Paltas, y murió el 13 de enero de 1935 en Sozoranga, acribillado por un pelotón de carabineros al mando del Mayor Deifilio Morocho. Fue un bandolero.
Allá en Sozoranga, el octogenario, don José Alfredo Narváez, me contó este hermoso relato que hoy lo comparto a los lectores: MI TÍO LO CASÓ A NAÚN. Es una narración sencilla, curiosa y ante todo muy original.
Dice así:
¡Verá!, en la escuela del barrio Tumbunuma, a una legua de distancia desde aquí, era profesora la señora Isolina Jaramillo, hermana de Dolores Jaramillo Mora, y como Naún andaba esquivándose de la tropa de Deifilio Morocho, una vez llegó a ese lugar y ahí es cuando la conoce a Dolores y se enamora de ella. No demoró mucho le propuso matrimonio, y mi tío, el cura Alfredo Narváez en 1934 es quien los casó. El matrimonio fue calladito, lo realizaron a la media noche. No disfrutaron mucho porque en enero de 1935 murió Naún.
La gente decía que lo amenazó al cura y que le puso el cañón de la pistola en la sien para que lo case; ¡eso no es cierto! Mi tío contó que Naún era un joven “muy educado, y que con toda delicadeza le solicitó que los case”, remarcaba, “¡era sencillo y muy educado!”
Dolores era una joven morenita y bien simpática. Tenía 7 años más que Naún, no era mucho, pero era, mayor a él. Fue muy devota, decían que se había casado con Naún para salvarle el alma, ¡si, esas eran sus intensiones!
Yo fui amigo de Dolores, ella me contaba que Naún era un hombre bohemio y generoso, un gran hombre que no ofendía a nadie aquí, y es por eso que tenía muchas amistades.
Ahora, cuando se refiere a la muerte de Naún, continúa:
¡La tropa los acorraló en la quebrada! Los cerraron en círculo: desde Los Pozos bajan por aquí cerca de La Loma, se encuentran con el barrio La Cruz y Guamaní; entonces, Naún y sus compañeros estaban entrampados y sin salida. Yo vivía con mi madrina y le digo a ella, ¡ya lo entramparon a Naún! ¿y cómo sabes, me dijo? ¡Vaa!, contesto, ¡están disparando a la redonda!, le están estrechando por todos los lados!
Cerca de Piedra Liza había una laguna grande, más arriba una peña. Ahí se refugiaron Rindolfo Espinosa, Victor Pardo y Naún. Le hicieron bastante resistencia a Deifilio Morocho hasta que sin poder capturarlo, ordenó dinamitar la peña. No murieron enseguida, alcanzó la absolución del padre, solamente Rindolfo Espinosa; decían que le encontraron puesto en su cuello el escapulario de la Virgen del Carmen. ¡Había sido devoto de la virgencita! A Víctor Pardo le habían vaciado los sesos. Pero a Naún ¡no le pudieron matar!, se suicidó. Eso se constató porque en 1988 cuando sacamos sus restos del cementerio antiguo para colocarlo en el actual, ahí estaba visible aún el hueco que él mismo se propinó en la cabeza.
Después a los muertos los trajeron al Cabildo para hacerles la autopsia. Fue don Abrahan Muñoz quien hizo este trabajo. Yo, descuidándola a mi madrina vi toda la autopsia. Don Abrahan, con la ayuda de otras personas, pesaron en una balanza de mates los sesos de Naún. No recuerdo bien si fueron dos o tres libras y media que pesó. Abrahan Muñoz era un viejito talabartero que siempre lo llamaban para que haga estos trabajos.
Dolores Jaramillo, su mujer, mandó a hacer una buena caja para Naún, igual para Víctor Pardo sus familiares; pero a Rindolfo le hicieron una mediana porque no tenía familiares aquí.
El 14 de enero, el Padre Alfredo Narváez celebró la misa de cuerpo presente para los tres. Yo recuerdo, que dijo: “Ayer Sozoranga se vistió de luto, fue el día más triste, tres vidas se opacaron. Culpables o no, Dios los llamó a su lado y hoy están caminando hacia el Señor”. En tanto que sus compañeros le compusieron las siguientes coplas que después las cantaban en el pueblo:
Más de cien soldados vienen
a emboscarlo en Piedra Liza
la gente asustada llora
el cielo truena y graniza.

Con la sangre de Naún
la laguna se tiñó
Sozoranga se asustó
por la muerte de Naún.

Dijeron que lo mataron,
pero eso no sucedió
los pobres aseguraron
que él mismo se disparó.

En los cantones lojanos
sin miedo camina aún
tranquilo, valiente, ufano,
el bandolero Naún.

“No cabe duda que Naún Briones fue un bandido, pero un bandido muy decente”.
Hago mías las palabras de Cordobés Maure, escritor colombiano que dice:


“El pueblo me lo contó
y yo al pueblo se lo cuento
y pues la historia no invento
responda el pueblo y no yo”


N.B.- Este relato fue socializado a través del Taller de Literatura "P´alabrar" de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja, en el Primer Encuentro Literario Internacional "Quito, ciudad de Letras", realizado en el Centro Cultural Benjamín Carrión, en la ciudad de Quito, el día 21 de septiembre de 2011.


martes, 6 de septiembre de 2011

OLLANTAYTAMBO, CAPITAL MUNDIAL DE LA INDIANIDAD

Ollantaytambo, o “Tambo de Ollanta” es un ancestral pueblo ubicado en la provincia de Urubamba; está a 76 km desde el Cusco. Se diría que es la puerta de entrada al santuario de Machu Picchu. En este lugar encontramos los vestigios de un conjunto arquitectónico de piedra labrada que pertenece a la etapa “Inca Imperial”, perteneciente a los reinados de Pachacútec y Huayna Cápac. Aseguran que es el último pueblo inca viviente, actualmente crece en el mismo lugar donde sus constructores diseñaron, poniendo de manifiesto todo su ingenio artístico y científico. Hace décadas, en un Encuentro Mundial de líderes indígenas, la declararon como Capital Mundial de la Indianidad.
Su denominación proviene de “Ollanta”, que es el nombre de un capitán de las huestes del Inca Pachacutec y “Tambo” españolizado de Tanpu o lugar de descanso, es decir se refiere a una ciudad que ofrecía albergue, alimentación y comodidad para los caminantes incas. Las comunidades más cercanas son: Pallata, Huilloc, Patacancha y otras con sus características comunes que le dan aún ese colorido y añoranza incásica, ya por su raza, vestimenta, costumbres y tradición.
Nativa de este lugar es la señora Janneth Sota; cuenta que cada 28 de julio aquí se festeja el Ollantayraymy en honor al Dios Sol, así como también se recuerda el nombre del Inca Ollantay, de quien se deriva el nombre del pueblo.
-Continúa- Se han encontrado 240 restos arqueológicos, uno de ellos es el que se ve en esa lomita del cerro Pinkuylluna. Ahí se encuentra el colegio y la carceleta. Como ve usted es una construcción bien grande de piedra, tiene muchas puertas y ventanas, se cree que fue un centro educativo o un lugar para albergar a prisioneros. En esa misma dirección se observa el Tunupa, roca que tiene la forma de indio, piedra tallada grande.
De aquí a mano izquierda encuentra el Templo del Sol, lugar más visitado por los turistas. En la parte superior que posiblemente era el Altar Principal, descanzan seis piedras rectangulares colocadas de punta una al lado de otra, cuyo peso se calcula en unas noventa toneladas cada una.
En las demás comunidades del distrito de Ollantaytambo existen más vestigios, como por ejemplo el molino de piedra hidráulico de Ñawinpata, que servía para moler el maíz, el trigo, la quinua; las canteras de Polcaracay que son terrazas que utilizaban los aborígenes para el cultivo; también el nevado la Verónica que es el más alto de todo el Valle Sagrado.
Los incas más recordados son: Ollantay, Pachacútec y Piquichaqui, quien era el encargado de llevar los mensajes a los Incas y a las Ñustas, en unas soguitas amarradas con diferentes nudos de tamaño y color llamados quipus. Si quieres llevar de recuerdo un quipu, aquí lo puedes conseguir, puesto que los que venden artesanías, mandan a tejer en las comunidades cercanas.

Loja a 3 de septiembre de 2011