martes, 26 de mayo de 2020

UN VIAJE A IGUAZÚ: en coplas



Beatriz Moreno Rovegno
artífice de este viaje
queda guardado tu nombre
por siempre en nuestro equipaje.


 Narramos a través de coplas e imágenes, la travesía para llegar al XXIV Encuentro Internacional de Escritores y Artistas realizado en Puerto Iguazú–Argentina, del 4 al 7 de agosto de 2016, bajo la coordinación de la Dra. Beatriz Moreno de Rovegno, Presidenta del Consejo Internacional “Todas las Sangres”.
Fueron seis días de inolvidable viaje.  Desde la ciudad de Lima (Perú) hasta Oruro (Bolivia) en bus; luego de Oruro a Villazón en tren; y continuamos en bus desde Quiaca a Puerto Iguazú (Argentina).
¡Un viaje para no olvidar!

“La vida es un continuo viaje”





Estas son coplas que nacen
una a una en el camino
voy por la primera en Lima
y al regreso, las termino.



Todos listos y contentos
para iniciar la jornada
el destino es Argentina
nuestra última parada.


 Vamos a Puerto  Iguazú
al encuentro de escritores
de músicos, declamadores
danzarines y pintores.



 Es el vigésimo cuarto
evento internacional
en las pampas de Argentina
un suceso sin igual.



Del cuatro al siete de agosto
estrecharemos las manos:
españoles, argentinos
peruanos y ecuatorianos.



Y nos vamos a Arequipa
en la “Flores” desde Lima
invocando una oración
por el viaje y por el clima.


Antes que se oculte el sol
ya se duermen las mujeres
entonces Víctor La Chira
acomoda sus enseres.


 A las nueve de la noche
en el Ica merendamos
platos típicos peruanos
luego el viaje continuamos.



Después del alba en Camana
se conversa y se disipa
ya cruzamos el desierto
y muy cerca está Arequipa.


Más de una hora esperamos
hasta que llegue Rufino
con repuestos para el bus
que se dañó en el camino.



Se arribó a la Ciudad Blanca
a las diez de la mañana
quince horas de camino
y el cansancio, no nos gana.


Con la maleta en su mano
todos ya en la terminal
una sobre otra acomoda
¡espectáculo especial!


Llega la noche otra vez
hay que viajar hasta Puno,
luego a Desaguaderos
dijo el compañero Bruno.


En el bus van muy contentos,
Abilio, Víctor, Ricardo
cantan, declaman y ríen,
cuenta cachitos Gallardo.


Cuando estamos en Juliaca
no se resiste el frío
todos sacan sus bufandas
para evitar un resfrío.


¡El soroche!, exclamó Isabel
ahora un vaso de mate
unas hojitas de coca
que al frío así se combate.


Pasamos Desaguadero
y a Bolivia en apuro
dos horas hasta La Paz
luego tres para Oruro.


Qué problema en los controles
con los indocumentados
que no pudieron pasar
y se quedaron plantados.


Dicen que mañana iremos
de Oruro a Villazón
dieciséis horas en tren
y hasta más dicen que son.


Paisajes inolvidables
al pasar por la llanura
lagos, planicies, gaviotas
aves que incitan ternura.


Ya va desmayando el día
comienza a oscurecer
otra vez los de Ayacucho
ríen, cantan como ayer.


Que llegamos a Oyune
nos dijo el guardia del tren
son las nueve de la noche
bueno, que descansen bien.


Antes de que amanezca
estamos ya en la frontera
cruzando el puente de Quiaca
mirando ya otra bandera.


En migración de Argentina
se armó otro problema
que mejor ya no quisiera
hablar de este dilema.


Y Faride en el camino
hizo un ofrecimiento
de escribir una novela
¡verdad!, que yo no miento.


Algunos días de viaje
parece que ya llegamos
a la ciudad de Iguazú
que contentos ya estamos.


Somos gente de Ecuador
y también de Ayacucho
tierra linda del Perù
a la cual admiro mucho.


 |Vienen con música andina
también con danza y folclor
es la esencia de su pueblo
que la ofertan con amor.


En Argentina escuchamos
a Antonia y Mario Vidal
Marcelo y otros colegas
un discurso muy genial.


La correntada del río
Paraná e Iguazú
maravilla natural
que la admiro yo y tú.


Un viaje para el recuerdo
grabado en nuestra retina
las cataratas mas bellas
que Dios puso en Argentina.


Terminado ya el evento
el retorno se aproxima
cada cual a su terruño
pero, primero a Lima.


El día siete de agosto
a las tres de la mañana
todos arreglan maletas,
desocupan la cabaña.


A Posadas ya nos vamos
dijo apurado Gallardo
suban pronto el equipaje
y el bandolín de Ricardo.


Al pasar por El Dorado
nos vendieron una “chipa”
que con agüita endulzada
la engañamos a la tripa.


Chabela cada momento
pregunta a los compañeros
cómo les va en el viaje
y también a forasteros.


Entonces como una madre
de su bolso ayacuchano
saca el caputo y la cancha
matambre sabroso y sano.


La energía no se agota
ni tampoco la prudencia
recorriendo doce horas
llegamos a Resistencia.


Y de aquí hasta Guemey
dicen que hay doce horas más
seguimos de largo el viaje
sin dar la mirada atrás.


Cuando estamos ya en Jujuy
dijo Víctor preocupado
qué distancia hay para Quiaca
porque estoy medio cansado.


Sigue el camino de largo
estamos cerca a Bolivia
divisamos Villazón
una alegría que alivia.


Ahora desde Villazón
territorio Boliviano
rumbo a Desaguadero
el camino es más liviano.


Un detalle que no olvido
de Bolivia y Argentina
cómo nos sangran la plata
pidiendo en micros propina.


Por descansar en la acera
pagamos en Villazón
un impuesto al Municipio
con razón o sin razón.


Abilio por molestarlo
en Bolivia a un gendarme
le dijo que es cóndor viejo
“y solo huele la carne”.


Ya van dos días de ruta
de Argentina hasta la Paz
qué cansados por el viaje
y nadie da un paso atrás.


Estamos ya en la frontera
de Bolivia con Perú
ahora todos contentos
regresando de Iguazú.


La travesía que larga
sin tiempo pa descansar
se desayuna al apuro
porque hay que avanzar.


En la calle las maletas
mientras en emigración
presentamos documentos
de regreso a mi nación.


Se siente un frío cortante
cuando ya pasamos Puno
para que caliente el cuerpo
nos reparte un trago, Bruno.


Las cuatro de la mañana
tiritando en Arequipa
para que pase el frío
Lucho se fuma una pipa.


De Arequipa hasta Lima
son dieciséis horas más
último tramo esperado
por Abilio y los demás.


Mientras los ecuatorianos
desde Lima a Macará
unos llegarán a Loja
otros a Gonzanamá.


Cien horas de viaje hicimos
de mi tierra a la Argentina
con los hermanos peruanos
una experiencia divina.


Beatriz Moreno Rovegno
artífice de este viaje
queda guardado tu nombre
por siempre en nuestro equipaje.


Se me ocurrió escribir coplas,
así como Juan José
eh aquí, que ya están listas
bien o mal  … eso no sé.


PARTICIPANTES EN EL XXIV ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES Y ARTISTAS EN IGUAZÚ-MISIONES- ARGENTINA
PERÚ
Beatriz Moreno de Rovegno, Margoth Berrío, Luzmila Cárdenas, Isabel de la Cruz, Víctor Manuel, José La Chira, Liliana Lazo, Faride Sansur, Abilio Soto Yupanqui, Marciana Bravo, David Castillo, Bruno Córdoba, Ricardo Huaranca, Luis Yance Guerra, Carmen Rosa,Huamaní, Gualberto Huilcahuari, Zenobia Moreno, Carlos Figueroa, Tomasa Menacho, Marco Navarro, Waldir Andía,Teodosio Olarte, Angelita Grandez, Sebastián Vásquez

ARGENTINA
Antonia Russo, Mario Vidal, Marcelo Moreyra

ECUADOR
Héctor Flores, María Inés Naranjo, Paco Gallardo Ayala, Marcia Aguirre, Eduardo Pucha Sivisaca.


Nota.- Este material se publicó en un folleto que fue presentado y distribuido  en el XXVII ENCUENTRO INTERNACIONAL DEL CONSEJO "TODAS LAS SANGRES"  en la ciudad del Pasaje, provincia de El Oro - Ecuador, del 13 al 15 de enero de 2020.

miércoles, 20 de mayo de 2020

MASANAMACA: leyendas y tradiciones

refugio de paz y encanto


Masanamaca es un alegre y pintoresco barrio perteneciente a la parroquia Yangana, en el cantón Loja. 
Se encuentra a 90 minutos aproximadamente desde la ciudad de Loja en transporte público por la vía: Loja – Yangana – Zumba – La Balsa.
Tiene una escuela y una capilla.   Entre los servicios básicos, cuenta solamente con luz eléctrica y agua entubada.   Viven en este barrio aproximadamente unas 75 familias, disfrutando de los encantos naturales como: Los Picachos, El Búho, La Tortuga y las cristalinas aguas de su río, atractivos que bien aprovechados atraerían al turismo local.
Don Augusto Coronel, refiriéndose al origen del barrio, cuenta que su abuelo Reinaldo Coronel decía: venimos de Cuenca hace más de 80 años, y cuando llegamos aquí, solamente había dos casitas, luego fueron multiplicándose las familias y poco a poco se pobló.  Esto sería por 1920 más o menos.  
Complementa este dato don Arcesio Maldonado, quien dice: Masanamaca era hacienda de propiedad de los esposos: José María Jaramillo y Matilde Palacio.   Anterior a él esta parte tenía dos dueños, la una de don Miguel Carpio, y de aquí para arriba de don Andrés Palacio; entonces don José María había comprado todo e hizo una sola propiedad, desde la quebrada de Sananangui hasta la cordillera de Los Laureles. 
A la muerte de don José María Jaramillo, hereda su hijo Vicente, y éste la vende a don Rogelio Toledo, hijo del lugar, quien posteriormente parceló diez hectáreas para que se levante el barrio que tenemos ahora.
Aquí se han forjado hombres importantes que en la actualidad están prestando sus valiosos servicios en diferentes lugares de la provincia de Loja y el país.
Don Manuel Ortiz, Franco Jaramillo y Benigno Maldonado, líderes del lugar, se sienten orgullosos de haber nacido en Masanamaca y aprendido las primeras letras en la escuela del barrio.  Cuentan, que por las aulas de la escuela, hoy “Matilde Palacio” pasaron alumnos que hoy son profesionales en diferentes ramas como: del derecho, la ingeniería, economía, docencia, militar y otras; por ejemplo, hijos de este lugar son: el profesor Ismael Ortiz, Rando Ortiz Calle, quien trabaja en Quito, fue becado a España y Holanda, es orgullo para Masanamaca y Loja; igual, el Dr. Miguel Andrade, quien es dirigente político y en la actualidad trabaja como Juez en la provincia de Zamora Chinchipe; así mismo Manuel Ordóñez Ortiz, rector del colegio San Vicente Ferrer en Chuquiribamba, Marco Ordóñez, Hugo Ortiz, José María Ortiz, Mario Ordóñez, Vicenta Ordóñez, Aurita Toledo, sor Anita Maldonado, directora del Asilo Calderón en Guayaquil; y los cantantes Manuel Toledo y Hermo Luzón, entre otros.   Hay mucha gente de Masanamaca sumamente importantes que en este momento se me van algunos nombres.

AÑORANDO LAS FIESTAS

 La fiesta de mayor importancia en el barrio, es la que se realiza en la tercera semana del mes de mayo, haciendo siempre coincidir con el día cívico veinticuatro, dice don Felipe Jaramillo.  
Recuerda con nostalgia, que hace más de 60 años la fiesta la celebraban con vísperas, disfrazados, vaca loca, bombo y flauta.  Los músicos venían del barrio Marcopamba, cerca de Yangana.   Ellos traían bombo, redoblante y flautas.   Eran unos señores de apellido Ortiz y Macas.   Se los iba a contratar con tiempo para que vengan a la fiesta, antes de que adquieran otro compromiso.   Creo que les pagaban cinco o seis sucres y aquí les daban la comida y la bebida.  Eran bien atendidos.  Pasaban desde las vísperas hasta que se termine la fiesta. Con su música también acompañaban a los jóvenes del lugar que presentaban las acostumbradas veladas artístico literarias dirigidas por los profesores.  ¡Hacían unas bonitas veladas!  Ahora ya no hay.  Recuerdo que participaban en los sainetes doña Elisa Jaramillo, don Rogelio Toledo y otros.  Las veladas todavía podíamos admirar hasta hace unos veinte años.
MASANAMACA
Masanamaca, tierra bendita
barrio encantado, en nuestro Ecuador
eres refugio de paz y encanto
el paraíso elegido por Dios.

Tienes tu río, tus bellas mujeres
que son la fuente, de inspiración
con tu patrona, la Virgen María
con tus paisajes, y tu corazón

El Curishiro, Sucurcumina
y la Tortuga, el Búho inquieto
Cresta de Gallo, con Jabón Mina
son maravillas de mi lugar

Cuando me alejo, de ti, tierra mía
llevo en el alma, nostalgia y dolor
cuando regreso, en las fiestas de mayo
tú me recibes, con mucho calor

Nota.-   Entre mis apuntes, encontré este relato escrito en el año 2006 y ahora lo comparto a los amigos de  Masanamaca, quienes celebran sus fiestas barriales en honor a la Virgen María Auxiliadora.
Muchos recuerdos para quienes me brindaron su amistad y se quedaron guardados en mi memoria: Augusto Coronel, Luis Heredia, Pepe Luzón, Félix Maldonado, Klever Coronel, Sabina Chacón, Manuel Ortiz, Franco Jaramillo, Benigno Maldonado, Alfonso Jaramillo, Eufemio Maldonado, Manuel Jaramillo, entre otros.
Mi abrazo fraterno.
Loja, 20 de mayo de 2020.

domingo, 17 de mayo de 2020

CHANTACO: CUNA DEL MÚSICO Y COMPOSITOR ECUATORIANO: CESAR GUAYA OROZCO



César Monfilio Guaya Orozco, artista lojano de reconocida tra­yectoria nacional, nació en el caserío Chantaco (hoy parroquia), perteneciente a Chuquiribamba, el 4 de febrero de 1932.   Es hijo de don Esteban Guaya y doña Mercedes Oroz­co.
Es casado con la señora Perla Esperanza Páez Bravo, de cuya unión matrimonial tiene 4 hijos.
Se radicó en la ciudad de Guayaquil desde 1964; pero no olvida su suelo natal, retornando a él cada año con motivo de sus festivida­des parroquiales.
Los instrumentos de su predilección en el campo artístico musical son el piano, el órgano y el acordeón.
Estudios
Sus estudios primarios los realizó en la escuela Benjamín Franklin, de su lugar natal, y los secundarios en el colegio Seis de Marzo de Guayaquil.
Desde niño sintió su vocación por la música, siendo sus primeros profesores, en el piano, Emilio Jaramillo; posteriormente en Loja, Miguel Cano Madrid.
En 1949 ingresó al Conservatorio de Música en Loja, en donde aprobó el 4to año de piano, 3ro de violín, y 2do de saxofón.  Posteriormente paralelo a su función de maestro, en Guayaquil reanudó sus estudios en el Conservatorio Antonio Neumane, graduándose como profe­sor de Música y Canto, el 18 de octubre de 1967; en 1978 ob­tiene el título a nivel superior en armonía, dictado, análisis fra­seológico, instrumentación y composición.
Los músicos que influyeron en su carrera artística fueron: Lucho Silva, en Guayaquil; José Antonio Jara (El Chazo), en Zaruma; y en Loja, Edgar Palacios y Medardo Luzuriaga.
Cargos
César Guaya prestó sus servicios en las provincias de Loja, El Oro y el Guayas, en diferentes instituciones educativas, grupos musicales y casas disqueras.
En 1955 se inició como maestro de educación musical, en el centro escolar Guillermo Maldonado Valencia, de Zaruma; en 1959, es profesor de la escuela Alonso de Mercadillo, de Loja; en 1961, profesor de educación musical del Colegio Nueve de Octubre, de Machala; y, en 1964, profesor de educación musi­cal de las escuelas fiscales de Guayaquil.  
Posteriormente es profesor del conservatorio de esta misma ciudad; Supervisor provincial de Educación Musical del Guayas; director de la Ban­da Metropolitana del Municipio de Guayaquil; director de la Ca­sa Grabadora de discos Fénix, y actualmente se desempeña como director de la banda de la comisión de Tránsito del Gua­yas, e integrante de la Orquesta Sinfónica del Magisterio de Guayaquil.
Ha realizado arreglos musicales para la Orquesta Falconí Jr., por el lapso de 12 años; para la grabadora de discos Fénix, 8 años, y para distintos conjuntos de grabaciones.
Creaciones musicales
Es autor de más de 100 composiciones populares de distinto ritmo, las mismas que han enriquecido nuestro pentagrama nacional; así como más de cien himnos, canciones y rondas escola­res para diferentes escuelas, colegios e instituciones educati­vas de las provincias de Loja, El Oro y el Guayas.
Sin olvidar de su tierra natal, ha compuesto los pasacalles: Chuquiribamba (grabado en 1955 con el conjunto del Chazo Jara), Chantaco, Fátima mi tierra amada, el pasillo: ¡Oh! Gran Chuquiribamba; y los himnos: al colegio San Vicente Ferrer, a la escuela Federico González Suárez, a la parroquia de Chantaco, al colegio Eduardo Mora Moreno y a la Asociación de Chuquiribambenses residentes en Loja.
Entre las composiciones de música popular que ha grabado figuran: Cumbia Centinela del Sur, Cumbia sobre el Mar, Cumbia del Caribe, La casita blanca, Las paisanitas, El cabañal, No me llores ni te lloro, La carcelera, El poncho, Senti­miento del Indio, Solo recuerdos, Recuerdos inolvidables, entre otras.
Reconocimientos
En 1973, El Centro Social Loja y el Programa radial "La voz de Loja" en Guayaquil, lo declara como el "Mejor Maestro" lojano residente en Guayaquil, y destacado artista, cultor de la música nacional.
En 1993, el Ministerio de Educación y Cultura, la Dirección provin­cial de Educación del Guayas y la Asociación de supervisores le con­decoraron con medalla de oro y pergaminos, por haberse acogido a la jubilación.
En 1999, La Asociación de Chuquiribambenses residentes en Loja, también le entregan una presea en reconocimiento a su labor artística mu­sical.
Giras artísticas
Con su propio grupo orquestal "César y los Supremos", y luego con el conjunto FOLKOSTA, recorrió la mayor parte del Ecuador y algunas ciudades de los Estados Unidos como: New York, Manjatan, Bruklin, Chicago, New Yersey, etc., dejando en alto el nombre del Ecuador y particularmente de Loja, y la tierra que lo vio nacer.
Anécdota
Cuenta que con el grupo FOLKOSTA (Folklor Costeño), cuando realizaba su gira artística a los Estados Unidos, en la oficina de Migración de Miami, los funcio­narios de ésta, para identificarlos que eran artistas, los hicieron ejecutar sus instrumentos y cantar.   Una vez que verificaron escuchando algunas canciones del folklor ecuatoriano, los dejaron pasar a New York.
Luego cuando se embarcaron en el bus que realizaba el recorrido Miami-New York, durante dos noches y un día, tuvieron que tocar música de todo género, de acuerdo a la nacionalidad de cada uno de los pasajeros que viajaban. Desde luego, esta experiencia les significó la ganancia de algunos dólares.
Falleció en la ciudad de Guayaquil, el día jueves 3 de mayo de 2012, a las 13h30
Tomado del libro: Chuquiribamba semillero de músicos y artistas / Colección Lojanidad, 2009, página 59.
 Autor: Eduardo Pucha Sivisaca


sábado, 18 de abril de 2020

ORIGEN DE LA FIESTA DEL 30 DE ABRIL EN CHUQUIRIBAMBA


Este año, no habrá procesión con San Vicente Ferrer




La devoción a San Vicente Ferrer y la celebración de su fiesta la última semana del mes de abril en la parroquia de Chuquiribamba, Patrimonio Cultural del Ecuador, data desde 1924. 
Han transcurrido cerca de cien años que ininterrumpidamente se ha realizado, convocando a miles de devotos y turistas del país y el extranjero a venerar nuestra milagrosa imagen y participar de todas las programaciones religiosas, deportivas y culturales preparadas por sus organizadores.
Pero, el presente año, no será así.  Será una fiesta diferente.  Una fiesta atípica que la vamos a pasar, por primera vez; la razón es evidente, la presencia de la pandemia del coronavirus que ha paralizado muchas actividades en el mundo y desde luego, nuestra parroquia no es ajena a esta realidad.
En el presente año, no habrá la multitudinaria procesión que en honor a San Vicente Ferrer se recorre desde la iglesia matriz hasta la pampa de Cocheturo; no se escucharán los ritmos musicales de las típicas “bandas de pueblo”; no habrá las tradicionales “escaramuzas” con la participación de cientos de jinetes de las parroquias vecinas; no habrá vísperas, quema de castillos, vaca loca, bulla de cohetes y disfrazados; no habrá el tradicional aguado de leche que en portales y calles del pueblo reparten a los pobladores y turistas.  ¡En esta vez, sus calles lucirán vacías y solitarias!
Y claro, no habrá festividades con presencia física de sus devotos y visitantes; pero sí habrá una gran fiesta espiritual utilizando las redes sociales.   A través de internet participaremos en nuestros hogares de: la novena, las misas y todos los ritos religiosos que el P. Rolando Faicán, priostes y devotos realizarán la última semana de abril.  De eso estoy seguro.
Pero… el próximo año sí, celebraremos como antes, con toda la algarabía y pomposidad. Volveremos a presenciar el evento más concurrido y novedoso del cantón Loja en las parroquias rurales del sector noroccidental. 
El mentor de esta tradicional fiesta, se conoce que fue el párroco, Dr. Carlos Eguiguren R., quien tuvo la iniciativa de hacer esculpir la imagen de San Vicente Ferrer en 1924.  Dicen que, para materializar su cometido, primeramente, concienció a los feligreses y luego pidió su colaboración, a lo que el pueblo no se hizo esperar.    Sin demora, designó una comisión para que viaje a la ciudad de Cuenca en busca de un escultor.
Corrobora este dato, don Ángel Puchaicela, nieto de Abelardo Puchaicela, primer síndico de la fiesta, quien cuenta que de niño le acompañaba a su a abuelo al cerro Santa Bárbara a realizar la ordeña de las vacas, y en su recorrido siempre le comentaba que taita curita, Carlos Eguiguren, lo comisionó a él con el profesor Leoncio Jaramillo, Luis Cuenca Dávila, Ángel Moisés Cuenca y Leopoldo Sinche a contratar un escultor, por lo que de inmediato viajaron a Cuenca por el camino de herradura, porque en ese tiempo no había carreteras.
Allá, -continúa-, el escultor cuyo nombre no recuerdo, luego de convenir en el precio nos dijo que regresemos después de seis meses.  
Cumplido el plazo, los mismos comisionados y otros más que se sumaron, emprendimos el viaje nuevamente, para traerlo.  
Todos, llenos de devoción llegamos a la casa del escultor allá en Cuenca, y una vez que nos entregó, cargamos en andas a la imagen de San Vicente y salimos desde la ciudad en procesión.   Pasamos Cumbe, Nabón, Oña, Paquishapa y Saraguro.   Recuerdo que en este último lugar los pobladores nos brindaron chicha y comida.   Durante la noche arreglaron un altar y prendieron cirios para velarlo y al siguiente día se ofertaron acompañarnos hasta la loma de Huagrahuma unos, y a Fierrohurco otros.    De ahí se regresaron.   
En Santiago hicimos otra parada en donde también lo velaron, luego, se adelantó un comisionado para avisarle a taita curita que ya estamos en esta población.   ¡Hasta aquí habíamos caminado seis días!   Los devotos de Chuquiribamba no se demoraron, pronto llegaron y otros nos encontraron en el camino, algunos en caballo y otros a pie.
La devoción hizo, que los Santiaguenses voluntariamente se ofrecieron acompañarnos hasta Chuquiribamba en procesión, cabalgando cada uno en sus acémilas, costumbre que la mantienen y ahora son parte importante del evento folclórico central de la fiesta, “las escaramuzas”.  
Entre cánticos y oraciones pasamos por el cerro Santa Bárbara, llegamos hasta Aguarongo, y en gran algarabía poco a poco los devotos se sumaban.   Desde los diferentes barrios corrían a su encuentro acompañados del repicar de campanas de su iglesia y el continuo reventar de cohetes. 
Algunos en el camino nos esperaban con ollitas de comida para atenuar el hambre, en tanto que otros, con cántaros de aguado de leche para calmar el cansancio de los caminantes.  
Este es el origen de la fiesta de San Vicente Ferrer en Chuquiribamba y la tradición de realizar “las
escaramuzas” en Cocheturo con la participación de los jinetes de Santiago, Zenén y pueblos vecinos, así como la repartición del aguado de leche en portales y corredores.  ¡Es una costumbre muy nuestra que la conservamos!
Por los milagros que se le atribuye a San Vicente, los devotos que llegan de todas partes, le retribuyen con limosnas en: dinero, granos, semovientes, aves de corral y otros, para que sean rematados en los bazares populares de cada año.
                                                                           edup / 17 abril 2020

viernes, 29 de noviembre de 2019

CELEBRÉ MISAS POR EL ALMA DE NAÚN BRIONES

2do. Tomo: Naún Briones Leyenda y tradición, pág. 40


El P. Pablo Cornejo, que en la actualidad tiene ochenta y cinco años de edad, muy jovial y ameno dice: fui párroco de Cangonamá durante algunos años. Me enseñé en ese lugar y para enaltecer su nombre coloqué en la entrada de la parroquia un letrero que decía: “Bienvenidos a Cangonamá, balcón del cielo”. Entonces los amigos de Catacocha cuando llegaban al pueblo y como eran tan ocurridos y fregados, me decían, “¡Padre!, qué va a ser balcón del cielo esto; balcón del infierno ha  de ser”;  no sé si decían esto por  lo de Naún Briones o por quién.
Bueno, no recuerdo exactamente cuándo fui a Cangonamá, pero fue el P. Teobaldo Peralta quien me acompañó desde Loja. Llegamos a Yamana, era temporada de invierno y usted conoce cómo se ponen los caminos, ¡intransitables! Pero bueno, avanzamos a Carmelo y de ahí a Tunaspamba en donde nos esperaban algunos feligreses con acémilas. ¡Recuerdo!, me dieron una y como yo en mi juventud sí pasé la conscripción, no me fue difícil cabalgar.  
Ya en Cangonamá nos esperaba la gente; yo con mi chispa de humor les saludo y digo: ¡hola mis compadres!, ¡gusto de conocerlos!, ¡ya estoy aquí!; y en la multitud a uno de ellos le escuché que muy admirado dice: ¡cura viejito nos han mandado, qué si  durará el hombre aquí!”,  ja, ja, ja (ríe). 
Luego, en conversaciones con los feligreses fui enterándome de la vida del señor Naún Briones. Le cuento que todos decían que son parientes, nadie hablaba mal de él. Recordaban que era pequeño, de ojos verdes, bueno para cabalgar, bueno para conversar y bueno para tocar la guitarra. Para que tenga la imagen de cómo era me decían: Artemán Mori se parece mucho a Naún.
Asimismo recalcaban que aquí nunca robó a nadie, pero sí a los ricos de otras haciendas para dar a los pobres y cuando la policía le seguía, ellos lo custodiaban para que no lo cojan; “entonces yo reflexionaba: Dios en su infinita misericordia debió haber tenido compasión de este hombre, pero yo no soy quién para juzgar”.
Como decían que son parientes y paisanos y que el finadito era muy bueno y generoso, esperaba que en el día de difuntos alguien se acuerde de él y pague una misita; pero lamentablemente nadie, por  lo que conmovido por las historias que me contaban, por voluntad propia le pasaba las misitas al señor Naún, especialmente el dos de noviembre, día de difuntos. Se me hizo una costumbre de fe cristiana.
A un puentecito  que había en la población pensaba arreglarlo, colocarle una cubierta y ponerle el nombre de Naún, para así honrar su memoria, pero lastimosamente ya salí de ese lugar. ¿Por qué no hacerle algo así a un hombre que ha hecho bien a los menesterosos?
Eso es  lo que conozco de Naún. Que haya sido bandolero o no, yo respeto, no lo juzgo. Pero, en honor a la verdad, todo lo que hice espiritualmente por él se lo entregué en oraciones, ¡porque todos somos hijos de Dios!
Por las acciones descritas, don Naún creo que llevó en el corazón esa virtud de hacer bien a las personas, tuvo sentimientos muy nobles como es el de velar por los pobres porque su infancia y su vida se desenvolvió en medio de los pobres.
Se opacó la tarde y la conversación termina con el P. Pablo contándome que él nació en el barrio San Roque de la ciudad de Quito, el 28 de diciembre de 1931 y que está a pocos días a cumplir 85 años. En Loja me siento como en mi propia casa, estoy cerca de 20 años ejerciendo el sacerdocio y ya me quedé aquí. Sonriendo dice: “me llevo con todos, menos con el Diablo”. Hace tiempo les decía a mis amigos que quiero jurar la bandera lojana; pero ellos me decían que ya estoy viejito, y que la ley no permite a los ancianos. ¡Sin embargo, me quedé y aquí estoy!

martes, 19 de noviembre de 2019

NAÚN BRIONES, leyenda y tradición. Tomo 2

MI NUEVA PUBLICACIÓN



ADQUIÉRALA






“Aquí se cuenta la vida de un hombre que solía despertarse, casi siempre, en un lugar diferente del que originalmente había elegido para dormir"
                                                                      Paco Ignacio  Taibo II

100 FASCINANTES RELATOS

recogidos de la tradición oral en los pueblos del cordón fronterizo entre Ecuador y Perú, del bandolero lojano que robaba a los ricos para regalar a los pobres.


PUNTOS DE VENTA EN LOJA:



Librería Aguilar

Librería Palacios

Librería de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo de Loja




miércoles, 12 de junio de 2019

LIMOSNA PARA EL SAGRADITO


Tradición de la parroquia Urdaneta
Una de las tradiciones que aún se mantiene en la parroquia Urdaneta (Paquishapa) perteneciente al cantón Saraguro, en la provincia de Loja, es la colecta de la limosna para El sagrado corazón de Jesús en la fiesta religiosa del 30 de junio.
¡Es una forma sui géneris!   Para ello, en el parque de la parroquia simulan una guerra entre las tropas de los barrios Quillín y Cañaro. ¡Dramatizan la conquista española!, unos se disfrazan de militares y otros de jíbaros.  Después del combate, a todos los prisioneros de guerra los trasladan a un calabozo que lo adecúan en la casa parroquial.   Allí los mantienen encerrados hasta que paguen una multa que luego se convierte en la limosna para El sagrado corazón de Jesús.
Heriberto Ramón Salinas, ex militar, octogenario del barrio Piñán, dice: es una tradición que data más de cien años.   Desde niño recuerdo que mis padres me vestían de soldado para que integre la tropa que va a pelear con los jíbaros.
Quienes se ingeniaron esta particular idea de recaudar limosna, no sabemos; pero si los recuerdo al finado Marcial Silva y Amadeo Martínez que lo hacían.
El escenificar esta batalla es un acto de fe y devoción que realizamos exclusivamente los habitantes de los barrios: Quillin, Piñán y Cañaro. Para presentarnos, con mucha anticipación preparamos la escenografía.   En esta ocasión, con mis ochenta y dos años de edad, lo represento al oficial Ernesto Armijos, quien fue un destacado militar de esta parroquia.
Aproximadamente a las diez de la mañana por las esquinas opuestas de la plaza llegan la tropa de soldados y jíbaros y con gran algarabía y ruido de torpedos simulan los disparos de armas de fuego, pelea cuerpo a cuerpo y huida de los derrotados.   Los vencedores logran aprehender a prisioneros de guerra y son puestos en libertad cuando hayan pagado la limosna para El sagrado corazón de Jesús.    Por lo general entre los prisioneros están: guerreros, ciudadanos y turistas que se han negado a colaborar.
Al final de la jornada contabilizan lo recaudado y le entregan al párroco, que según afirman los devotos logran hasta más de quinientos dólares.
La señora María Alegría Sozoranga, septuagenaria del barrio Cañaro, comunidad auténticamente indígena, dice: los priostes, devotos y mayordomos, son del pueblo, ellos hacen la fiesta para recoger la “limosna para el Sagradito”.   En este año (2018), el prioste mayor es don Yasmani Armijos y el párroco del lugar, el padre Oswaldo González.

Loja, 12 de junio de 2019